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Actriz, escritora, guionista, fan de Tierra de Lobos, a Paz Quintero (Sevilla, 1984) es posible describirla de muchas maneras, pero hay dos con las que todas la identificamos rápidamente. La primera, por ser un torbellino de vida, extrovertida, divertida, Paz está siempre que no para. Y la segunda, por ser una de las autoras LGBT de referencia en España, ganadora de la II edición del Premio Tercenci Moix de narrativa gay y lésbica. Hoy le dedicamos este espacio para charlar un poco con ella sobre sus dos últimas obras, el estado actual de la literatura lésbica y sus planes de futuro.

Has dicho en alguna ocasión que el día debería tener más de 24 horas. ¿Cómo haces para ser una todoterreno?

Beber mucho Red-Bull y tener a mano un desfribrilador. No, en serio, hago lo que puedo. Miro demasiado el reloj y voy aflatada de un sitio a otro. Soy un culo de mal asiento…

También vemos que eres una fiel seguidora de ‘Tierra de Lobos’. Siempre tuiteas sobre ello cuando la están pasando por la tele. ¿Eres más de Adriana o de Berta?

Me pones en una situación más apretada que la faja de Angela Merkel, porque en realidad tengo el corazón partío. Reconozco que hasta la fecha me interesaba más el personaje de Adriana, porque es la McGuiver de Villegos, pero Cristina últimamente se ha arremangado las enaguas y tiene más importancia en las tramas que antes. Adoro a las dos, porque sin ellas no sería posible que existiera Crisabel, el tuiteo gamberro y no habría tomado contacto con gente maravillosa como las que lleváis sitios como Hay una lesbiana en mi sopa.

Tú estudiaste Arte Dramático, ¿a quién te hubiese gustado interpretar en esta serie?

Sin duda, el personaje de Lola. Me parece el más cuqui, divertido y tierno de todos, así que un ole por Elisa Matilla, porque lo borda. Una lástima la salida de Juan Mari, porque eran Pin y Pon.

¿Qué otras series sigues actualmente? ¿Y qué libros estás leyendo?

Ahora que he hecho un parón, porque me iba a dar una embolia, estoy disfrutando de series como Cougar Town, Orange is The New Black, Revenge, Homeland y How I Met Yout Mother. Y en tema de libros, estoy por el cuarto volumen de la saga de Canción de hielo y fuego, de R. R. Martin: Festín de cuervos.

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Ahora dejemos los libros de otros y hablemos del tuyo. ‘Un vuelo con escalas’ es una historia de amor, pero en ella encontramos también conflictos que suceden a mucha gente en la vida diaria, como enfrentarse a una pérdida, el mobbing o el enchufismo que domina las relaciones profesionales en España. ¿Te ha tocado sufrir alguna de estas situaciones o has tenido la suerte de poder evitarlas?

No todas, pero algunas sí. Un escritor no deja de reflejar, de alguna manera, sus experiencias vitales. Y aunque mis novelas no son biografías, sí tienen retazos de realidad, los cuales, bien disfrazados, se convierten en ficción. He experimentado, para mi desgracia, una pérdida muy importante en mi vida. Y sí, tengo allegados que han sido pisoteados en el trabajo y a los que han impedido ascender por el “juego de tronos” que hay en los puestos intermedios de una empresa.

El libro comienza con un accidente aéreo. ¿Por qué elegiste esta situación tan excepcional y no un accidente más común?

Porque ya que iba a escribir una historia de amor, quería hacerlo con un arranque potente. Me gustan las historias de acción que comienzan in media res, en plena tensión, dejando al espectador en shock para que piense: “¿Pero este libro no iba de besitos y caricias?”.

¿Tiene cura el enchufismo español?

No. Soy de las que piensan que es humano enchufar a familiares necesitados. Pero también pienso que, si vas a enchufar a alguien, que no sea un completo inútil.

Durante casi toda la novela, el enfrentamiento entre Patricia y Helena es tan tenso que se podría cortar con un cuchillo. ¿Crees que hay una competitividad latente en muchas relaciones entre mujeres? ¿Incluso en las sentimentales?

