81gclvlWn5L, Hay una lesbiana en mi sopa

Puede que conozcáis a Jill Gutowitz de twitter por sus memes, bromas y comentarios siempre muy bien tirados sobre nuestras celesbians favoritas y la cultura pop croqueta. O también puede que no y sea la primera noticia que tenéis de que esta señora existe. Sea como sea, ya la conocéis y eso es lo que importa.

El caso es que yo hoy vengo a hablar de su libro. Gutowitz acaba de publicar su primer libro, Girls can kiss now, una colección de ensayos terriblemente divertida e ingeniosa que le quiero regalar a todo el mundo con el que me cruce de lo mucho que me gustó. Y es que Girls can kiss now tiene algunas de mis cosas favoritas de los libros de no ficción. ¿Referencias a la cultura pop? Check. ¿Anécdotas e historietas personales interesantes y contadas desde un punto de vista cómico? Check. ¿Que la mezcla de todo lo anterior lleve a algún tipo de análisis o reflexión, en este caso sobre la cultura/identidad lésbica? Cheeeck.

Durante sus aproxidamente 250 páginas Jill aprovecha para tratar temas más personales como salir del armario, cómo aceptó su sexualidad, la revelación que le supuso ver en televisión una serie como Orange is the new black, y otros que no lo son tanto pero nos afectan como colectivo, así y a modo de ejemplo, partiendo de Lindsay Lohan, Samantha Ronson y Perez Hilton habla sobre el peligro que puede suponer el outing cuando la persona todavía no está preparada. Ah, y también habla de Cate Blanchett y sus trajes. Me parece importantísimo mencionarlo. Quizás sea la parte más importante de todo el libro.

Girls can kiss now es un libro escrito por una millennial y para los millennial. Sus páginas están puestas hasta arriba de referencias a la cultura pop de principios de los dos miles y esto le supone tanto su punto fuerte como su punto débil. Para las que hemos tenido la explosión de hormonas en esa época y estábamos un pelín obsesionadas con el mundo celebrity, este libro está escrito pensando en nosotras. Para las que no, es posible que nada de lo que cuenta Jill les diga mucho. Aún así, sólo decir que me he reído un montón, me lo he pasado en grande leyéndolo como hacía tiempo que no lo hacía y cada página rompe el croquetómetro. Ya no le puedo pedir más a esta vida.