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Cannabis, placer adulto: Oh! Holy Mary

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¡Feliz domingo de Pascua, croquetillas!

Yo lo estoy celebrando con huevos de chocolate y conejos vibradores. ¿Qué hacéis vosotras en un día como hoy?

Hoy os traigo una reseña que hacía tiempo que quería escribir, porque se trata de un producto supernovedoso que he tenido que probar varias veces para fijar ideas (normalmente, me conformo con dos o tres usos en días y condiciones diferentes para escribir las reseñas, pero en este caso he necesitado más que eso).

Se llama Oh! Holy Mary, y cuando salió a la venta hace unos meses estuve viendo el cartel que lo anunciaba por todos lados. Yo siempre he sido muy señorita y muy legal, así que un loquefuera de cannabis no me llamaba la atención de forma particular. Tiempo después (y sin remordimientos por no haberlo probado, la verdad) me reuní con el equipo de Nuei para que me explicaran el catálogo y qué tipo de productos tenían. Entonces me dieron una gotita de Oh! Holy Mary y me pidieron que me la extendiera en los labios…

-Mira lo que he probado hoy, Alicia -le dije enseñándole la caja de Oh! Holy Mary.

-¿Eso qué es?

-Cierra los ojos.

Cuando lo hizo, me senté en su regazo, abrí el bote y le puse una gotita en los labios. La observé, ansiosa por ver su reacción.

-Sabe raro…

-¡No lo lamas!

-Thais, no noto nada.

-No vas a decir eso dentro de un rato.

Pasaron tan solo unos segundos y supe que empezaba a hacer efecto al ver su sonrisa socarrona.

-¡Joder!

Esto fue más o menos lo que ocurrió al llegar a casa. Y es que ese «¡Joder!» podría haber sido perfectamente un «Oh! Holy Mary». No habría podido darle a este aceite de placer un nombre más acertado, por no hablar de la imagen de le monja mordiéndose el labio que da un morbo que te mueres.

Pues bien, se trata de un estimulante muy potente que lleva semilla de cannabis sativa (no contiene HTC. Tranquila, si te pillan con él no te llevan a comisaría).

En Nuei han tardado más de un año en desarrollar esta fórmula, y no me extraña, porque yo no había probado nunca nada parecido. Estoy acostumbrada a los geles de efecto frío, efecto calor, mentolados… pero no tienen nada que ver con Oh! Holy Mary. Al fin, un día me senté en el escritorio con la libreta delante, me puse una gotita y… Oh! Holy Mary! Lo que produce es un efecto de cosquilleo muy intenso que comienza a actuar entre 15 y 30  segundos después de aplicarlo. Es una sensación totalmente diferente a los lubricantes especiales que os comentaba más arriba, de verdad. Como si tuviera un vibrador muy potente y preciso sobre mi clítoris, salvo que no hay absolutamente nada. Vamos, que es de estos productos que tienes que probar para saber cómo es.

Otros aspectos importantes (por lo menos, para mí lo son) de este aceite: sin parabenos, sin gluten, sin azúcar, sin crueldad animal y 100% vegano. Y tan vegano, ¿eh? No sabía yo que el cannabis y el toto fueran a ser tan amigos. Quizá lo más destacable de este producto es que tiene larga duración. En la reseña de Valkiria os comentaba que los efectos duraban unos 20, y en el caso de Oh! Holy Mary no baja de 45 largos minutos en los que sentirás arder todo tu cuerpo. Además, los efectos se mantienen igual de potentes durante todo ese tiempo, y es ya pasados los 45 cuando comienzan a descender poco a poco. Piensa que puedes usarlo también en otras zonas erógenas, como por ejemplo los pezones (una experiencia interesantísima si los tienes sensibles). Como es un producto unisex, incluso los penes pueden disfrutar del hormigueo incesante del aceite.

Como este aceite es puro oro líquido, viene presentado en un bote muy pequeño dentro de una caja muy grande. A pesar de que la cantidad sea más bien limitada, 6 ml., piensa que con una gota tienes suficiente para un buen rato, de manera que podrás usarlo muchas veces. Lo mejor es que el bote lleva un dispensador que ya te da la cantidad exacta para no pasarte, mira:

ADVERTENCIA: Si eres de clítoris muy sensible (o sensible a secas) prueba primero con poquita cantidad, porque el efecto es muy intenso y el aceite está concentrado. Siempre estás a tiempo de añadir más, pero si te pasas resultará molesto (puedo confirmarlo) y tendrás que quitártelo.

