A la fiebre de los remakes hay que sumar la euforia que produce adaptar completamente todo a formato musical. Que, oye, nosotras encantadas porque somos muy fans. La siguiente película mítica que planea viajar hasta Broadway es But I’m a cheerleader, cinta de 1999 protagonizada por Natasha Lyonne. La actriz interpreta a una cheerleader que vive feliz y contenta hasta que todo el mundo decide que es lesbiana, y sus padres la mandan a un campamento para que abandone tan sucias ideas. Resulta ser muy mala idea, porque es ahí donde encuentra el amor verdadero en Clea DuVall. Junto a ella encontramos nombres más que conocidos como RuPaul, Michelle Williams, o Melanie Lynskey.
Ahora, Jamie Babbit, la directora de la cinta, y también de otras producciones como Itty Bitty Titty Comitee ha expresado su deseo de convertir el guión en libreto y las frases en estrofas musicales.
Me encantaría hacer un musical. A lo mejor pronto. Se hizo una versión musical de But I’m a cheerleader en Londres con el director de Kinky Boots. Si encuentran inversores sé que querrán hacerlo en Broadway.
Corre el final de los años 80 en la academia femenina Wilberton y Abby ha sido transferida a un instituto en el que los grupos de amistades no sólo ya están creados, sino que son herméticos. Ignorada e incomprendida, la encontramos como un pingüíno en mitad del desierto, perdida en la fiesta tras el mayor evento de la academia: la representación del club de teatro. (Sí, han vuelto a representar Romeo y Julieta, es ineludible.) Y como tal, la seguiremos a lo largo de las casi trescientas páginas del cómic, desde el descubrimiento del cadáver de una compañera en el bosque que circunda la academia hasta la resolución del caso.
Anna Kendrick será la directora de la película de Los siete maridos de Evelyn Hugo para Netflix. La actriz, conocida por Pitch Perfect, toma el relevo tras Leslye Headland y Maggie Betts en la esperada adaptación de la novela de Taylor Jenkins Reid sobre el gran amor sáfico de Evelyn Hugo.