Va a sonar a topicazo, pero cuando has trabajado con hombres y mujeres ves perfectamente cómo actúan ellas y ellos en relación a ti… Las mujeres maquinamos, urdimos, cotilleamos más que los hombres. Ellos son más se salir a su hora a echarse un cigarrito, comentar cuatro cosas y volver a conectarse a internet para ver cómo va la Liga. Pero también es cierto que, como profundizamos más en esos lazos, las mujeres somos muy dadas a hacer buenas migas entre nosostras.

En las relaciones sentimentales, no sé. Tampoco es que yo haya hecho ningún estudio. Supongo que en ese caso más que por ser mujeres, por ser incompatibles en carácter. Porque la competitividad existe en hombres y mujeres.

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Paz Quintero, junto a Mónica Martín.

Patricia carga con una mochila muy pesada de su anterior relación. ¿Intentabas mandar un mensaje de esperanza y superación a través de su personaje?

Cuando escribí Un vuelo con escalas mi intención desde el principio era hacer un libro positivo. Que contara algo duro pero que diera esa luz a la penumbra que a veces se nos planta encima a todos y no nos deja ver. De cualquier experiencia mala se puede sacar algo bueno, todo se puede relativizar. Cuando pasamos por el trance ya no somos las mismas personas que cuando lo empezamos. Lo importante es crecer con lo que has aprendido y saber contra lo que has luchado.

No queremos destripar la trama del libro, pero hemos de reconocer que echamos de menos una escena más íntima entre las protagonistas. ¿Qué te llevó a no incluirla?  

No soy una escritora que sea explícita en ese tipo de escenas. Hay varias autoras que escriben varias de esas escenas en sus libros, algunas son hasta expertas en literatura erótica. Pero mi estilo no es así. Para mí la relación sexual no es de lo más importante. Sino todo lo que han tenido que superar para encontrarse a sí mismas. Quizás en eso soy muy de cine. Las pongo en situación, se van arrimando en plan cucharilla y… fundido a negro. No sé, es como darles intimidad a los personajes. Todo el mundo se imagina lo que van a hacer una vez se apaga la luz de la mesilla de noche…

¿Consideras que se sexualiza demasiado la ficción lésbica? ¿Las lectoras estamos tan acostumbradas a las escenas eróticas que choca cuando no se encuentra con varias en un libro?

Creo que hay diferentes estilos. Eso es muy bueno, porque cada lectora podrá elegir, en cada momento, lo que quiere leer. Y me gustaría pensar que, por lo que anteriormente he comentado, soy de otro estilo distinto al que me indicas en tu pregunta. Quizás ahora esté en boga hacer historias sin tapujos, pero es que hay novelas que demandan esa frescura sexual.  Cada autora sabe el porqué las cuela en sus obras. Por ejemplo, en Siete Tentaciones, las protagonistas de Fan Fatal, el relato que escribí, se presentan en medio de un polvo (por cierto, en ese relato hago un homenaje a Adriana Torrebejano y a Berta Hernández en la página 197). Por la temática del libro y las bases planteadas a la hora de escribirlo, sí me sentí a gusto metiendo una escena sexual. Lo que está claro es que, en general, no soy muy de descripciones milimétricas ni excesivamente explícitas. Insisto, a veces es mejor sugerir que mostrar. Y yo prefiero ser sutil, fundir a negro, que si no, se me resfrían.

¿Por qué se publican tan pocos libros de temática lésbica?

Esa pregunta mejor plantéasela a las editoriales. Aunque te imaginarás que es, básicamente, por el nivel de ventas. La cosa ha cambiado, en estos últimos años. Hay más autoras y más variedad. Pero sigue vendiendo más el hombre, por ser un perfil más consumidor.

La ficción nacional está viviendo un momento dulce en cuanto a cantidad de obras. Cada vez hay más, si bien es cierto que muchas autoras se decantan por la autoedición. ¿Se puede llegar igualmente al público prescindiendo de la editorial tradicional?

Está claro que el apoyo de una editorial que saque tu obra en papel es muy importante. Pero el e-book es el gran competidor de un sistema de ventas injusto, en el cual la mayor parte se lo lleva el distribuidor. Si un autor hace su propia estrategia de marketing en redes sociales y medios on-line, puede llegar a tener más impacto. Además, el precio del libro electrónico es más bajo, por eliminarse los costes de intermediarios, con lo cual lo hace más atractivo para el lector potencial.

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¿Tiene margen de mejora este mercado en España? ¿Qué crees que le hace falta a la literatura lésbica española?