Por cierto, si después de ponerle Oh! Holy Mary a tu pareja en su zona más sensible quieres regalarle una buena sesión de sexo oral, no pasa nada. Al llevar ingredientes naturales puedes hacerlo sin problemas. El sabor no es el más agradable del mundo como lo sería el de un lubricante con sabor o de Valkiria, sino que sabe más amaderado. Es diferente, pero no está mal. Eso sí, tú también acabarás notando el hormigueo en la lengua.

Sé cuidadosa

En pocas palabras, Oh! Holy Mary es sorprendente, único, intenso, potente. Usarlo es toda una experiencia, porque realmente no hay nada parecido. Si tienes la oportunidad te recomiendo encarecidamente que te acerques a una tienda erótica y preguntes por él para probarlo en los labios. Porque si hace eso en tus labios… ¿cómo será en el clítoris?

Hazte con Oh! Holy Mary AQUÍ (si te das prisa, con el código SSANTA25 tendrás un 25% de descuento en tu compra).

El arte de esperar, o el Día de la Visibilidad Lésbica

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Hace unos días, semanas ya, se me ocurrió un título para este artículo: “El arte de esperar”. Acudió a mi mente como un fogonazo, respondiendo seguramente a una inquietud interior que llevo arrastrando ya hace un tiempo. Y es precisamente el tiempo lo que me trae loca: hace semanas que pensé el artículo, hace menos semanas que lo escribí, hace días que busco el momento para pasarlo a ordenador y, cuando ese momento llega, el artículo se ha quedado semiextraviado en otro lugar y necesito encontrar tiempo para escribirlo de nuevo. Siento, desde hace un tiempo, que el tiempo se me escurre entre los dedos, valga la redundancia; y en ese transcurrir del presente al pasado y al futuro surge la espera como una exacerbación de la consciencia temporal.

Hay dos maneras de esperar, quizá tres. Esta tercera la contemplo mientras una gata se pasea por encima de la libreta en la que estoy escribiendo: ¿esperaba ella mi llegada, era consciente de las horas de ausencia?, ¿es consciente del transcurso del tiempo? No obstante, al menos en humanos, en los que es innegable esa consciencia del transcurrir, todo se reduce a una espera ansiosa o a una espera constructiva. Porque esperar no es más que digerir el paso del tiempo con una idea de futuro (un deseo, una ilusión) concebida ya de antemano. Y el miedo a que esa idea no se cumpla puede provocar una ansiedad terrible.

¿Cuántas veces habéis fabulado con lo que ocurrirá en esa primera cita, con los consecuentes nervios, y al final ninguna de vuestras fabulaciones se hizo realidad? ¿Cuántas veces habéis esperado con nervios un mensaje de móvil, con el deseo de que ese mensaje lo resuelva “todo”, con el miedo de que no llegue o de que todo siga igual? ¿Cuántas veces habéis esperado a que esa persona especial decida permanecer a vuestro lado, y en su indecisión habéis sufrido con cada minuto de ausencia y por el sufrimiento y el pánico a perderla se han producido situaciones y discusiones que no han hecho más que acentuar esa ausencia? ¿Cuántas veces habéis esperado, en definitiva, a que los otros actúen o no actúen de una determinada manera, y la simple espera   ̶el miedo a que eso ocurra o no ocurra  ̶ os ha consumido por dentro?

Por eso, creo que el arte de esperar consiste en construir: crear un espacio en el que miremos hacia dentro y, como una montaña quieta y silenciosa que se sabe repleta de tierra, de agua, de minerales, de deseos, permitir que las cosas y las personas se muevan a nuestro alrededor.

Sería algo parecido   ̶esa espera constructiva  ̶ al Mannequin Challenge que tienen planeado en La Sue Bar, un bar lésbico de Barcelona, para apoyar el Día de la Visibilidad Lésbica que se celebrará el próximo 26 de abril. Es muy entretenido esto de los “días de algo”. Sin ir más lejos, me enteré hace un par de días de que el 13 de abril es el Día Internacional del Beso. Y yo, que le encuentro vínculos a todo, relaciono ese Día del Beso también con nuestro Día de la Visibilidad.

