El primer trabajo reconocido de Ryan Murphy fue Popular, una serie que en su estreno en 1999, se creó una fanbase que continuaría alabando las excentricidades del director durante ya toda su carrera. No fue para menos, ya que Popular le dio un giro a las historias de instituto que habíamos visto hasta entonces, dándole más acidez y personalidad. Se emitió en la extinta WB, hoy CW, la cadena que nos trajo Buffy Cazavampiros, o Las chicas Gilmore. El caso es que, por primera vez, Murphy ha hablado de las presiones de la cadena para moldear la serie a su gusto, y no, no te va a gustar lo que dice.
Nunca me cogieron el punto y siempre me quisieron cambiar. Y fueron muy homófobos aunque querían tener personajes gays. Me daban notas como «¿podrías hacer el personaje de Mary Cherry menos gay?» Eso era muy homófobo. Era maleducado, y yo no tuve una buena experiencia con el estudio y con la gente
https://www.youtube.com/watch?v=qLM62bId7UI
En Popular la diversidad entre los personajes era brutal. Los había de todo tipo, y aunque tenía el toque Murphy, podíamos encontrar situaciones muy reconocibles para todos, desde divorcios a enfermedades, pasando por los agobios típicos del instituto. Al finalizar la serie se supo que una de las protagonistas, Sam, hubiera salido del armario si se hubiese seguido rodando, lo que nos hizo acordarnos de los directivos de WB con mucho cariño, pero sabiendo ahora que querían «rebajar el tono gay» de los personajes, nos explicamos mucho más como se llevó, por ejemplo, la relación entre Willow y Tara en la serie de la misma cadena. Nuestro trauma empezó con vosotras, y ahí sigue. Gracias, WB.
Vía. Gay star news





O, al menos, esto es lo que cree el aclamadísimo director francés Olivier Assayas. El realizador ha hecho estas declaraciones entusiastas en una entrevista para Screendaily, en donde se deshace en loas hacia la actriz.
¿La veremos detrás de la cámara en un futuro próximo? Stewart ha trabajado en varias ocasiones con el director galo, y una de ellas, Clouds of Sil Maria, le valió el premio César a mejor actriz, algo que una estadounidense no había ganado jamás. ¿Le pasará a Kristen como a las chicas Almodovar, que ganan la fama en su país de origen y el reconocimiento en Francia?

El resto de libros lo son o por divergencia de visiones religiosas (La Biblia, Habibi, Nasreen’s Secret School: A True Story from Afghanistan), por ser Cincuenta Sombras de grey (yo este lo hubiera prohibido, pero por malo), o por razones que escapan a mi conocimiento, como es el caso de El curioso incidente del perro a medianoche, que a mi me parece un tierno retrato de un adolescente con autismo. En todo caso, prohibir libros es algo que, aunque nos parezca anacrónico y caduco y cutre y un poco nazi, sigue ocurriendo. ¿Mi consejo? Que leáis todos los de la lista.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, también ha declarado con respecto a este asunto



¿Es posible hablar de privilegios de una persona transgénero y que los espectadores que no lo sean comprendan inmediatamente el mensaje? Este episodio es buena prueba de ello. Maura, mientras realiza su colaboración en el centro LGBT de Los Angeles, recibe una llamada de una joven trans que necesita desahogarse porque ha tenido un día de mierda. Lo que debería haberse quedado ahí, en un soporte telefónico, se convierte en un viaje innecesario a un lugar completamente fuera de la zona de confort de Maura.

