La primera vez que vi los productos de Figure of A en Instagram me enamoré completamente. Me encantan estos objetos que están a caballo entre ser complementos y accesorios de índole sexual. Luego te contaré por qué, pero puede resumirse en una sola palabra: morbo.

Antes de explicarte, déjame presentarte a esta marca tan especial. Desde Londres, Anna Kii, diseñadora y artista del mundo de las cuerdas, ha creado una línea de accesorios inspirados en el shibari, el arte japonés del bondage. Todas las piezas son hechas a mano, como si se tratara de un objeto de arte creado solo para ti.

A mí me ha llegado el choker con látigo Kubi y de un par de cuerdas de bondage. Empezaré hablándote del material, que es lo que ambos tienen en común. Están hechos con algodón encerado y es muy agradable para la piel. Al arrastrar la cuerda por ella no quema como podría hacerlo una cualquiera. Sin embargo, con la presión en dejan en la piel ese dibujo trenzado de las cuerdas, irresistible para lxs amantes del shibari.

La cuerda tiene una medida de 7,5 m. y un grosor de 6 mm. Me ha gustado mucho para iniciarse en el mundo del shibari, porque es difícil que se enrede y, además, los extremos llevan unas cuentas de metal para encontrarlos rápidamente. Te aseguro que si te animas a sumergirte en este arte te será imprescindible conocer en todo momento dónde están los extremos…

Kubi, en japonés, significa “cuerda para el cuello”. Solo está disponible en color rojo cabernet, uno de mis favoritos, y combina perfectamente con mil cosas. Creado con ataduras inspiradas en el shibari, es ideal para llevarlo junto a una camiseta algo más básica, porque rompe y da un estilo mucho más sofisticado. Para el día a día, yo suelo ponérmelo también con camisetas de tirantes, americanas o camisas, pero sin el látigo, porque como verás en la siguiente foto, tiene un aro fabricado en una aleación de zinc, lo cual es bastante resistente, que también funciona como un cierre para ponerlo y quitarlo de forma superfácil:

Por tanto, choker y látigo pueden usarse por separado. El látigo, de forma individual, me ha encantado. Tiene seis colas y, en los extremos, también ese acabado de metal. Dependiendo de la fuerza que utilices para azotar puede ser inofensivo y sexy o un buen instrumento de disciplina. El mango permite sostenerlo de forma cómoda y los 40 cm. de largo que tiene lo convierten en una pieza muy funcional.

Cuando te apetezca ir con un rollo más agresivo, puedes volver a poner el látigo. Lo mejor de todo es que los cierres son muy fáciles de poner (lo agradezco especialmente para el del choker) y, al mismo tiempo, superresistentes. No se saldrá de su sitio mientras dejas que tu pareja tire de él.

Más arriba te decía que llevar un accesorio como Kubi es mucho más que llevar un collar. Porque no es solo un collar. Encierra un secreto que todos los demás desconocen y que sabes tan solo tú: que ese mismo choker será el que, dentro de unas horas, formará parte de tu placer. Como llevar unas bolas chinas para ir a hacer la compra o un huevo vibrador en una cena. Vamos, que forma parte de esas experiencias que hace falta probar para saber que una situación cotidiana puede convertirse en lo más excitante en mucho tiempo.

Volviendo a Figure of A, solo me queda decir que los productos van muy bien envueltos y con mucho cariño en una caja negra preciosa. Hace unas semanas dejé un vídeo en mi Instagram TV con el unboxing, por si te apetece verlo. Todo está cuidado al detalle, hasta el punto de que abrir el paquete es parte del juego.

Dicho esto, solo me queda animarte a que eches un vistazo a las piezas de Figure of A: preciosas, resistentes, únicas y con ese doble uso que transformará cualquier instante en el erotismo más puro. Mi enhorabuena a Anna por estas piezas que, además de accesorios preciosos, son obras de arte.

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