El Mannequin Challenge de Ellen DeGeneres en la Casa Blanca

Pero ya me estoy yendo por las ramas, y no os he contado aún la iniciativa de La Sue. Consiste en poner en práctica esa actividad que está últimamente tan en boga, conocida con el nombre de Mannequin Challenge y popularizada, entre otras personas, por una de las abanderadas de la visibilidad lésbica, Ellen DeGeneres. La actividad no es más que estarse muy quieto, como un maniquí (de ahí su nombre), durante unos segundos, como si la vida se hubiera detenido en ese instante (en ese instante en el que hablabas, te reías o cabeceabas en el sofá); estarse muy quieto durante unos segundos mientras se graba un vídeo. Y en el caso de la iniciativa de La Sue la grabación se prolongará varios minutos, lo que dure una canción, y estará protagonizada por lesbianas (y bisexuales) que quieran mostrar, con su imagen estática contrapuesta al movimiento ajeno, que sí que existimos. Y existimos como esa montaña quieta, repleta de tesoros, de capas de vida, que se yergue en mitad de un llano esperando, deseando, que los demás acepten su presencia sin por ello dejar de existir ni de vivir como le dictan sus entrañas.

Leo en el periódico catalán Nació Digital que una pareja de lesbianas ha denunciado a un hombre, al que ahora se le han abierto diligencias por odio y discriminación, por burlarse de ellas en el metro debido a su orientación sexual. Yo misma viví hace poco una situación parecida. Pero no por ello debemos dejar de celebrar a diario el Día Internacional del Beso, y del abrazo y del cogerse la mano. Y lo digo yo que   ̶y aquí hago autocrítica  ̶ he evitado esa intimidad en público muchas veces solo para evitar también los comentarios homófobos, las miradas incómodas.

Como ser colectivo, las mujeres que amamos a otras mujeres deberíamos comportarnos como una montaña que cuida de sí misma, de su interior, siendo tal como es, mientras permite con su quietud firme y autónoma que los otros construyan a su alrededor una vida en que por fin la acepten y la respeten.

Y como seres individuales deberíamos aprender a esperar de forma constructiva; a cuidar de nosotras mismas y a ceder un espacio   ̶un tiempo  ̶ a los demás, para que nos acepten, nos respeten y, quizá, nos quieran. Al fin y al cabo, el arte de esperar no es más que el de construir un futuro en el que nuestro presente conviva en paz con nuestros deseos.

Videodramas: Irene Larra style

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Puedes ver el resto de viñetas de Videodramas, la tira sobre las croquetas modernas y… sus dramas, en este enlace.

‘First girl I loved’ no está a la altura de las expectativas

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First girl I loved quiere, pero no puede. La película, escrita y dirigida por Kerem Sanga y presentada en Sundance, donde recibió el premio de la audiencia, no está a la altura de las expectativas creadas. Nos prometía una interesante película coming of age croqueta que eludía convencionalismos, pero se ha liado de mala manera y el resultado es desastroso.

La cinta, con tres personajes principales, Anne, una estudiante de instituto a punto de enamorarse por primera vez en su vida, Sasha, la chica que le gusta, y Clifton, su mejor amigo, es un retrato de la confusión adolescente y de un primer amor, dulce y doloroso, que naufraga a la hora de llevar la historia a buen puerto.

Con unas actuaciones que podrían calificarse de buenas, es lo que más vale la pena destacar, con especial mención a Dylan Gelula, a quién conoceréis de Unbreakable Kimmy Schmidt, que nos muestra a una insegura Anne que tiene que lidiar con la aceptación de su sexualidad, tanto por ella como por los demás, y a Brianna Hildebrand, Sasha, una adolescente en conflicto por lo que quiere y lo que los demás quieren de ella.

Pero las actuaciones por si solas no pueden hacer todo el trabajo, y más cuando no hay mucho que rascar en los personajes y la trama tiene un desarrollo flojo. Optar por una narración no lineal tampoco es que haya sido especialmente un acierto, más bien todo lo contrario. Los flashbacks y los flashforwards que vuelven una y otra vez sobre escenas claves para entender a los personajes consiguen justo lo contrario a lo que buscan, frenan el dinamismo de la historia y son un engorro para seguirla.

En resumen, First girl I loved no cumple a ningún nivel y nos ha dejado con las ganas.

