Todos los días Evelyn y Cynthia repiten la misma rutina: Evelyn lava a mano la ropa interior de Cynthia, pero siempre, siempre lo hace mal. Y, como no puede ser de otra manera, Cynthia tiene que castigarla. Debe hacerlo. Es la única manera de que Evelyn pueda sentir algo: El dolor y la humillación. Pero lo que en un principio debía unirlas, la intimidad, se desvela como la grieta más profunda de su relación, y lo que terminará por condenarlas.

¿Por qué digo soledad acompañada? Porque las dos viven juntas. Las dos trabajan en lo mismo, estudiando polillas y mariposas. Las dos comparten cama. Pero mientras que para Evelyn todo funciona mientras sus fantasías son más y más duras, Cynthia se encuentra sola. Sola físicamente cuando Evelyn está atada en el cajón de madera, y sola emocionalmente cuando no puede abrir su corazón para decirle que la quiere.
El film se desarrolla en una época indeterminada entre la década de 1920 y nuestros días, haciendo de ella una historia atemporal, la historia de muchas personas que, intentando complacer a su pareja, creyendo que así sus relaciones funcionarán, caen en la más profunda espiral de infelicidad y, lo peor de todo, soledad.











