La aparición de Kristen Stewart presentando el Saturday Night Live del pasado sábado fue un acontecimiento, y lo fue en dos fases. La primera, antes de acudir, porque todos teníamos curiosidad por ver cómo la actriz, timida hasta el paroxismo, se desenvolvía en un plató en directo, y con sketches nada sutiles. La segunda, después del programa, porque no sólo estuvo estupenda, sino que dejó claro que no porque no hable deja de tener una opinión. Y, encima, demostró que es graciosa.

Kristen utilizó el monólogo inicial para hablar del, lamentablemente, personaje del momento, Donald Trump, y de la obsesión que durante un tiempo tuvo con ella. La afición del presidente a utilizar sin ningún filtro su Twitter personal (que, por cierto, sigue manejando desde su teléfono móvil personal, sin seguridad ninguna) es pública y notoria, y antes de que el objeto de sus iras fuera la prensa, el magnate utilizaba este canal para lanzar a los cuatro vientos lo disgustado que estaba porque KStew hubiera roto con Robert Pattinson.

Aquí está la prueba de cómo lo sé: hace cuatro años estuve saliendo con un chico llamado Rob. Robert y yo rompimos y luego volvimos, y por algún motivo eso hizo a Donald Trump volverse loco (…) Sí, es una locura, ¿verdad? El presidente no es precisamente un gran fan mío, pero eso está muy bien; y Donald, si no te gustaba entonces probablemente no te guste ahora, porque estoy presentando Saturday Night Live y soy muuuuuuuuuy gay, tío

Pero el lado croqueta de la vida no quedó ahí. Veréis, Saturday Night Live tiene como una especie de tradición en su programa pre-Super bowl, y es emitir un falso anuncio de algo llamado Totino’s, unos snacks de pizza. En el de este año, Kristen utilizó este sketch para hacer todo un discurso de visibilidad: me importa un bledo salir enrollándome con otra chica porque ya he dicho que soy lesbiana, y aquí hemos venido a pasarlo bien.

https://www.youtube.com/watch?v=g6DwZaPqAks

Hace un par de años, esto hubiera sido impensable en la actriz. Siempre ha sido, y es muy respetable, celosísima de su intimidad, algo en lo que probablemente tuviera algo que ver cómo trató la prensa su relación con Pattinson. No hubiera hecho nada que alentara los rumores más que crecientes (y reales) de que era lesbiana. Pero, como ya declaró hace unos meses, está más relajada. Es ahora cuando empezamos a ver a la verdadera Kristen. Y mira, nos gusta.