Playlist: Amor (y otras cosas)

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Mira que hay canciones chulas de amor. Un montón. De hecho, seguro que tú tienes las tuyas, tu pequeña lista de joyas musicales para escuchar cuando el corazón no te cabe en el pecho. Yo he hecho la mía porque mira, porque sí, porque me ha apetecido, y he metido en esta playlist todas aquellas que, por una razón u otra, me recuerdan al amor. Y, bueno, a otras cosas.

Podéis ver el resto de playlists mensuales en este link, y también seguirnos en Spotify

Lo de toda la vida

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croqueta librePodéis enviar los textos que queráis (preferiblemente que no incluyan ninguna imagen) a la dirección de correo que figura en el banner, con el asunto “La croqueta libre”. Los textos se leerán para escoger, pero no se editarán. Es decir, que si tu texto se ajusta a la temática de la web, lo publicaremos, pero sin corregir las posibles faltas. Los textos deben ir firmados con nombre o seudónimo. ¡Ah! ¡Y un título! 


Pepita es una chica de las de toda la vida, nacida en un ambiente de los de toda la vida y con una familia de las de toda la vida.

Si le preguntas a sus abuelos te dirán que es una niña preciosa, están muy orgullosos de ella porque acaba de empezar medicina y es una excelente estudiante.

Si le preguntas a sus amigas te dirán que es encantadora, majísima y súper buena amiga. Siempre está ahí  cuando la necesitan y es muy mona, sólo que no sabe sacarse partido.

Si le preguntas a su madre te dirá que es lo mejor que le ha pasado en la vida, que solo quiere lo mejor para ella y que debe de estar rondándole algún noviete porque últimamente anda muy despistada.

Le preguntes a quien le preguntes te dirán cosas similares de Pepita, porque Pepita es una chica de las de toda la vida, normal, como tiene que ser.

Lo que pasa que lo de toda la vida es la lepra, las religión católica, el Homo Erectus haciendo fuego, los conflictos internacionales por motivos económicos, la caída del muro de Berlín, el levantamiento del muro de Berlín, gente matando por un dios, gente muriendo por un dios, la homosexualidad, la homofobia, dioses que se trasforman en cosas, titanes sujetando la tierra, el geocentrismo, el colonialismo y las mujeres a la hoguera por brujas.

Todo es lo de toda la vida, todos los ambientes son los de toda la vida y todas las familias son las de toda la vida. Porque todo tiene la cualidad de ser y todo pertenece a la vida.

Sin embargo Pepita pensaba que lo de toda la vida era tener un trabajo decente, portarse bien con sus allegados y echarse un novio para que dejen de someterla al tercer grado en las comidas familiares. Pero lo que Pepita en realidad quiere es estudiar artes, porque en realidad tiene una imaginación desbordante aunque no la muestre por vergüenza; a Pepita no le apetece en absoluto estar ahí cuando la necesitan, porque ahí  a veces está demasiado lejos y cuando Pepita llega a casa distraída después de clase es porque Manolita, a la que sí que le entusiasma la medicina y esta guapísima en bata blanca, le hace un tilín que no sabe muy bien cómo interpretar.

Entonces Pepita esta confundida porque ella, a pesar de que es una chica de las de toda la vida todavía no se da cuenta de que hay más de 7 billones de vidas en el mundo. Pepita piensa que normal es casarte con Pepe y tener dos hijos, porque hijo único acaba siendo un consentido. Pepita cree que ser como todo el mundo es ser como la hija de la vecina de al lado, que es una chiquilla excelente.

Sin embargo Pepita va a tomar un café con Manolita en un descanso entre clases y va a descubrir que Manolita no es como todo el mundo, porque tuvieron una conversación súper interesante y le acaba de decir que lo acaba de dejar con la novia. Entonces de camino a casa se va a encontrar con una manifestación a favor del aborto, porque Pepe  violó a una chica y la dejó embarazada, entonces ni hijo único ni la parejita ni nada, porque eso no puede ser lo normal.

Manolita también es una chica de las de toda la vida, y Pepe también es un chico de los de toda la vida. Cuando Pepita les presente a Manolita a sus padres como su novia, la reacción de sus padres también va a ser de las de toda la vida. Y la hija de la vecina de al lado, aquella chiquilla tan excelente que al final se casó con un motero y ahora tiene un tatuaje en el cuello, también es una chica excelente de las de toda la vida.

