Esta semana tuve la suerte de asistir a la ceremonia de entrega de los Premios Triángulo 2026, organizados por COGAM, una entidad que además celebra este año su 40 aniversario en la defensa de los derechos, la visibilidad y la igualdad del colectivo LGTBI+.



La gala reunió a activistas, representantes del mundo de la cultura, la comunicación, la educación y la sociedad civil en una noche marcada por la emoción, la memoria y la reivindicación. Porque los Premios Triángulo no son únicamente una celebración. Son también un recordatorio de todo lo que se ha conseguido, de todo lo que queda por defender y de la importancia de seguir plantando cara a los discursos de odio.
Entre las categorías reconocidas estuvieron el Triángulo Aliada, el Triángulo Pedro Zerolo, el Triángulo Rosa, el Premio Visibilidad, Cultura, Comunicación o Educación, entre otros galardones que ponen el foco en distintas formas de compromiso con la comunidad LGTBI+.
Uno de los momentos más especiales de la noche fue el discurso de Alana Portero, reconocida con el Premio Triángulo Cultura. La escritora ofreció una de las intervenciones más profundas y conmovedoras de la ceremonia, con una reivindicación muy necesaria de las personas mayores LGTBI+, tantas veces olvidadas cuando llega la vejez. Sus palabras sirvieron para recordar que la memoria también es una forma de justicia y que ninguna generación debería quedar fuera del relato colectivo.
La gala dejó discursos emocionantes, agradecimientos sinceros y una sensación clara: la visibilidad sigue siendo imprescindible. En un momento en el que los derechos conquistados vuelven a ser cuestionados desde demasiados lugares, espacios como estos ayudan a sostener comunidad, memoria y resistencia.
Gracias, COGAM, por vuestra labor diaria, por vuestra visibilidad, por vuestra lucha contra los discursos de odio y por seguir abriendo camino.
Por 40 años más.



