Os prometo que a veces no doy crédito a las cosas que tengo que escribir, aunque supongo que esta noticia de hoy tiene que ver con el signo de los tiempos. Os pongo en antecedentes: en 2014 la astronauta, teniente coronel, Anne McClain y la ex oficial de inteligencia de la Fuerza Aérea Summer Worden contrajeron matrimonio. Hasta aquí, una historia de amor más. Pero ahora se está investigando si Anne McClain cometió un delito de suplantación de identidad… desde el espacio.

La astronauta pasó seis meses en la Estación Espacial Internacional, y lo que se le atribuye es que durante ese tiempo aprovechó la tecnología de la NASA para entrar en las cuentas de su pareja de manera indebida, es decir, sin el permiso de ella. Esto coincide en el tiempo con una disputa legal de las dos mujeres por la custodia del hijo de Worden, que pese a que McClain participó en su crianza y, en palabras de la astronauta «estuvo presente en sus primeras palabras y primeros pasos y tenían una relación parental sana y profunda», nunca adoptó legalmente y, por tanto, no tenía derechos sobre su custodia. Y claro, todo va bien hasta que la relación deja de ir bien.

En medio de esta disputa, a McClain la mandaron al espacio, y fue entonces cuando se supone que cometió los hechos que se le achacan. Worden notó que su ex estaba sospechosamente bien informada sobre los cambios que había en las cuentas de su banco, y echando mano de las conexiones que tenía de su etapa en la inteligencia de los Estados Unidos, se le informó de que uno de los ordenadores que había accedido a su banca online estaba registrado a nombre de la NASA. Cuando la astronauta volvió a la Tierra reconoció que sí, que había entrado en las cuentas, pero que no había movido nada del dinero y que, además, lo hacía como parte de la rutina de cualquier pareja que comparte dinero.

Es posible que la denuncia de Worden tenga algo que ver con el hecho de que el que iba a ser el primer paseo espacial compuesto solamente por mujeres no se llevara a cabo, porque la cancelación tuvo lugar solamente días después de que presentara la queja ante la Comisión Federal de Comercio, primero, y ante la Oficina del Inspector General de la NASA después. En dicho paseo iba a participar su esposa.

Así que nada, cuando se estudie en las facultades de derecho el primer delito cometido desde el espacio mismo, recordad que la protagonista era una mujer lesbiana. Chica, si es que estamos en todas partes, qué pasada.

Vía: Xataka