
Hay listas de películas lésbicas que parecen hechas en bucle: entras buscando algo nuevo y te devuelven siempre los mismos cinco títulos de siempre, como si el cine sáfico hubiese dejado de moverse hace más o menos una década y no hubiera vida más allá de Carol. Nosotras no reconocemos también en esto. Pero no. Si te sales un poco del carril más evidente y miras el circuito indie, hay bastante vida: películas pequeñas, íntimas, raras, románticas, incómodas, adolescentes, adultas, dulces o directamente inolvidables. Y, sobre todo, películas que no tratan el deseo entre mujeres como una nota al pie, sino como el centro de la historia. Lo que nos va.
Esta selección está hecha justo con esa idea. Menos “las de siempre”, más hallazgos recientes o medio escondidos. Algunas llegaron desde festivales, otras se quedaron injustamente pequeñas, y unas cuantas te van a sonar menos de lo que merecen. Si vienes buscando películas lésbicas indies que ver en 2026, empieza por aquí.
Las más recientes y menos obvias
Lesvia (Lesvia, 2024)
Si lo que te apetece es salir del romance de pareja y mirar comunidad, memoria y roce político, este documental entra muy bien. Se va a una aldea de Lesbos convertida durante décadas en refugio lésbico y, en lugar de venderte una postal, te enseña también las tensiones. Tiene algo muy bonito: recuerda que el cine lésbico también puede ser archivo, territorio y conversación incómoda. Por qué importa: abre la lista desde lo colectivo y no solo desde la pareja.
Love Lies Bleeding (2024)
La más salvaje del lote, y quizá la más conocida. Un romance entre dos mujeres atravesado por culturismo, crimen familiar y calor de carretera, con una energía sucia que te agarra del cuello. No es una peli para ir en modo mantita; es para cuando te apetece algo carnal, desmadrado y un poco enfermizo. Kristen Stewart está estupenda, la verdad. Por qué importa: demuestra que el cine lésbico indie también puede ser pulp, violento y muy sexy sin pedir perdón.
Silver Haze (Silver Haze, 2023)
Heridas, rabia, deseo y una protagonista que no está ahí para caer simpática. La peli sigue a Franky, marcada por un incendio de la infancia, en un trayecto que mezcla trauma, venganza y una historia de amor que no busca endulzarle la vida a nadie. Es áspera, física y bastante más interesante de lo que parece a primera vista. A día de hoy no mostraba streaming activo en España. Por qué importa: da un papel central a un cuerpo cicatrizado sin convertirlo en metáfora facilona.
Polarized (2023)
Enemigas, prejuicio, deseo, granja, religión, raza y esa tensión de “esto no debería pasar y por eso mismo va a pasar”. Tiene el mecanismo clásico del choque frontal entre dos mujeres de mundos enfrentados, pero lo usa para hablar de divisiones muy actuales sin ponerse solemne. En España figura en Filmin y en OUTtv Amazon Channel. Por qué importa: trabaja el romance lésbico desde el conflicto social, no desde la burbuja.
Rookie (2023)
Colegio católico, voleibol, una chica descolocada y otra que lo complica todo. Es de esas películas teen que parecen ligeras y luego dejan una sensación muy concreta: la de haberte acordado de lo rarísimo que era gustarte alguien cuando todavía no sabías ni cómo colocarte el cuerpo. Por qué importa: mete deporte y deseo en una historia adolescente que no se siente ni impostada ni blandita.
Blue Jean (2022)
Una profesora de gimnasia en la Inglaterra de 1988, viviendo partida en dos para que nadie le reviente la vida desde fuera. Hasta que la pillan en un bar de ambiente. Lo mejor de Blue Jean es que no convierte el armario en consigna: lo vuelve agotamiento, gesto contenido, miedo y rabia ordinaria. Y eso duele más. Por qué importa: es una de las mejores películas recientes sobre el coste íntimo de esconderse.
Petit Mal (2022)
Tres mujeres, una relación poliamorosa y el momento exacto en que la intimidad empieza a moverse de sitio. Nada de turismo moral ni exhibicionismo cool: Petit mal es pequeña, doméstica y bastante honesta en cómo observa el desequilibrio cuando una dinámica deja de ser estable. Por qué importa: amplía el mapa del deseo lésbico en pantalla sin ponerse a dar lecciones.
You Can Live Forever (2022)
Una adolescente es enviada a vivir dentro de una comunidad de Testigos de Jehová y allí se enamora de otra chica creyente. Ya con eso sabes que el golpe emocional va a estar servido, pero You can live forever funciona porque juega menos a la tragedia enfática y más a la contención. Es de esas que aprietan bajito y por eso te llegan más. Por qué importa: habla de fe, disciplina y deseo sin simplificar a nadie.
Girl Picture (Tytöt tytöt tytöt, 2022)
Tres chicas, tres viernes y ese caos tan específico de la adolescencia en el que amistad, sexo, amor y ganas de salir corriendo conviven en el mismo minuto. Tiene una energía bastante luminosa y, al mismo tiempo, mucha ternura hacia la confusión emocional. La tienes que ver. Por qué importa: es un coming of age queer que entiende a las chicas sin paternalismo.
So Damn Easy Going (Så jävla easy going, 2022)
Una chica intenta pagar su medicación para el TDAH mientras empieza a pillarse por su compañera de clase. La gracia está en que no romantiza el caos: lo deja estar ahí, pegado al deseo, al dinero y a la cabeza acelerada. En España no mostraba streaming activo a 5 de mayo de 2026. Por qué importa: mete neurodivergencia y romance sáfico en la misma historia con bastante naturalidad.
