O “por qué no podemos tener cosas bonitas”

Ayer llegaba a mis manos una noticia sobre Wonder Woman 1984. No es una noticia nueva, sino de mayo de 2020, agua cinematográfica muy pasada en el ritmo sacádico al que se mueve la información superheroica. Sin embargo, es de ese tipo de noticias que, no importa cuándo las lea, consiguen subirme la tensión arterial y hacerme buscar mi lanzallamas metafórico. Y es que antes del estreno de WW 1984 varios fans sostuvieron la teoría de que Diana podría tener una relación romántica con Barbara (Cheetah) en la película. No sé en qué podrían estar basándose…

Diana Y Barbara En Una Escena De WW1984, Hay una lesbiana en mi sopa
Juraría que este tipo de encuentro cumple alguna convención de cierto género… cuál será.

La cuestión es que, a toro pasado, se trataba de una posibilidad muy factible. La película toca unos primeros compases entre las dos que bien podrían haber evolucionado en romance, incluso con la introducción de Trevor, para añadir una capa extra de conflicto, de crecimiento como personaje para Wonder Woman y, de paso, hacer visible en el cine esa bisexualidad que hasta a los cómics les cuesta enseñar.

Sin embargo, según Jenkins, directora de la película, no hubiera tenido sentido: “Podría haber ocurrido con un guion diferente. Pero al ser el argumento tan claramente sobre el regreso de Steve, todo la historia debía ser sobre Steve. Es una historia de amor con Steve. No había lugar para dos en Diana.” Pues ya estaría. No es como si Wonder Woman tuviese que tratar sobre ¿Wonder Woman? O como si la heroína de DC tuviera una capacidad enorme para amar, o como si Steve Trevor fuera un hombre con cero masculinidad tóxica y la empatía y amor verdaderos para decirle a Diana que dejara atrás el pasado y siguiera con su vida y su nuevo romance… Por no hablar de lo interesante que hubiera sido ver a una Barbara más allá de esa forzada dicotomía de la admiración/envidia entre mujeres que tanto le gusta a Hollywood. Ná, cosas mías…

Este mes también escuchaba que a Marisa Tomei le hubiese gustado que la tía May, sí, la de Spiderman, fuese bisexual y tuviese novia. No voy a mentir, este comentario, más que escocer, me gustó. Quizá porque viene de una actriz interpretando un personaje secundario, una persona con cero poder sobre la maquinaria de Disney/Marvel como para materializar sus deseos en realidades. Quizá porque ver a cada vez más actrices manifestando un interés por dar visibilidad a mujeres lesbianas y bisexuales me da esperanzas. Todas las que me quitan los grandes estudios, las corporaciones y sus “franquicias”.

Tia May, Hay una lesbiana en mi sopa
May intentando dejar la puerta abierta a la bisexualidad

Porque por mucho que una masa gritona diga lo contrario, la realidad es que el porcentaje de representación LGBTQ+ en los medios audiovisuales no es tan boyante, aunque sí algo mejor para los hombres gays. Que la de las mujeres en general, aunque en aumento, tampoco es una victoria consolidada ni delante de la cámara (aún hace falta crear listas para encontrar películas que pasen el test de Bechdel, que ya se nos queda corto), ni detrás de ella. Y que si nos centramos exclusivamente en el cine de superhéroes la situación es francamente deprimente.

Pienso que comentarios como el de Jenkins solo sirven para hacer leña del árbol caído. Que llegados a este punto tal vez sería mejor que este tipo de declaraciones no vieran la luz o que, al menos, fueran respuestas más sinceras frente a las preguntas lógicas del público: un “no hemos querido hacerlo”, un “no nos dejan los de arriba”, o un “nos asusta perder dinero de algunos países”.

No era mi intención cerrar el año en HULEMS con un artículo negativo y tenemos muchas cosas por las que alegrarnos, pero creo que también debemos recordar en qué punto estamos en los medios. En fin, como dice mi colega @SaveTheQu33n: “Es más factible resucitar peña muerta que dos mujeres enamorándose. Mecagonsusmuertos, de verdad”.

Fuente de la noticia sobre Jenkins: Heroichollywood.com
Para saber más: GLAAD Studio Responsibility Index de 2021 sobre inclusión LGBTQ+ en el cine.