Siempre existen esas series que no son americanas que no suelen destacar tanto en la parrilla, un poco por el desconocimiento y otro porque no solemos fiarnos de aquellas series sin la suficiente repercusión mediática. Gran error, sobre todo de los españoles. Si tengo que mencionar una serie de este 2016 de la que nunca había oído hablar (y ha sido todo un descubrimiento), elegiría Humans. Y creedme cuando os digo que la trama croqueta, que la hay, no es lo más importante

Ahora quizás Niska, el personaje croqueta en cuestión, si es culpable 90%.

Esta serie británica está basada en la serie sueca Real Humans y, como ya adelantamos meses atrás,  ha incluído en la segunda temporada una trama croqueta, una historia que no ha dejado indiferente a nadie.

Si me pedís un breve resumen sobre qué va, podría decirlo en una frase: «Robots con conciencia». La gran mayoría de robots, sintéticos todos ellos, pero robots para que me entendáis, han sido creados con la intención de sustituir al hombre en los trabajos más primarios y que nadie quiere hacer. La excepción es el grupo de protagonistas, unos synths que fueron creado con conciencia humana y pueden sentir dolor, amor, tristeza, emocionarse… son tan humanos como tú y yo. Entre ellos esta Niska, interpretada por la guapísima Emily Berrington, quien es sin duda el personaje favorito de muchos. No sólo es inteligente y badass, sino que es sincera 101% y adoro eso de ella mucho, muchísimo.

Personalmente siento el deber de aprovechar y mencionar el resto de personajes femeninos que, aunque no son croquetas en la serie, si son grandes pilares en la trama y a modo de interpretación a mi me han emocionado, y mucho. Una de ellas es la detective Karen Voss, interpretada por la irlandesa Ruth Bradley, o Laura, la madre de la familia en donde se sitúa la historia, a quien le da vida Katherine Parkinson. También seguro que os suena Gemma Chan (Dates junto a Katie McGrath) y por supuesto, mención honorífica a Carrie-Anne Moss (nuestra abogada favorita de Jessica Jones) En resumen, el cast femenino es muy muy explosivo y merece la pena.

Centrándonos en nuestra parejita, diré que son la cosa más dulce que he visto en mucho tiempo. La historia es sencilla: chica conoce a chica en una discoteca y acaban en la cama. Suena sencillo, cliché y demasiado visto en televisión. Pero es que una de ellas es synth, es decir, no es humana. Y diréis, «como tenía que ir de borracha la otra para no enterarse» ¡pues NO! He ahí la belleza de la serie, personajes y amor. Si, lo suyo fue amor a primera vista.

Sin dramas, sin complicaciones. Que te llaman para ir a otro país y encuentras que han “encarcelado” a tu rollo, pues da igual, era amor y lo dejas  todo y vas. Simpleza es la palabra, no sé si el ser humano está preparado para relacionarse con un ser sintético y no note la diferencia, y no hacer un drama de ello al enterarse, pero Astrid (Bella Dayne) sí y la amamos por ello.

NO, NO HAY CROQUETAS MUERTAS.

Vale, es spoiler, pero necesario adelantar el acontecimiento. Aunque me duela decirlo aquí a la OTP que han matado en esta serie ha sido a la hetero (y no lo merecían, eran lo más mono del mundo y su desarrollo fue precioso y lloro mucho) pero bueno esta serie no es una serie de ships, seamos honestos. Lo que pasa es que si nos ponen en bandeja a dos chicas tan cuquis como estas caemos en la tentación.

No voy a decir que no han tenido sus “problemas”, sobre todo de confianza, y que hemos tenido que esperar media temporada para ver su reencuentro y que acaba todo bien en el último capítulo. Pero como son sólo 8 episodios por temporada, no fue muy dura la espera.

No quiero destriparos sus momentos, o la trama, porque realmente merece la pena que veáis la serie, pero esta historia croqueta va al margen de la trama principal. Simplemente era una forma de dar un final feliz a un personaje que ha sufrido mucho desde el principio, y se merece ser querido, y gracias a Astrid, nuestra rubia synth favorita parece tener un motivo para vivir y pensar en el futuro.

Sólo puedo alabar la trasparencia, y frescura que nos han trasmitido con estas dos, con qué naturalidad nos conquistaron en un capítulo, y la puerta tan amplia que deja ese final abierto. Ahí no hay un sacrificio porque se anteponga la familia al amor, sino que el amor prevalece: tienen todo el tiempo del mundo. Pueden esperar y huir juntas.

Espero fervientemente a que la serie renueve con una tercera temporada, más que merecida, pero se rumorea que ha sido el final. Si es así, echaremos mucho de menos a #nistrid. Para las nostálgicas que quieran revivir su corta e intensa historia de amor, os dejo un vídeo