Judith Kasen-Windsor, esposa de Edie, confirmó ayer al New York Times que la activista ha muerto a los 88 años. Nos deja una mujer vital, pieza clave para comprender cómo en los Estados Unidos todas las parejas tienen los mismos derechos a la hora de contraer matrimonio, y luchadora infatigable por los derechos humanos.

La demanda de Windsor contra los Estados Unidos, y la decisión de la Corte Suprema fueron el germen de la Ley de Defensa del Matrimonio, haciendo posible el reconocimiento del gobierno federal de matrimonios entre personas del mismo género. Edie se casó con su primera mujer, Thea, en 2007 en Canadá, después de llevar juntas más de cuarenta años. Tras el fallecimiento de esta, y al no estar reconocida su unión en su país natal, el gobierno le reclamaba 363.000 dólares en impuestos, algo que ella no habría debido si hubiera estado casada con un hombre. Ahí comenzó todo. Su historia está contada en el documental de obligado visionado Edie & Thea. 

En 2013 la revista Time la aupó al podio de las personas más relevantes de ese año, por su lucha por la equiparación de derechos de las personas LGBT. El año pasado contrajo en la ciudad de Nueva York segundas nupcias con Judith. Esta vez sí pudo hacerlo en su país de origen, y con sus derechos plenamente reconocidos. 

Nos deja una mujer generosa, que ha cambiado la vida de muchas personas. Como decía Laneia, redactora de la web Autostraddle, ella hizo posible que su vida fuera posible, porque sin ella, no tendría una esposa. Este es el sentimiento de miles de personas hoy.