“Tengo una amiga que te encantaría”. Así es como empiezan las grandes tragedias de la historia. O las mías, al menos. Si me preguntan, estoy dispuesta a afirmar que la Guerra de Troya empezó así (juro que yo siempre he pensado que alguien le dijo a Paris: “tengo una amiga que te encantaría, bueno, está casada con Menelao, pero te encantaría.”)

Pues todos los dramas lésbicos (o lo que es lo mismo, casi todas las historias de bolleras) empiezan así, con una hetero diciéndole a su amiga: “tengo una amiga que te encantaría, bueno, está un poco loca, pero te encantaría” o “tengo una amiga que te encantaría, bueno, tiene novia, pero no les va bien y a ti te encantaría.”)
Una pensaría que después de eso te contarían el montón de cosas que tenéis en común: jo, es que tenéis que conoceros, ¡os gustan los mismos libros malos! ¡a las dos os gusta el cine infumable! ¡tenéis el mismo gusto de mierda musical!
No sé, ALGO.
Pero resulta que lo único que tenéis en común es el gusto por las mujeres. Que las dos sois bolleras, vaya. Porque todo el mundo sabe que cuando eres lesbiana te gustan TODAS LAS MUJERES.
No importa nada más de ellas.
Supongo que eso explica por qué cuando sales del armario algunas de tus amigas pasan a cambiarse en el baño y nunca quieren compartir vestuario contigo y de repente duermen en otra habitación, no vaya a ser que las asaltes en plena noche en un momento de lujuria irrefrenable, pervertida, que eres una pervertida. (Otro día hablaremos de esto en más profundidad y con menos enfado.)
El caso es que tu amiga te presenta a su amiga bollera y ella está feliz y contenta porque ha conseguido crear una pareja y tú no sabes cómo decirle que no tenéis absolutamente nada en común y que no tenéis NADA de lo que hablar.
Bueno, tenéis el tema del mundo boller, que una vez aclarado cuántas amigas tenéis en común y con cuál de sus ex te has acostado tampoco da para tanto. (Precioso post explicativo para las no iniciadas.)
No sé, a mí no se me ocurriría presentarle a mi amiga hetero a todos mis amigos heteros sólo porque tienen en común que son heteros, así que se me escapa porque nuestras amigas heteros insisten en presentarnos a todas sus amigas bolleras.
¿TE PRESENTO YO A TODOS MIS AMIGOS HETEROS? PUES YA ESTÁ.
Y ahí estás tú, con la amiga de tu amiga, sin nada que decirle y en un silencio incómodo de esos que a las personas socialmente incompetentes como yo nos ponen tremendamente nerviosas. ¿Y qué haces tú? Lo que cualquier persona haría: hablar de gilipolleces para llenar el silencio y acabar quedando como una loca desequilibrada.
Podría ser peor.
No, de verdad, podría ser peor, tengo una amiga que cuando uno de esos silencios ocurre se pone nerviosa y no se sabe muy bien cómo ni por qué acaba en la cama y al final se mete siempre en unos follones que yo acabo dando gracias por quedar como una loca desequilibrada.
(Una vez más, precioso post explicativo para las no iniciadas. Os desaconsejo la opción de mi amiga: acabas quedando como una zorra sin sentimientos e involucrada con gente que no te interesa en absoluto.)
Todo esto me lleva a hacer una petición a mis amigas heteros: BASTA DE HACER DE CELESTINAS. También me lleva a hacer una aclaración: NO NOS GUSTAN TODAS LAS MUJERES. (Esto es algo que así a simple vista parece como obvio, pero me da que no debe de serlo.)
Así que, si alguna amiga hetero está pensando en hacer de celestina, desde aquí un consejo: ABORTEN MISIÓN, STOP, NO, BASTA, CÓDIGO ROJO, CÓDIGO ROJO.
Si vais a presentar a alguien que sea porque de verdad creéis que tienen mucho en común o que podrían congeniar o que serían muy compatibles en la cama (que me parece una razón estupenda para presentar a alguien), pero no porque comparten el gusto por el marisco, el pescado, el conejo o derivados.
*Debo decir que, como siempre, podría ser peor, imaginad que a nuestras amigas hetero les diera por presentarnos a sus amigas también hetero. Y PEOR. ¡Imaginad que os gustara alguna!