Si Helena fuera menos honesta consigo misma, podría conseguir un buen trabajo, o, al menos, uno que le permitiera pagar las facturas. Pero es incapaz de renunciar a vivir su vida con libertad, a plena luz del día, algo que sus adinerados padres no llevan nada bien. En consecuencia, va de factura en factura. Un aviso de su casera precipitará una entrevista de trabajo en una gran empresa, algo que le podría cambiar la vida en muchos sentidos.

Último atardecer en Lisboa es nada más y nada menos que la quinta novela de A. M. Irún, quien además cuenta con algún relato corto más en su haber. Todo comparten humor, frescura y erotismo, acercándolos a la tradición de autoras anglosajonas que prefieren acercarse a lo cotidiano y quizá algo predecible, pero que satisface nuestra faceta de devoradoras de literatura en la que una chica se enamora de otra. Lo mejor que se puede decir de una novela, y Último atardecer en Lisboa lo cumple, es que, una vez que lo empiezas, no sueltas el Kindle hasta que lo terminas.

A. M. Irún ha ido desarrollando a lo largo de los años, desde Nico, por favor, su primera novela publicada, un estilo que se reconoce al instante. La habilidad con la que cuenta las escenas, la ligereza bien entendida de las tramas, y la soltura de los diálogos, que evita ese efecto a veces impostado de las novelas en la que, directamente, no te crees lo que dicen los personajes porque parecen sacados de otra época, son los ingredientes de las historias de la zaragozana. Último atardecer en Lisboa es, una vez más, justo lo que buscas cuando quieres leer literatura lésbica: una historia que te atrape, que te haga evadirte de la rutina, y que, al terminar, te deje una sensación satisfactoria.

Irún cuenta con una legión de fans, entre las que me encuentro, a las que sabe tener contentas gracias a su buen hacer, y a su creciente producción literaria. Más, queremos más. Puedes comprar Último atardecer en Lisboa aquí.