Precisamente creo que habría que apostar más por ella, creer más en las autoras españolas. El 80% de la literatura lésbica es importada y traducida del inglés. Así que desde aquí animo a todas las escritoras en potencia a que saquen sus manuscritos del disco duro y los presenten a las diversas editoriales LGTB. ¡Que aquí tenemos para negra, a ver cuándo nos lo creemos de una vez!

Hablemos de ‘Nos vemos en Chueca’. Es la primera obra teatral cómica LGBT en formato Kindle y en español. Nos plantea algo tan cotidiano como los encuentros que se producen a diario a la salida del metro, en la plaza de Chueca. ¿Qué te motivó a escribirla?

¿Sabes esa etapa de la vida en la que te apetece divertirte sin más? La mía fue el año pasado. Salí mucho, viajé por España, asistí a eventos, me invitaron a fiestas y conocí a mucha gente y muy, muy diversa. Viví situaciones surrealistas y locas. De toda esa mezcla, de esa montaña rusa, nació la idea de Nos vemos en Chueca.

En tus obras, el humor es un elemento que está muy presente. ¿Es un reflejo de tu propia personalidad? ¿Veremos algún día a una Paz oscura y dramática? ¿Existe esa Paz?

Me gusta el humor. Me encanta que la gente tenga sentido del humor. Que desdramatice. La vida ya es lo bastante seria como para añadirle más drama. Eso sí, no significa que yo vaya por la calle vestida como el payaso de Micolor… Pero de ahí a que de repente me vuelva un cuervo, lo dudo. He escrito cosas más serias, como una obra que hice para microteatro y que se representó este año, titulada Frank. A la hora de escribir soy versátil, pero la cabra tira al monte y en donde me siento más a gusto es en la comedia (o en la mezcla de comedia y drama, para que no sea todo un mar de lágrimas).

Háblanos de los proyectos que estás preparando actualmente. ¿Con qué planeas sorprendernos a corto plazo?

Continúo preparando obras de microteatro para  2014. Igualmente, ando reescribiendo el que será mi tercer corto, el cual espero que se llegue a filmar en unos meses. ¡Ah! ¡Se me olvidaba! Y en el mes de febrero del próximo año impartiré clases de iniciación al guión en un espacio multidisciplinar que han abierto en el centro de Madrid (www.quintadelsordo.com). Espero encontrarme allí con aquellas  lectoras a las que les guste escribir cine.

PAZ QUINTERO EN 10 SEGUNDOS…
Un lugar para escribir.
El sofá de mi casa, con una taza de té y buena música de fondo.
Un lugar para inspirarte.
La calle. Cuando camino sola y paseo por Madrid se me dispara la imaginación.
¿Tiene nombre tu musa?
No creo en las musas. Tengo momentos de creatividad y de bloqueos horribles, como todo el mundo. No escribo pensando en nadie ni para nadie. Escribo por placer o por la necesidad de contar algo que he imaginado en mi cabeza y que deseo compartir.
Tu mayor fan.
Espero que mi novia. (La cual se va a reír al leer esto.)
Tu mayor crítico.
Mi novia. (La cual se va a reír más que antes, leyendo esto, y de forma maligna.)
Un libro.
Te diría muchos, pero el primero que ahora mismo se me viene a la cabeza y que me encanta: Cinco horas con Mario.
Un autor.
Matilde Asensi.
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3 Comentarios

  1. ¡Una autora LGBT que no quiere escribir dramas! Gracias. Que estoy de los dramones bolleriles hasta la coronilla, por no decir un sitio más abajo que no me gusta usar como palabra malsonante, y pensaba que iba a tener que escribírmelo yo si quería un final feliz.

  2. ¿porqué no se vende ficción bolleril? para mí, la respuesta es muy fácil; porque prácticamente toda , salvo escasas y honrosas excepciones, es mala mala mala mala . Historias facilonas, personajes planos y mal dibujados, acción absurda y final que ya te sabes desde el minuto uno. Yo no digo que todo el mundo escriba tan bien como Steinbeck, Munro o Tolstoi , aunque esa debería ser la aspiración de cualquiera que se sentara a escribir, pero joer, un poquito más de talento se agradecería: que yo tengo poco tiempo libre para leer y no me gusta malgastarlo en absurdeces.

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