 

-Helena

 

El nuevo trailer de ‘Atomic Blonde’: más largo, más guay, igual de croqueto

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Ya sabéis que uno de los hitos croqueta de este año 2017 es el estreno en julio de Atomic Blonde, película basada en una novela gráfica sobre una espía bisexual en plena guerra fría, y que estará protagonizada por Charlize Theron, esa mujer a quien probablemente elegirías para repoblar la tierra en caso de holocausto nuclear. En el anterior trailer la veíamos croquetear alegremente con Sophia Boutella, la conexión francesa, y en el nuevo, lanzado ayer y con más duración… la vemos exactamente en la misma escena. Que oye, no nos quejamos, pero un poquito más de variedad no hubiera estado mal. Dentro video.

Dejando a un lado esta escena, el trailer tiene una pinta estupenda: la ambientación en el Berlín de los ochenta convence, y las escenas de acción son de esas que te hacen abrir la boca. Pero si hay una cosa que me ha flipado, y mucho, es la banda sonora. Vaya temazos, amigas: Personal Jesus, de Depeche Mode, Blue Monday, de New Order, y Black Skinhead de Kanye West, son, de momento, las tres canciones que hemos podido escuchar. Como sean todas así, vamos a alucinar.

 

El primer minuto de la quinta temporada de ‘Orange is the new black’ está aquí

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La última temporada de Orange is the new black como no podía ser de otra manera, y como nos tiene acostumbradas, nos dejó con ganas no, con muchas ganas de más.

Con un motín en ciernes provocado por la muerte de Poussey por uno de los guardas, la última imagen y las últimas noticias que tenemos de Litchfield es que las reclusas han rodeando a uno de los funcionarios de prisiones mientras Daya lo apunta con un arma.

Netfix acaba de sacar los primeros minutos de la que ya será la quinta temporada de una de nuestras series favoritas y que abarcará un lapso de tiempo de tan solo tres días. Daya sigue empuñando el arma, temblorosa y nerviosa. Mientras, Alex y Piper acercándose al lugar de los hechos por el pasillo, deciden alejarse de allí para no verse involucradas. Daya dispara pero no vemos a quién o a qué. ¿Al guarda? ¿Al techo? ¿A alguna de las reclusas?

Tendremos que esperar al 9 de junio para despejar todas nuestras dudas.

Las apariciones estelares de ‘The L word’ (I)

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A lo largo de los 70 episodios que compusieron The L word, la serie que más visibles ha hecho a las mujeres LGBT de la historia de la televisión, no sólo pudimos disfrutar de su elenco principal, sino que la serie de Showtime nos presentó una serie de personajes secundarios excelentes, interpretados por caras que, bien entonces o bien ahora, nos resultan familiares. ¿Quién es quién en The L word?

(Segunda parte, aquí)

Lucia Rijker  – Dusty

La holandesa ha sido nombrada en ocasiones como «La mejor boxeadora de todos los tiempos», aunque también practica el kickboxing y es actriz ocasional. En la serie la hemos visto en dos ocasiones, interpretando a dos personajes diferentes. El primero, la entrenadora personal de Dana («mueve el culo, mueve el culo»). Pero el más recordable es el de Dusty, la en un principio compañera de celda y amante después de Helena Peabody. En 2008 concedió una entrevista en la que contaba que «no quería poner etiquetas a su orientación sexual».

Alexandra Hedison – Dylan Moreland

La fotógrafa ha hecho apariciones esporádicas en series de televisión, pero se ha retirado definitivamente del foco mediático porque, según ella misma, «no soporta ser el centro de atención». Fue pareja de Ellen DeGeneres durante una temporada, pero ahora comparte su vida con la actriz Jodie Foster, con quien contrajo matrimonio en 2014. En The L word era Dylan Moreland, una directora de documentales que se enamoraba perdidamente de Helena, y a quien traicionaría poco después.

Cobie Smulders – Leigh Ostin

https://www.youtube.com/watch?v=3zD050G9auI

Tras dejarlo con Tina, Bette visita a una artista que realiza esculturas móviles, y a quien es posible que eche los trastos descaradamente (sin resultado). Esa joven en permanente camiseta de tirantes blanca, y a quien vimos después con Helena, no es otra que Cobie Smulders, a quien veríamos después protagonizar una de las series más populares de la década, Cómo conocí a vuestra madre, y dar vida en ella a la reina del pop canadiense Robin Sparkles.

