Trumpn, Hay una lesbiana en mi sopaLa llegada al poder de Trump ya está teniendo efectos reales en la vida de las personas LGBT. No ha habido que esperar mucho, ni siquiera dos meses, para que este, el nuestro, sea uno de los primeros colectivos a los que el presidente haya empezado a echar sus garras encima. Y lo que nos queda.

Durante el pasado mayo, el presidente Obama anunció una serie de medidas para proteger a las personas trans, y sobre todo a los estudiantes, en la cuestión relativa a su vida pública. Es decir, que puedan ir al baño con tranquilidad, eligiendo no el del género asignado al nacer, sino con el que se sientan más cómodos. La premisa es bien sencilla, y Laverne Cox lo repetía el otro día: si una persona no puede ir al baño, la estás confinando a sitios en los que sí pueda, es decir, su casa. La estás excluyendo del espacio público, y lo estás haciendo a través del miedo.

Esta noche, la administración Trump a rescindido esta política, para alegría de la docena de estados conservadores que protestaron contra ella. Veréis, las leyes federales priman sobre las estatales. Es decir, que si un gobernador quiere instaurar una ley que contradiga la federal, dictada (más o menos) por el presidente, no puede. Por eso, Obama quiso asegurarse de que las personas trans quedaban protegidas ante las amenazas de los gobernadores que amagaban con dictar leyes como la de Carolina del Norte.

La administración ha explicado que «la anterior guía no contenía el suficiente análisis legal o explica como la interpretación era consistente con el lenguaje del Título IX. El congreso, la legislación estatal y los gobiernos locales están en posición de adoptar políticas apropiadas o leyes que regulen esto»

Las protestas en el exterior de la Casa Blanca no se han hecho esperar, pero somos verdaderamente pesimistas en este asunto. Como dice Gavin Grimm, un chico trans que está en litigios con su escuela para que, precisamente, le reconozca el derecho a usar el baño de hombres, «me he enfrentado con mis adversarios en la Virginia rural, pero nunca imaginé que el Gobierno iba a ser uno de ellos»

Vía: Bloomberg