Como reza la sinopsis, Gallina Clueca toma su nombre de las gallinas que, sin haber sido fecundadas por un gallo, incuban huevos que no son suyos porque les ha entrado instinto maternal. Con este símil por punto de partida, la historia sigue a una pareja de dos mujeres de Suecia que quieren ser madres y comienzan el proceso de reproducción asistida. 

Gallina Clueca, de la autora Alicia Pena, es una historia sobre la búsqueda de la maternidad contada de un modo sincero, muy personal y sorprendente. La editorial Sapristi contactó con nosotras para enviarnos el cómic y, mientras esperaba que llegase, me hice una idea muy concreta y algo edulcorada de su posible argumento. Pero cuando leí el libro, me quedé sin palabras. 

Gallina Clueca es un cómic poético, hermoso, contado de una sensibilidad abrumadora y un gran dominio de la narrativa, especialmente de las transiciones y de los silencios, que son muchos. Pero, como decía, no esperéis un relato reconfortante. Esta historia es desgarradora. 

La historia narra los intentos de las dos protagonistas por ser madres, atravesando todas y cada una de las posibilidades que el proceso de reproducción asistida les permite (lo cual, de forma tangencial, permite darlo a conocer de un modo bastante extenso). Con una narrativa sobria y un dibujo sencillo de estilo europeo, es capaz de zambullirte, no tanto en una realidad, sino en un sentimiento: el agotamiento que se convierte en agonía ante los múltiples intentos para alcanzar un sueño que parece que nunca llega y las consecuencias aplastantes sobre cada una y sobre ambas como pareja. 

El viaje es muy costoso. Y no sólo por el alto coste económico que tiene, sino porque cada paso en el camino aporta un granito de miedo, de incertidumbre, de culpa por no saber qué hacer o qué decir para buscar una solución o simplemente, para apoyar a la pareja de la manera más adecuada.  Al ser una pareja de dos mujeres, se añade un tema más: los sentimientos y las asunciones que se le plantean a la mujer que en principio será la no gestante sobre su maternidad, el temor a ser cuestionada como madre. 

Todos estos sentimientos se van acumulando a lo largo de la historia, apilándose unos sobre otros como losas que van presionando cada vez más a las dos y dañando sus corazones y su relación. Y sin embargo, a pesar de que la frustración a veces parece alejarlas, son capaces de volver levantarse (la una a la otra) y puedes ver la fuerza y el amor en cada pequeño gesto de cariño. 

Alicia Pena nos hace partícipes de esta experiencia en la que, en medio de los futuros inciertos y los imposibles y en medio de los miedos y de la culpabilidad, las dos protagonistas son capaces de apoyarse con la mayor de las ternuras, de luchar, de  sobreponerse y, en ocasiones y como dice una de ellas, ver cómo es la vida con otro filtro.