Camryn Manheim – Veronica Bloom

La jefa más déspota de Shane estaba interpretada por Camryn Manhein, actriz ganadora de un Emmy en 1998. Secundaria habitual en las series de televisión estadounidenses, Manheim es también una mujer solidaria que realiza diferentes actividades en favor de los derechos LGBT y de las mujeres.

Kristanna Loken – Paige Sobel

La actriz bisexual interpretó durante la cuarta temporada a Paige, una madre soltera que mantenía una bonita relación con Shane. Bueno, bonita hasta que le quema la peluquería, pero eso es otra historia. Kristanna dio vida en el cine a T-X en Terminator 3, y ultimamente parece que su vida profesional ha tendido a ir hacia el cine de serie B.

Cybill Shepherd – Phyllis Kroll

Cybill fue, sin duda alguna, una de las sex symbol más reconocibles de los años 80. Su papel protagonista en Luz de luna, una serie de detectives junto a Bruce Willis, la catapultó al imaginario popular de nuevo, ya que previamente había actuado en películas tan importantes como Taxi Driver. En The L word era Phyllis Kroll, decana de la Universidad de California, una mujer que descubre su orientación sexual cuando ya pasa de la cincuentena, algo que no le impide disfrutarla al máximo. Sin duda, uno de los personajes más entrañables de la serie. Buenísima esa escena en la que, ya completamente segura de que le gustan las chicas, pasea por el campus con Andy Williams de fondo.

Jessica Capshaw – Nadia

La cuarta temporada de The L word (para mi gusto, una de las mejores), nos traía a una desconocida entonces Jessica Capshaw en el papel de Nadia, candidata a asistente de la Decana Porter. Utilizando frases de ligoteo tan típicas que sonrojaban (¡qué brazos, decana! ¿Hace deporte?), finalmente sus deseos se colmaron en una cuneta de carretera. Nadia…

Eric Roberts – Gabriel McCutcheon

El hermano en la vida real de Julia Roberts interpretaba al padre de Shane, un hombre bastante lamentable, la verdad, capaz de abandonar a su prole y de volver a truncarles la vida en cualquier momento. Shane quiere verse reflejada en él, pero la verdad es que se parecen lo justo.

Melissa Leo – Winnie Mann

Nunca una presentación ha sido tan inoportuna como la primera vez que vimos a Melissa Leo en The L word. La ex pareja de Helena hacía su aparición en la segunda temporada, y pese a que tenían dos hijos en común, en las temporadas siguientes esos niños parecen evaporarse. Melissa Leo es ganadora de un premio Oscar por su interpretación en The Fighter, y hemos podido verla en diferentes series y películas, desde la más actual La mujer más odiada de América a Mildred Pierce, donde compartía pantalla con Kate Winslet y Evan Rachel Wood.

Erin Karpluk – Susan / Alysse

Una de las genialidades más geniales que tuvo The L word a lo largo de todas sus temporadas fue cuando a los guionistas se les ocurrió hacerlo todo más meta todavía, y centrar la trama en una película sobre la misma trama de la serie, que a su vez era la inspiración del libro de Jenny, pero con nombres cambiados. Loquísimo y divertidísimo. En el elenco de la película encontrábamos a Susan, que interpretaba a Alysse, que era realmente Alice, y que en la vida real es Erin Karpluk, actriz canadiense. Erin protagonizó después Being Erica, serie en la croqueteaba con Anna Silk, futura súcubo en Lost Girl. Todo queda en casa, ya lo veis.

Lucy Lawless – Marybeth Duffy

La última temporada giraba en torno a la muerte de Jenny y a quién la había matado. El cómo y el porqué estaba bastante claro. La detective al cargo del caso no era otra que Lucy Lawless, quien tiene un hueco perenne en nuestro corazón por ser Xena, la primera croqueta que muchas vimos en televisión.

Melanie Lynskey – Clea Mason

el director neozelandés Peter Jackson ahora es mundialmente famoso por sus adaptaciones de El señor de los Anillos, pero previamente dirigió a Kate Winslet y a Melanie Lynskey en Criaturas celestiales, adaptación en la gran pantalla de un crimen acontecido en los años 50 por dos adolescentes cuyas familias no querían que estuviesen juntas. Melanie interpretó en The L word a Clea Manson, una diseñadora de moda de la que se colaba Alice. Melanie nos daría otra alegría croqueta más en The intervention, donde interpretaba a la novia de Clea DuVall tenía un papel protagonista, pero no croqueto (la peli mola, os la recomendamos).

