No quiero normalizar el ser queer. Quiero complicarlo de un modo positivo

Tanya Saracho, creadora de Vida, hablaba así de las tramas que estamos viendo en la segunda temporada de la serie de Starz. En algunas series encontramos las tramas LGBT de toda la vida: chica conoce chica y *pasan cosas*. O bien hay drama, o se enamoran y ya está. Pero en Vida es otro rollo.

En la primera temporada la identidad era parte importante del motor de la acción. Emma y Lynn descubrían a la muerte de su madre que estaba casada con otra mujer. Esto resultaba sorprendente por sí mismo, pero todavía más cuando Emma desvela que su madre la mandó a vivir con sus abuelos y prácticamente la repudió cuando descubrió que a su hija le gustaban las mujeres.

En la serie hay multitud de personas LGBT, y ninguna se parece a otra. Emma no quiere ponerse ninguna etiqueta. Eddy está pasando los peores momentos de su vida al perder a su esposa. Cruz tiene un grupo de amigos, todos LGBT, en el que puede ser quien es. Lynn ha tenido escarceos con otras chicas pero no se identifica como LGBT sino que lo califica como «experiencias». Todos los personajes son algo más, pero en todos tienen importancia sus relaciones, porque todos somos también el cómo nos relacionamos con los demás.

En esta segunda temporada, la creadora ha querido darle una vuelta de tuerca más al tema de la identidad, y dotar a los personajes de más capas y más complejidad, yendo más allá del «ames a quien ames». Por ejemplo Eddy, a quien da vida la persona no binaria Ser Anzoategui, sufre un ataque en un bar al final de la temporada pasada. «Sentí que muchas cosas que pasan en el programa están sucediendo en mi vecindario, en mi vida. Mi vecino es muy homofóbico, muy transfóbico … Cuando piensas en una persona como yo o una persona trans yendo por la calle te das cuenta que tenemos que pensar en estas cosas antes de salir».

Me llaman también la atención las escenas de sexo, porque me da la sensación de que son las más reales y más diversas que hemos podido ver en la televisión. La pasada temporada veíamos a Emma follar con una persona que conocía en una app de ligar, y desde luego no se parecía en nada a nada que hubiéramos visto. En esta nueva tanda tenemos también sorpresas y escenas que sonarán reconocibles. Porque la ducha casi nunca es buena idea.

Roberta Colindrez, que da vida a Nico, nuevo personaje en la serie, le preguntó a Saracho que le contara cómo era su papel. Cuando ella le contestó que «era lesbiana» Colindrez, que también lo es en la vida real, por poco lo rechaza, al pensar que era, de nuevo, la misma historia. Pero no.

Tanya dijo: «Creo que tienes homofobia interiorizada. Crees que es un problema que te vean como lesbiana y no sabes que hay niñas y niños pequeños y personas que te vean en la televisión y piensen:» Mierda, esa soy yo «. Es tu trabajo para mostrar que las personas LGBT tienen mucho más de una historia que contar, que su definición única no es su sexualidad

Desde luego, Vida es uno de los mejores ejemplos de que hay mucho que contar.

Vía: NBC