Hay veces que Twitter me hace sentir como un dinosaurio, porque se refrescan cosas que no es que yo supiera, sino que veo cómo asombran asuntos que yo misma viví, como por ejemplo, que la actriz Fiona Shaw saliera del armario de manera pública en 2005, coincidiendo en el tiempo, más o menos, con su papel en La Dalia negra. La actriz había rodado ya un par de películas de la franquicia de Harry Potter, y su fama había explotado después de casi veinte años de carrera.

Fiona estuvo casada anteriormente, pero su relación con su esposo no duró mucho. La pareja finalmente rompió a principios de los dosmiles, y curiosamente los dos se identificaron como LGBT. De ese matrimonio nacieron dos hijas: Eliza, nacida en 1991, y Jesse, nacida en 1993.

Tras su divorcio, Fiona comenzó una relación romántica con una mujer llamada Karen, pero fue muy cautelosa con respecto a su intimidad. Mantuvieron un romance discreto y no surgieron muchos detalles sobre su relación en la prensa. Lo que más le preocupaba a Fiona era, claro, cómo afectaría la nueva situación a sus hijas.

Estaba dispuesto a ser sincera con mi familia sobre la persona con la que estaba. Así que fui muy explícita acerca de que Karen era importante para mí desde el principio. Pero no quería hacerles la vida más difícil de lo que tenía que ser, y durante un tiempo Karen y yo fuimos discretas sobre nuestra relación. También hablé con sus escuelas, porque me preocupaba que les hicieran bullying por esta razón

Después de terminar la relación con Karen, Fiona salió con la actriz Saffron Burrows (Mozart in the jungle). Se conocieron mientras actuaban en la obra de teatro The powerbook en el Teatro Nacional. Saffron dejó al director de cine Mike Figg, con quien estaba saliendo, para comenzar esta relación. La noticia saltó a los medios en octubre de 2004 después de que se las cazaran caminando por la calle. Las dos vivían en un ático juntas en Clerkenwell. 

En 2011 esta relación terminó. Burrows comenzó a salir con la guionista Alison Balian, con quien tiene una hija, y a Fiona se la relacionó con la directora británica Deborah Warner, algo que jamás ha confirmado ni desmentido. Porque, sobre todo, la actriz de Killing Eve quiere mantener su vida privada así, privada, y que de lo que se hable sea de su excelente trabajo. Que así sea.