Jane Lynch – Joyce Wischnia

Primero la odiamos, porque estaba empeñada en deshacer la pareja central de la serie, la formada por Bette y Tina. Pero, después, no pudimos sino reconciliarnos con ella gracias a su relación con Phillys. Hablamos de Joyce Wischnia, la abogada especializada en divorcios interpretada por Jane Lynch. El papel le venía como anillo al dedo a Jane, a quien veríamos después en uno similar, el de la entrenadora Sue Sylvester de Glee. Los rumores dicen que en su nueva serie, Relatively Happy, hará un papel extremadamente similar al de Joyce. Habrá que verla.

Snoop Lion – Slim Daddy

Snoop Lion, también conocido como Snoop Dogg (de hecho, es más posible que os suene así), tuvo una especie de cameo rarísimo en el que se interpretaba prácticamente a si mismo, pero con el nombre de Slim Daddy, un productor y compositor que quería relanzar la carrera de Kit Porter. Al final era todo un poco despropósito, él le echaba la caña a Kit, hacía comentarios raros de sus amigas lesbianas y, en fin, pues todo muy de alzar la ceja.

Kelly McGillis – Gillian Davis

Una de las tramas más duras de toda la serie fue aquella que involucraba la denuncia por homosexualidad de Tasha, que podía conllevar su expulsión del ejército. La fiscal del juicio militar y encargada de acusarla era Kelly McGillis, conocida sobre todo por su papel en Top Gun. Un año después de interpretar a Gillian Davis, la propia actriz salió del armario como lesbiana, y posteriormente se casó con Melanie Leis, de quien se separó en 2012. Actualmente ha cambiado cine y televisión por teatro.

Elizabeth Berkley – Kelly Wentworth

Saltó a la fama con Salvados por la campana, y añgunos opinan que tiró su carrera por la borda al protagonizar Showgirls, esa película que tantísimo revuelo provocó con su estreno, ya que muchos la consideraron semipornográfica. Hombre, sutil la verdad que no es, pero es obligatorio verla en esta vida, porque tiene cosas tan, pero tan locas, que no se pueden dejar pasar, subtexto croqueta incluído. En la serie que nos ocupa Elizabeth era Kelly, una ex compañera de la universidad de Bette. Las dos tenían una química más que evidente en pantalla, y las escenas entre las dos son muy, muy disfrutables. Y por cierto, si no odiabas todavía a Jenny, tras el paso de Elizabeth por la serie lo hiciste.

Betty

Dando guerra desde 1989, la banda de rock Betty ha aparecido en varias ocasiones en la serie, incluso componiendo la música de la cabecera que sustituyó a aquella cosa horrible de la primera temporada. La escena más memorable incluye un violonchelo y un crucero. A hacer memoria.

Peaches

Y otra cantante y compositora que pasó por el escenario de The Planet fue Peaches. La canadiense, que en sus actuaciones epata con su estilo dragking, pesentó su single I U she con Shane al pie del escenario.

Alan Cumming – Billie Blaikie

El actor escocés es uno de esos rostros que puedes frecuentemente en cualquier producción, porque es sumamente prolífico. Previo a su paso por The L word, Cumming interpretó a Nightcrawler en X men, también pasó por Spy Kids, y bueno, por Spiceworld. En The L word era Billie Blaikie, el nuevo encargado de The Planet, contratado por Kit para remontar el negocio. Y bueno, como organizador de eventos muy bien, pero como persona… un poco peor. Después hemos podido ver a Alan en uno de los papeles por los que será recordado, el de Eli gold en The good wife.

 

Esto es lo que he aprendido leyendo fanfics Clexa

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Si hay algo innegable en el universo es que no hemos superado lo que pasó con The 100. Ha pasado más de un año, y el fandom Clexa sigue más vivo que nunca.

Parece que los espectadores no nos quedamos nada satisfechos con el trágico final de una de las parejas más queridas de las series y hemos tomado medidas. Medidas muy peligrosas: hay cientos (¡miles!) de fanfics Clexa circulando por la red. Y yo, como ya sabéis que hago lo que sea por vosotras, croquetas, he leído muchos sin descanso (en cualquier momento me pongo a escribir las reseñas de Los secretos de Thais en trigedasleng y os enteráis. O no.).