Looking for Her (2022)
Comedia navideña lésbica de fake dating, sí, pero con un encanto bastante agradecido cuando te apetece bajar revoluciones. No cambia la historia del cine, ni falta que hace: a veces una película funciona precisamente porque entiende su escala y no intenta hacerse importante por la fuerza. Por qué importa: demuestra que una romcom indie y sáfica también puede ser cómoda, amable y funcionar.
Nelly & Nadine (2022)
Aquí tenemos documental, amor e historia queer con mayúsculas: dos mujeres que se enamoraron en Ravensbrück y una relación que permaneció oculta durante años. La película emociona porque no convierte su historia en pieza de museo; la vuelve vida, deseo y tiempo robado. Por qué importa: rescata memoria lésbica real sin quitarle intimidad.
Las que siguen funcionando cuando quieres algo con más poso
My First Summer (2020)
Una chica aislada tras la muerte de su madre y la irrupción de otra que lo cambia todo. Tiene un aire de cuento veraniego, de refugio improvisado, de primer amor que parece llegar justo cuando no sabías ni cómo seguir respirando. Muy delicada, muy de tacto. Por qué importa: pocas películas teen recientes filman la vulnerabilidad con esta suavidad.
Ellie and Abbie (and Ellie’s Dead Aunt) (2020)
Una adolescente quiere invitar a salir a la chica que le gusta y recibe ayuda fantasmal de una tía lesbiana muerta en los años 80. Si escrito así te parece una idea estupenda, es porque lo es. Tiene humor, tono ligero y un punto generacional que le da gracia sin quitarle corazón. Por qué importa: conecta memoria queer y comedia romántica adolescente con bastante desparpajo.
Cocoon (Kokon, 2020)
Nora observa el mundo desde los márgenes: fiestas, piscina, azoteas, móviles, cuerpos ajenos, esa adolescencia que parece un zoo emocional. Y de pronto aparece el deseo. La película es silenciosa, física y muy atenta a cómo alguien cambia por dentro antes de saber explicarse. Por qué importa: retrata el despertar lésbico sin solemnidad ni ruido.
Tove (2020)
Biopic, sí, pero no de esos que te van marcando casillas de Wikipedia. Le interesa la vida creativa de la autora de los Mumins, sus relaciones y esa mezcla de libertad, hambre afectiva y trabajo que a veces acaba siendo la vida entera. Tiene elegancia sin volverse fría. Por qué importa: coloca el deseo entre mujeres dentro de una biografía artística sin convertirlo en nota secundaria.
The World to Come (2020)
Dos vecinas, dos matrimonios, granjas, invierno, aislamiento y una necesidad de ternura que acaba rompiendo el decorado entero. Es una peli lenta, sí, pero de las lentas que saben lo que están haciendo. Si te gustan los romances contenidos, el paisaje y las miradas que dicen mucho más de la cuenta, aquí hay comida. Todo el mundo la recomienda, y no es para menos. Por qué importa: es una historia de amor de época que no parece diseñada para vitrina.
Moonlit Winter (Yunhui-ege, 2019)
Carta, viaje, primer amor, nieve y una madre a la que el pasado le vuelve con una delicadeza tremenda. Tiene una calma muy particular, de película que no te arrastra sino que te acompaña. Y eso, en historias de amor entre mujeres, se agradece muchísimo. Por qué importa: ofrece una historia lésbica adulta y tardía sin castigarla con cinismo.
Two of Us (Deux, 2019)
Dos mujeres mayores enamoradas en secreto durante años y una película que empieza como historia íntima y acaba respirando casi como thriller doméstico. Esa mezcla le sienta de maravilla porque te mete en el miedo a ser desplazada de la vida de quien amas por no tener lugar reconocido. Por qué importa: pone el amor lésbico maduro en primer plano y le da nervio de suspense.
Carmen y Lola (2018)
Se ha citado mucho y aun así sigue mereciendo hueco porque hace algo nada menor: meter una historia de amor entre dos chicas gitanas dentro de un contexto muy concreto sin limarla para que resulte más cómoda. Es frontal, luminosa y con bastante verdad en los cuerpos y en el entorno. Por qué importa: abrió conversación en el cine español donde no había precisamente alfombra roja para ello.
Rafiki (2018)
Nairobi, campaña electoral, dos familias enfrentadas y dos chicas que se gustan en un entorno que les deja poco margen. Tiene color, deseo y una energía joven que hace que todavía entre muy bien. No es una rareza secreta, pero sí una de esas películas que conviene seguir recomendando. Por qué importa: fue clave para visibilizar una historia lésbica africana contemporánea en el circuito internacional.
Wild Nights with Emily (2018)
Esta es para cuando te apetece una biografía queer con mala leche, humor y ganas de desmontar el mito de la poeta recluida y asexual. Molly Shannon está estupenda y la película tiene la inteligencia de no pedir permiso para ser divertida. Por qué importa: rescata una lectura lésbica de Emily Dickinson desde la comedia, no desde el academicismo. Y es taaaaan divertida.
Y ahora viene la gran pregunta: ¿Dónde puedo yo ver estas joyitas? No te vamos a engañar, la cosa está difícil (pero no imposible). Blue Jean, Polarized y Sangre en los labios están en Filmin. El resto… Polarized está en OUTtv (disponible desde Amazon), y poco más. Pero mientras haya internet, hay esperanza.










