Como sabréis, avezadas croquetas, los guionistas  de cine y televisión están todavía intentando descifrar cómo escribir personajes LGBT. Porque, ya sabéis, tiene que girar todo en torno a su orientación sexual y eso es muy complicado, complicadísimo, una tortura. Así que optan por las salidas fáciles: los estereotipos. La web TV tropes recoge algunas de las tramas recurrentes para los personajes LGBT, a saber, la lesbiana psicópata, el homosexual depravado o el villano de orientación sexual ambigua, aunque nuestro favorito (no) por hartazgo es, claro, el síndrome de la lesbiana muerta.

2016 fue un año clave a la hora de hablar de este fenómeno. No sólo fue una temporada en la que la friolera de 42 mujeres lesbianas o bisexuales murieron en pantalla, una cifra escandalosa dada la cifra de personajes femeninos LGBT en las ficciones, sino que la muerte de un personaje concreto dio lugar a una corriente de protesta en internet cuyo efecto dura hasta hoy. Hablo del Lexa deserved better, surgido a raíz del absurdo asesinato del personaje de The 100, y cuya onda expansiva llevó a muchas personas a interesarse por proyectos de ayuda a jóvenes LGBT, y que estos fueran llevados a los principales medios de comunicación del mundo, poniendo el foco en la problemática específica de las personas LGBT.

El efecto se notó también en las ficciones de la temporada siguiente. En 2017 fueron *solamente* doce las mujeres lesbianas o bisexuales que murieron en nuestras pantallas, suponemos que todas de manera justificadísima para los guionistas, pero que, en frio resultan todo lo absurdas que son: Karen, de Mistresses, murió al caer por el balcón intentando salvar a su niñera. Sarah, de Pretty LIttle Liars, apareció muerta y a nadie le importó demasiado. Poussey, de Orange is the new black, murió de una manera inncesaria, triste e injusta.

Pero es que este año no hemos mejorado en absoluto, y ya llevamos 13 muertes. Las últimas dos mujeres han caído en American Horror Story, y no las han matado una vez, sino dos, ya que su asesino, con el que no han cruzado ni una palabra, haciendo patente la crueldad del asunto, ha asesinado sus cuerpos y sus almas mediante magia. Pero hemos tenido de todo: heridas mal curadas, guerras, suicidios, peleas en clubs de la lucha, asesinatos a manos del novio de tu mejor amiga… La creatividad está fenomenal, pero nos gustaría más verla a la hora de desarrollar tramas decentes y no de ver cómo matamos a la lesbiana de la serie.

Y que sí, que al resto de personajes, sin importar su orientación sexual, también los matan en las series. Que hay ficciones, como Juego de tronos, que matan a la gente con una rapidez inusitada. Pero es que personajes heterosexuales no faltan en las series, y los lésbicos y bisexuales son difíciles de encontrar, aunque por lo visto más difíciles de mantener. Según /, la temporada pasada 127 mujeres lesbianas y bisexuales fueron personajes recurrentes en las 373 series principales de la televisión. Echen cuentas: no sale ni a una por serie. Y muy probablemente acabe muerta.