Han sido cuatro meses intensos en los que he aprendido muchas cosas y creo que sería egoísta si no las compartiera con vosotras. He aquí todo lo que me ronda la cabeza después de cuatro meses leyendo fanfics Clexa:

Thais, te haces mayor. 

El drama es real, como cuando vas a la peluquería y ya no te hacen el descuento joven. Entonces se produce un punto de inflexión en tu vida y te lo replanteas todo. TODO.

En mi época, los fanfics eran historias que nacían de otras historias (de series, de películas, de libros…) y, normalmente, se elegía un punto de la trama y se partía de ahí para continuar la historia como el autor quisiera. Ahora ya no es así: solo se mantienen los nombres y el físico. Vamos, que Clarke tiene rostro de Eliza y Lexa de Alycia. Y YA ESTÁ.

La personalidad de los personajes queda al antojo del autor, lo cual al principio es extraño, pero luego resulta interesante.

Lexa es como la Barbie

Igual que existen Barbie profesora, Barbie doctora, Barbie modelo y Barbie mamá, también tenemos Lexa para todo. En el caso de Clarke está más claro: en muchas historias es artista o doctora. Pero Lexa… ¡ay! Existen infinitas posibilidades. Os resumo lo que he leído hasta ahora:

  • Lexa mecánica
  • Lexa cardióloga
  • Lexa nadadora
  • Lexa directora de una gran empresa
  • Lexa veterinaria
  • Lexa camarera
  • Lexa psicóloga
  • Lexa cantante
  • Lexa aupair
  • Lexa policía
  • Lexa guía
  • Lexa alumna en Hogwarts
  • Lexa militar
  • Lexa… ya paro.

La que más me impresionó fue la Lexa mecánica. Nunca pensé que imaginármela con un mono toda sucia fuera a gustarme tanto.

Woods, soy Lexa Woods. 

Porque claro, la Commander no podría tener otro apellido que no fuera Woods. Las que sí leéis fanfics Clexa ya estaréis acostumbradas, pero tenéis que reconocer que, al principio, resulta muy gracioso descubrir que se apellida Woods.

No sé por qué será, pero últimamente este apellido me parece muy sexy.

Clarke tiene un lunar…

A ver si lo encuentras

… y si me dais una foto del rostro de Eliza y me cubrís los ojos, a día de hoy soy capaz de localizarlo y dibujárselo sobre el labio de las veces que lo he leído.

Gif totalmente random, pero se me desvían un poco los ojos y no he podido evitar compartirlo con vosotras

Es tan sensual que puedo contar con los dedos de las manos el número de fanfics donde no se menciona el lunar de Clarke. Ese lunar debe de tener, a estas alturas, coordenadas geográficas. Lo buscas en Google Maps y aparece.

Una adicción de por vida

Nunca pensé que yo, que estudié filología y me paso el día leyendo tostones, acabaría irremediablemente viciada a los fanfics Clexa.

Es muy expresiva

Pero este es mi destino. He entrado en este mundo y ya no sé cómo salir de él. NO SÉ SI QUIERO SALIR DE ÉL.

Empiezas leyendo capítulos de forma inocente y acabas acosando a las autoras de forma anónima y enviándoles amenazas de muerte como no acaben con el drama y haya sensualidades (yo no lo he hecho nunca, lo juro, pero me lo he planteado alguna vez).

Las autoras se merecen un fuerte aplauso

Y es que, en muchos casos, las historias son muy buenas y realmente te hacen sentir cosas como debería hacer toda buena historia.  He leído fanfics mejores que muchos libros que han pasado por mis manos.

Hay de todo, está claro, pero hay casos en los que las tramas son muy buenas, los personajes están bien construidos, tienen giros interesantes.

Uf, qué bien me siento ahora, después de haberlo sacado todo. Ahora voy a hacer dos llamamientos:

1) A las que leéis fanfics Clexa o tenéis intención de hacerlo: ¿queréis que os diga cuáles son mis favoritos? Contadme los vuestros en los comentarios y hacemos terapia de grupo todas juntas.

2) A las que escribís fanfics Clexa: ¿queréis que lea vuestro fanfic Clexa? Déjame el título y autora en los comentarios y me pasaré. Necesito actualizar mis lecturas y alimentar mi vicio.

Ahora sí, un besi.