Lizzie y Grace llevan juntas desde la Universidad. Hace unos meses, durante una excursión para ver alces en Alaska (cada cual tiene sus gustos, yo qué sé), Grace le pidió matrimonio a su novia, y comenzaron juntas la preparación de la boda. ¿Y qué tiene de particular? Que es una boda con un gran componente religioso.

El último episodio de World Wide Wed, una sección que la web Refinery29 dedica a los enlaces alrededor del mundo, tiene como protagonistas a estas dos mujeres, que en el pequeño video que les dedica la web, nos muestran cómo conjugaron su boda con la fe episcopaliana.

Creo que estamos derribando barreras al demostrar que puedes ser queer y tener una identidad religiosa y que ambas no se excluyen mutuamente

El padre de Grace es ministro de esta confesión, y él apoya totalmente a su hija y a su esposa.

En la iglesia decimos que el matrimonio es una institución a la que se debe ingresar con reverencia y deliberadamente y para los fines para los cuales fue diseñada por Dios. Hecho, hecho, hecho.

No todo fueron rosas en el camino de Grace. Su mejor amigo le dijo que no creía que a Dios le fuera a parecer bien que dos personas del mismo sexo se casaran. En el video , ella también habla de cómo otras personas utilizan a Dios para justificar su odio hacia ella y hacia su identidad, y de lo difícil que le ha resultado poder conjugar esa actitud con su propia fe.

El reportaje resulta llamativo precisamente por este último argumento: mientras muchísimas personas utilizan la excusa de la religión para esparcir odio y hacer precisamente lo contrario de lo que predican, hay quienes no renuncian ni a sus creencias ni a su identidad, y son capaces de no tener ningún tipo de conflicto con ello.

Vía: Refinery29