El segundo gran desembarco en plataformas de contenidos en streaming en nuestro país se produjo hace uno meses con HBO. El gigante estadounidense nos trajo lo mejor de su catálogo de series y documentales, pero también algunas películas a las que merece echarles un ojo. Hemos estado analizando el catálogo y a ver, vamos a ser sinceras: aunque en todas ellas salen protagonistas lesbianas, lésbica, lésbica… hay una. Pero bueno, hay algunas otras que merece la pena ver en esos días en los que lo que buscas algo croqueta.
V de vendetta
Basada en una novela gráfica de Alan Moore, V de vendetta es una de las películas que más han influido en la cultura pop en los últimos tiempos. En un futuro distópico en el que Inglaterra es gobernada por un gobierno fascista y dictatorial, Evey cumplirá un papel fundamental para derrocarlo. De fondo, la triste historia de dos mujeres, separadas por el régimen.
Vicky Cristina Barcelona
Penélope Cruz se llevó el Oscar por su interpretación de María Elena, una artista cuya pasión por la vida roza en muchos casos la línea del desequilibrio. Juan Antonio, su exmarido, y Cristina, una turista estadounidense que llega a la Ciudad Condal, inician una relación en la que María Elena también tiene cabida.
La Dalia Negra
brain de Palma se empeñó a fondo para relanzar el género noir, pero el resultado fue este film (para mi gusto) desaprovechado que tiene como trama uno de los crímenes sin resolver más famosos de Estados Unidos, el de Elizabeth Short, la Dalia Negra. Caras conocidas como la de Mia Kishner (Jenny en The l word), Elizabeth Swank y la croqueta en la vida real Fiona Shaw para esta historia con tintes lésbicos.
La piel que habito
En este film de Pedro Almodovar son pocas las escenas de Bárbara Lennie pero, pesar de eso, es un personaje que tendrá importancia para la conclusión de la cinta. Bárbara es Cristina, la dependienta (croqueta) de la tienda de ropa de la madre de Vicente, quien se le declarará.
Thelma y Louise
A ver, esto ya sé que es trampa. Yo ya sé que ni Thelma ni Louise son lesbianas, ni nada que se le parezca, pero no podía dejar pasar la oportunidad de recomendar esta película absolutamente rompedora en su día sobre la amistad de dos mujeres. Este film de 1991 surgió en un momento en que todas las historias del cine eran protagonizadas por hombres, y supuso una ruptura firme con eso. Además, Susan Sarandon y Geena Davis están fenomenales y estupendas, y si no la has visto no sé a qué esperas.
Gia
Cuando en la entradilla me refería a «una película lésbica», era a esta. Gia es el biopic para televisión de la supermodelo Gia Carangi, interpretada por una entonces casi desconocida Angelina Jolie. Hubo un momento en la década de los ochenta en los que esta mujer lo fue todo en el mundo de la moda, copando todas las portadas de las publicaciones más prestigiosas. Su final fue temprano, asociado a su adicción a las drogas y el VIH. En la película se muestra la conflictiva relación que mantuvo con la maquilladora Sandy Linter.


Sophie ha estado cerca de la muerte dos veces a pesar de no tener más de 17 años. De la primera, se ha llevado una adicción a los analgésicos que trata de superar. De la segunda, la pérdida de Mina, la persona más importante de su vida. El culpable está todavía suelto y Sophie no piensa descansar hasta que responda por lo que ha hecho. No son pocas las virtudes de Far from you, pero es en su representación de la bisexualidad y el magistral control del ritmo de la trama en las que el libro de Tess Sharpe destaca. 















Las chicas del cable es la primera producción de Netflix en España. La plataforma de streaming ha escogido para su desembarco en la creación en nuestro país a Bambú producciones, una veterana, conocida por su más que buen hacer en, sobre todo, series ambientadas en otras épocas. La historia que cuenta está basada en hechos reales (aunque no se nombre explicitamente): la Compañía Telefónica Nacional de España se fundó en 1924, y hasta la construcción de su actual sede en el número 28 de la Gran Vía madrileña, su sede se encontraba en el Palacio de Comunicaciones, actual sede del Ayuntamiento de la capital, y muchas mujeres llegaban a la compaía en busca de uno de los pocos trabajos a los que todas ellas podían acceder, el de operadora telefónica. La prensa de la época apuntaba a que la mujer española solo podía ser ‘reina, maestra o telefonista’.





Desde hace relativamente poco, parece que atrás quedaron las series familiares del estilo de Médico de Familia y Los Serrano, y por fin hemos entrado de lleno en esa especie de portal interdimensional desconocido hasta ahora en nuestro país, no así en el resto del mundo, en el que se cuentan historias que van más allá de la cotidianeidad de una familia y los parroquianos de un bar (o de una farmacia, o de un consultorio, o…). Sé quién eres no utiliza la desaparición como excusa, la trama principal es la desaparición, y a partir de ella se van desarrollando otras historias, pero siempre teniendo una relación con este suceso, que va a sacar a la superficie hechos que permanecían ocultos. A partir de aquí, espoilers.

Sin embargo, otro de los personajes de la serie merece nuestra atención. No es una mujer, pero sí es LGBT. Se trata del policía interpretado por Pepón Nieto (quien, por cierto, es LGBT en la vida real). El inspector Giralt, cuya trama principal en la serie es, obviamente, investigar la desaparición de Ana Saura, tiene un trasfondo muy, pero que muy interesante, y que en mi opinión es un ejemplo perfecto de cómo deberían ser los personajes LGBT en las ficciones. Giralt hace sus cosas de policía a lo largo de los episodios: detiene a los sospechosos, va juntando pistas, coge testimonios… esas cosas. Pero poco a poco podemos apreciar cómo trabaja más de lo debido, cómo está triste, agobiado. Y eso tiene una explicación, que se desvela en uno de los episodios: la pareja de Giralt se suicidó con la pistola de éste, en su casa. Y la pareja era otro hombre.


Dentro de las nuevas empresas que están surgiendo con la economía colaborativa como base, Airbnb destaca entre todas por su compromiso con la igualdad y la solidaridad. Muestra de ello es su política de alojar gratuitamente a aquellas personas que han perdido su hogar a causa de desastres tales como guerras o catástrofes naturales. En esta línea, Airbnb se distingue por una norma muy clara: ahí puede alojarse todo el mundo, sin importar nada de él. Y esto incluye, claro, a las personas LGBT, que pueden sentirse seguras utilizando sus servicios. Así nos lo cuentan en su blog corporativo, donde encontramos aSuzie y Beverlee, dos hosts de Oakland que narran su experiencia como usuarias de la red, tanto alquilando su hogar como yendo a otros.