La presentadora Sandra Barneda está que no para estos días promocionando su primera novela, Reír al Viento (Editorial Suma de Letras), el relato de una mujer que lo abandona todo y se va a Bali, en donde vivirá un romance con una misteriosa y mística mujer.

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A Sandra Barneda la vida le sonríe. Ha vendido más de 50.000 ejemplares de su opera prima, hay rumores de una posible adaptación cinematográfica del libro y son muchos los medios de comunicación que quieren charlar con ella a raíz de su éxito. El último ha sido Vanity Fair España, que la semana pasada publicó una entrevista en la que la presentadora aprovecha para aclarar un malentendido que causó cierta molestia en la comunidad LGBT española.

Y es que se decía que a Sandra Barneda no le había hecho ni pizca de gracia que el periódico El Mundo la hubiera incluido en su lista anual de los 50 homosexuales más influyentes en España. La Vanity Fair le preguntó sin rodeos sobre este tema, y así contesta la periodista:

P: En ‘El Mundo’ la incluyeron en su lista de gays y lesbianas influyentes y le molestó. ¿Qué ocurrió exactamente?

R: No fue así. Me hicieron una entrevista donde, como siempre hago, no hablé de mi vida privada. Y me sacaron en primera página de su suplemento sobre el Orgullo Gay con una fotografía de mi pareja. Pusieron que estaba casada, cuando no lo estaba, y hablaron abiertamente de mi sexualidad. A partir de ahí todo el mundo dio esa información por válida. Xavier Sardá fue el único que me lo preguntó para contrastarlo. El Mundo había sacado los datos de una gran fuente periodística llamada Wikipedia.

Nos queda claro, pues, que la Wikipedia no es manera de sacar a nadie del armario… Y que antes de publicar algo, es aconsejable contrastar la veracidad de la información. ¿Cómo te has quedado?

9 Comentarios

  1. Puessssssss, que quieres que te diga. Me parece una explicación de lo más chorras. Ahora resulta que durante un montón de tiempo ha ido circulando por ahí una noticia errónea sobre su persona, que para más INRI es algo que te molesta mucho, y tú, vas y dejas que esa información circule libremente por todas partes y se haga una bola cada día más grande sólo porque nadie te preguntó si era verdad. Pues chica no sé… el patinazo de El Mundo tiene un pase (que tampoco lo creo, porque supongo que le pasarían el borrador antes de publicar, aunque eso no lo sé), pero todo lo demás se lo podría haber ahorrado tranquilamente. Te pones en contacto con quien corresponda, y amablemente le dices que hay un error, que tú no estás casada, y que por favor corrijan eso. Exáctamente igual que ha hecho ahora, pero un poquito antes y sin el follón y el equívoco ya montado.

    Vamos, que yo sigo sin entenderlo, y me parece todo una gilipollez de aúpa. Que lastimilla, con lo bien que me cae su chica, que ya hacía que me saltaran las alarmas del gaydar cuando trabajaba con Julia Otero (insértense iconito babeante aquí) en TV3 hace… joé, anda que no hace años! más de 10! que vieja soy y me acabo de dar cuenta… :'(

  2. ¿Ves? Yo no lo veo igual. Me refiero a que es un poco patético eso de sacar del armario a la gente que a lo mejor no quiere estar fuera. Yo soy la primera que se queja de la falta de visibilidad de las lesbianas en España, pero tampoco es cuestión de sacarlas a patadas del armario. Imagino que el pollo se montó porque Barneda no quiso mentir/desmentir los rumores cuando empezaron a circular porque tarde o temprano la gente acaba sabiéndolo, y, al final, le salió mal la cosa, porque se montó un pollo curioso.

    Respecto a la respuesta que ha dado a Vanity Fair, a mí me parece que está bastante claro. Quiero decir que, vale, no ha dicho «soy lesbiana», pero no lo ha desmentido tampoco y creo que es ya bastante evidente que sí lo es. Solo ha dicho que no le gustaron las formas y eso puedo entenderlo, supongo. En esto de salir del armario no hay demasiadas reglas. Yo casi prefiero a veces algo más discreto que las grandes portadas en las revistas, pero, bueno, entiendo que la explicación se te quede corta. Además, hey, cada una tiene su manera de verlo, ¿no?

    PD: ¿vieja? Aquí nadie es viejo! 😉

  3. Por otro lado, mira lo que dice: que dio una entrevista previa, se negó a hablar de su vida privada en ella, pero aún así, de pronto, se vio en la portada del especial del Orgullo Gay de El Mundo. Y esto fue sin que la avisaran antes, así que difícilmente pudo aclarar que la información de que estaba casada era errónea. De veras no soy especialmente fan de Sandra Barneda, pero, vaya, creo que yo también me habría cabreado si me meten en una encerrona así.

