big boo butch

Hay un episodio de la tercera temporada de Orange is the New Black que me pareció especialmente revelador y especialmente transgresor, porque plantea el debate de la diferencia dentro de la diferencia. Normalmente las lesbianas que vemos en televisión son jóvenes, guapas y femeninas, y cuando salen del armario es toda una sorpresa porque nunca habían tenido problemas para ligar con chicos. Con Big Boo, el personaje interpretado por Lea Delaria, no había ningún tipo de dudas: Sabías que era lesbiana al primer golpe de vista. Porque no sólo es lesbiana, es masculina, es una butch.

 

En el panel de la Asociación de Críticos de TV, que se está celebrando estos días y nos está dejando grandes noticias, la propia actriz reveló que esa linea argumental tenía mucho que ver con su propia infancia. Ojito a las declaraciones que hace, porque no tienen ningún tipo de desperdicio.

Las butches han compartido una experiencia vital, la que puedes ver en la historia de Boo. Ser forzada a llevar vestidos por tus padres… Yo sólo quería esconderme debajo de mi cama, aterrorizada. Desafortunadamente, la historia de Boo es común. Muy común. Sufro de ostracismo en mi propia comunidad, la misma que piensa que los chicos con pluma y las lesbianas masculinas son los parias de la comunidad.

Me parece extremadamente interesante que la actriz haya sacado este debate a relucir, un debate que parece que en cuanto a famosos se refiere, no existe, porque el dinero y la fama todo lo arreglan. Lea hace referencia a ese asunto espinoso, la pluma, a ese que se te note que eres lesbiana o gay, a esa especie de tolerancia a que te acuestes con quien quieras siempre y cuando no lo enseñes. Habría mucho que hablar sobre esto, porque es un asunto que siempre, siempre está de actualidad, porque los estándares, por más que la comunidad avance, no cambian.

Vía: Gay star news

8 Comentarios

  1. La plumofobia es una prueba más de la total igualdad de los humanos independientemente de nuestra sexualidad. Está claro que ser homosexual no te libra de ser gilipollas. ¿pero que más dará la pluma que tenga cada uno? no, esperad, rectifico; ¿por qué tener pluma es algo malo? ¿por qué hay gente a la que le importa tanto que se note? ¿es un problema? ¿te convierte en peor persona? ¿te sube el colesterol malo si tienes mucha pluma? ¿tienes más riesgo de desarrollar un cancer si pasas mucho tiempo al lado de alguien muy amanerado, cual fumador pasivo de la vida? que alguien me lo explique porque no soy capaz de ver donde está el problema, en serio.
    En fin… ellos se lo pierden. Seguro que a más de una bellísima persona han dejado escapar por semejante soplatontería.

  2. Yo creía que los parias de la comunidad homosexual, además de las butch, eran los osos O.o es lo que más he escuchado la verdad, más que los gays con pluma. En mi opinión sólo se demuestra la gilipolled humana ya que, en vez de defender la igualdad, dentro de un mismo grupo se excluye a gente, lo cual no tiene el más mínimo sentido, o incluso sin pertenecer al LGTB. Que se hagan esas exclusiones es denigrante…

  3. siempre he sentido que es una cuestion de extremos si eres demaciado femenina las que parece molestarle es a otras de nosotras mintras que las demaciado masculinas pareciera que le molestan a la sociedad mas general es como si tuvieras que ser algo a la mitad para no molestar a nadie, creo que Lea hace un gran esfuerzo por muchas

  4. Es cierto que a las lesbianas masculinas se las margina bastante. En mi opinión, cada uno puede llevar la ropa que quiera y el peinado que más le guste. Sin embargo, desde mi punto de vista personal como mujer lesbiana que soy, las «butch» no es un tipo de mujer que me atraiga físicamente.

  5. Que a tí o a mí o a la vecina del tercero sexualmente no nos atraigan es otro tema. El problema viene cuando desde tu propia comunidad te marginan por estar muy cerca o cumplir al 100% el estereotipo. Creo que muestra que aún tenemos, como homosexuales, muchas cosas con las que lidiar, porque está claro que esa reacción contra la pluma no es más que pánico a ser reconocido como diferente y ser señalado con el dedo. Y eso a mí me preocupa. Demuestra que aún tenemos todos (me incluyo, porque muchas veces sorprendo a ciertos pensamientos correteando por mi cerebro que no sabía que tenía y aunque no sea más que algo residual, allí están, acechando a la vuelta de cualquier esquina) mucho camino por recorrer.

  6. Yo soy lesbiana de libro pero no butch.
    Siempre me han gustado las mujeres dulces y con carácter.
    Y he de reconocer que las dos novias que tuve con pluma, nos miraban mal en restaurantes, hoteles, algunos amigos y algunos familiares; pero cuando mi pareja tenía poquita pluma o nada, las malas miradas eran el 10%.
    Hay butch maravillosas.

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