lesbian - La palabra que empieza por L
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Hola, croquetas del mundo. No sé qué me pasa últimamente, que solo vengo aquí para dar la chapa. Os pido perdón por adelantado.

Hoy quiero hablar sobre por qué a mí, y a otras chicas, la palabra “lesbiana” nos resulta incómoda. Al principio creía que era una paranoia mía lo de la etiqueta. Pero Twitter es una mina de cualquier cosa que busques, y ahí encontré a más gente que pensaba como yo, que le incomodaba esa etiqueta; aunque tampoco pudiera decir con palabras qué era exactamente lo que no le gustaba de esa palabra.

Entonces me dije que esto debía ser algo que afectaba a una parte de las mujeres homosexuales (otro día también podía hablar de por qué esta palabra casi nunca la usamos las lesbianas). Es una palabra que disgusta al decirla en voz alta. Incluso yo, cuando salí del armario, le dije a mi madre que me gustaban las chicas, no que fuera lesbiana.

Todas, por desgracia, hemos oído a un tío cishetero decir que le excita ver a lesbianas. Todas, por desgracia, nos hemos topado con contenido audiovisual desagradable entre dos chicas titulado con “Lesbianas”. A muchas, por desgracia, no nos han insultado diciéndonos “lesbianas”, sino que nos han sexualizado al decirlo.

Esto hace que, a ojos de la sociedad, la palabra “lesbiana” se venga a corresponder con esa idea sexualizada que tienen los hombres cisheteros de nosotras. Hombre cishetero, si estás leyendo esto, debes saber que a las lesbianas no nos representa el contenido que tú puedas ver por Internet.

Es una situación delicada porque lesbiana no es un insulto del que tenga que apropiarme, como sí he hecho con “bollera” (que es como me denomino habitualmente). Es precisamente mi etiqueta, mi inicial en las siglas LGTB+, mi identidad. Pero nos la han arrebatado para convertirla en una palabra que designa a la lesbiana sexualizada, la lesbiana concebida por y para un hombre cishetero.

Me j*** porque es nuestra palabra, nuestra identidad, y, por culpa del sistema, hay chicas, como yo, que nos sentimos incomodadas al decirla y preferimos no usarla. A mí me pasa, pero quiero que me deje de pasar. Por eso, lesbiana hay que decirlo más y aún más alto.