  4. A ver, a lo mejor las formas no fueron las mejores (Claro que El Mundo… ya podría haber comentado lo que iba a hacer y cómo lo iba a hacer. Cualquiera hace una entrevista con esta gente) pero por otra parte… su sexualidad ha ayudado a esos 50000 ejemplares que ha vendido seguro, ¿Y a que eso no le jode tanto?

  5. Bueno, creo que aquí todas pensamos más o menos lo mismo: que debería haberse quejado antes y haberlo arreglado antes de que se liara parda, pero, como ha dicho M, quizás el hecho de que se haya hecho tan bola ha propiciado (y mucho) a que su número de ventas también venga con muchos ceros… En parte creo que lo de esperar ha sido un poco marketing; como bien dijo Madonna «que hablen bien o mal de mí, pero que hablen.»

  6. Ehhhhhh… creo que no me he explicado correctamente. Por encima de todo, yo creo en el respeto. Jamás criticaré a nadie por estár en el armario, faltaría más.Puedo estár de acuerdo o no, parecerme mejor o no, pero cada cual vive su vida como quiere o le dejan, nonononono. No van por ahí los tiros de lo que yo me estaba quejando. Lo que yo critico, y me reafirmo en que me parece una de las respuestas más tolais que me he echado a la cara, es que, vale, te pueden marcar un gol a traición una vez (entiéndase, entrevista de El Mundo), pero una persona con dos dedos de frente y pocas ganas de que circulen cosas sobre su vida privada, creo que se aseguraría de que esos datos erróneos no circulasen tan libremente por ahí, y le daría un tirón de orejas público a los responsables. Me aseguraría de ir hablando con la gente para que rectificaran los datos que están mal. Fruncir el ceño y poner morritos de enfadada en el sofá de tu casa hasta que alguien te pregunte si estás casada me parece muy tonto; que tampoco niego que ella tiene su punto de razón, porque incluso yo, que no soy periodista, sé eso de corroborar las noticias y consultar las fuentes; pero vamos, que o es una ingénua del copón y no sabe como está su profesión, o es tonta de remate si creía que alguno se iba a acercar a preguntarle a ella algo.

    Por lo demás, siempre respetaré las decisiones que tome la gente respecto a sus armarios, ya que pretendo que respeten las mías; no comparto actitudes como la de esta chica y alguna otra, como Elena Anaya, pero las respeto. Para mí el ser visible no es sólo un tema de libertad individual, sino un compromiso. Si mujeres como ella cogieran la bandera, se sacudieran todo el drama de encima y dieran un paso adelante, el país entero daría un paso adelante, porque a muchos los prejuicios empezarían a resquebrajárseles, y muchas jovenzuelas tendrían un referente sólido y cercano, algo que algunas extrañamos mucho en la adolescencia. Pero yo
    tampoco soy quien para obligar a nadie a convertirse en heroína.

    Además, si lo que quieres es que no te pregunten, no le des tanta importancia, que si parece que hay algo tan jugoso en tu vida que ni quiquiera quieres hablar de ello, no van a parar hasta que lo saquen a la luz. Y si no lo sacan, pues se lo inventan, que mola más. La
    normalidad no vende nada. Debería pensarlo.

  7. Que esta señora haya vendido esa cantidad de libros dice muy poco de la cultura y el criterio de los lectores en España. Lectores por decir algo, porque estoy segura de que de esos 50.000 que lo han comprado, muy poquitos lo han leído. El libro es pésimo, un encargo de la editorial de turno sin ninguna calidad literaria y lleno de tópicos. Que ahora se queje ella de que hablen de su vida privada…, pero si utilizó su programa para venderlo y ha vendido por salir en la tele. Para unas cosas mucha dignidad y para otras… En fin que es de vergüenza que un libro tan malo se haya publicado y que tenga tanta publicidad, haya vendido lo que haya vendido.

  8. Sinceramente, Rosa, no creo que sea un tema de cultura, sino un tema de marketing. La novela ha estado en todas partes. La publicidad que le han dado ha sido asfixiante. Si a eso le sumas que esta mujer tiene un club de fans descomunal… ya puedes imaginar el resto.

    Por respeto a esos fans no voy a decir lo que me pareció la novela -que sí leí-, porque como me ponga, incendio el blog. Tan solo decirte que tienes todo mi apoyo y comprensión respecto a la crítica que has hecho. He visto cuadernos de caligrafía mejor escritos. Ahí lo dejo. Un abrazo y gracias por comentar.

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