Sant Jordi, Hay una lesbiana en mi sopaEl 23 de abril, día de San Jorge, o en catalán Sant Jordi, Cataluña celebra a su patrón. Esta fiesta, con el transcurso de los siglos, ha ido cobrando el sentido que tiene hoy en día, y se ha convertido en una jornada en la que los símbolos centrales son la cultura y el romanticismo, concretados en los tradicionales libros y rosas que los barceloninos y barceloninas, así como catalanes y catalanas de todas partes, se regalan. ¿Quieres saber más de esta tradición centenaria? Pues continua leyendo.

La devoción que se siente en Cataluña hacia Sant Jordi deviene de uno de los santos más populares dentro de la cristiandad, San Jorge, Jorge de Capadocia. No en vano, es también patrono de Inglaterra, y de otras zonas como Aragón y Castilla León. Nacido en la actual Turquía sobre el siglo III D.C., fue mártir, y el Papa Gelasio lo canonizó aproximadamente en el 494. Este santo es protagonista de multitud de leyendas en muchas partes del mundo cristiano, pero una de las más bonitas es la que cuenta el origen de la entrega de rosas que en su día se realiza. Du%CC%88rer St. Georg, Hay una lesbiana en mi sopa

Cuanta la tradición oral que hace mucho, mucho tiempo, el pueblo de Montblanc estaba asolado por un fiero dragón que, con su aliento de fuego, amenazaba a sus habitantes. Como solución para calmar sus iras, los poblanos realizaban un sorteo para ver quién debía sacrificarse por todos, y servir de alimento de la fiera. Pero cuando la mala suerte quiso que fuera la princesa la escogida, un caballero de brillante armadura y brioso corcel apareció en el horizonte para salvarla de las fauces del monstruo. Ese caballero era Sant Jordi, que en unos cuantos mandobles de espada terminó con el dragón, librando a Montblanc de él. De la sangre derramada brotó un rosal, que daría las más rojas rosas que jamás se habían visto, con la que Sant Jordi obsequió a la princesa.

Los motivos relativos a Sant Jordi, el dragón y las rosas son una constante en la decoración y la historia de la ciudad de Barcelona. ¿Has visto alguna vez los típicos baldosines modernistas que pavonan las calles? Son una representación esquemática del capullo de una rosa.

Baldosin Barcelona, Hay una lesbiana en mi sopa

¿Y la casa Batlló? Situada en el precioso Passeig de Gracia, tanto la fachada como dos espacios de su interior son, gracias a la imaginación portentosa de Antoni Gaudí, un recuerdo perenne de la leyenda de Sant Jordi. El tejado, con las tejas policromadas, y dispuestas de un modo ondulante, casi vivo, nos hace visualizar inmediatamente al fiero dragón, que es además atravesado por la espada del santo, un pináculo en forma de cruz latina.

Batllo, Hay una lesbiana en mi sopa

Los balcones en forma de espantosas calaveras del piso inferior son un símbolo de las victimas que se cobró la bestia, así como las columnas, que haciendo las veces de huesos, conforman la estructura la galería. Tribuna, Hay una lesbiana en mi sopa

Pero, ¿y por qué se regalan libros en este día? Resulta que el 23 de abril, además de la festividad de la que hemos hablado, se conmemora el Día Internacional del Libro, por ser esta jornada la fecha de muerte de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega. El 7 de Octubre de 1926 se celebró el primer Día del Libro, y desde entonces las Ramblas se convierten en un hormiguero de amantes de la cultura, que, de parada en parada, recorren Barcelona en uno de los días más especiales del año. Si todavía no conoces esta ciudad, Sant Jordi puede convertirse en esa fecha que estabas esperando.