
Malta aprobó una ley de uniones civiles en 2014. Pero es el primer país de Europa que cuenta con una ley específica que prohíbe las terapias anti-gay, esos centros y «profesionales» que aducen que pueden cambiar la orientación sexual de una persona, casualmente siempre de homosexual a heterosexual. El primer ministro Joseph Muscat declaró que era «una votación histórica. Esto demuestra que nuestra democracia y nuestra sociedad alcanzaron un cierto grado de madurez y que podemos decir que somos todos iguales».
Con esta ley se reconocen también las uniones que los ciudadanos malteses hayan contraído en otros países. Curiosamente, se ha aprobado con 66 votos a favor y solamente uno en contra del pequeño parlamento maltés. ¿Y quién ha sido el garbanzo negro? Pues un político del Partido Nacionalista, Edwin Vasallo, que ha aducido que sus convicciones religiosas le impedían votar a favor. La anécdota en una jornada de celebración.
Vía: Dos Manzanas









