La concejala del Partido Socialismo y Libertad, oposición de izquierdas de Río de Janeiro, Marielle Franco, que se había convertido en la más dura crítica de la intervención del Ejército en la seguridad la ciudad, ha sido asesinada a balazos. Este asesinato, a manos supuestamente de sicarios, ha conmocionado al país. Marielle era el símbolo de la lucha de las mujeres negras brasileñas contra el racismo, el machismo y la violencia policial, y precisamente este activismo era el que la había llevado hasta la política.

Marielle, socióloga de 38 años, se había criado en las favelas de Maré, una de las zonas con más violencia de Río de Janeiro. Últimamente, su labor se había centrado en la crítica a la entrada del ejército en las favelas de Río, puesto que suponía el ceder competencias municipales, y faltaban garantías de que se respetaran los derechos humanos en dicha intervención. Las intervenciones policiales en Río dejan decenas de muertos cada año. En 2016, 925 personas murieron durante las operaciones policiales, según el Foro de Seguridad Pública de Brasil.

El asesinato de Marielle ha despertado verdaderas olas de indignación ciudadana, que se congregaron a las puertas de las Cámara Municipal de Río de Janeiro para asistir al funeral de la concejala.  Feminista, lesbiana y madre de una joven de 19 años, la concejala defendió como líneas principales de su labor política la defensa de los derechos de las mujeres, sobre todo de las que menos voz tienen en Brasil: las mujeres racializadas y las que viven en las favelas, como ella.

Esta muerte de Marielle se suma a la larguísima lista de personas de nuestro colectivo que sufren violencia en el país americano, donde ocurre más del 40% de toda la violencia anti-LGBT en el mundo. Según el Grupo Gay de Bahía, en 2017 hubo 387 homicidios relacionados con LGBTfobia.

Vía: El Confidencial

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