Tiene una web en la que habla sobre moda y viajes, escribe habitualmente en Marie Claire, diseña líneas de moda para ModCloth, Addition Elle y Target, es una activista queer y modelo imprescindible en el panorama actual. Ella es Nicolette Mason.

La idea general cuando hablamos de modelos es la que nos enseñó Kate Moss en los noventa: cuerpos sin curvas y necesidad de comerse una hamburguesa de vez en cuando. Pero igual que otras muchas cosas, el panorama se está abriendo, lo que resulta mucho más sano para todas. Porque sí, hay chicas sin curvas, pero también las hay con formas redondeadas, y todas deberían verse representadas en el mundo de la moda. Al fin y al cabo, toda mujer es una mujer real (yo no conozco ninguna mujer de pacotilla, vaya). Por eso, la irrupción de Nicolette Mason como modelo y diseñadora está resultando fundamental.
Lo último de Nicolette, que se casó con su novia el año pasado, es la línea de moda para Addition Elle, que ha nombrado a partir de nombres de amigos suyos activistas, y que está teniendo muchísimo éxito.
En unas declaraciones para Afterellen, la modelo habló sobre estar fuera del armario en el mundo de la moda.
Ser lesbiana es una parte muy grande de mi identidad, y también la parte que es menos visible. La gente dice a menudo «Oh, talla grande», y eso es lo que cuenta. Es como, oh, dios mío, hay mucho más sobre mi y mi identidad y mi personalidad y quién soy como persona, y no tiene nada que ver con mi cuerpo. Tiene más que ver con que soy queer o mi herencia del oriente medio, o el hecho de que soy judía. Esto moldea mucho más mis ideas y mi consciencia. Definitivamente moldea mi idea de justicia social. Siempre miro a la moda a través de una lente socialmente consciente, y mucho de eso está moldeado por las políticas queer, mi identidad queer y mi comunidad queer. Es que es un poco todo lo que yo soy como persona.
A pesar de que la visibilidad lésbica en el mundo de la moda es abundante, pocas son las voces que se alzan de manera activa y tan implicada como Nicolette.












Moody es un juguete muy flexible, en los dos sentidos. Por un lado, el cuerpo del vibrador fabricado en silicona médica te permite doblarlo y curvarlo a tu antojo recreando, en este caso, una de las mejores imágenes para una lesbiana: a tu amante introduciendo los dedos para masajear tu punto G. Por el otro lado, ofrece un montón de posibilidades. Es muy potente, tiene 6 intensidades de vibración y 6 ritmos que puedes adaptar a lo que necesites en cada momento. Otro de los motivos por los que digo que Moody es flexible es que es sumergible. Puedes bañarte o ducharte con él y no le ocurrirá nada. Incluye un cargador magnético que utilizas para recargar la batería (¡nada de pilas!).

























Hace unos años saltó una noticia que dejó estupefactas a croquetas y extrañas. El millonario chino Cecil Chao ofrecía una animalada de millones de euros (primero empezó con una cifra y luego fue subiendo hasta llegar a los 100 millones de euros) al apuesto caballero que sedujera y llevara al altar a su hija. ¿Dónde esta el pero? En que su hija era lesbiana.

