Si os menciono Tinder, pensáis automáticamente en esa App de ligoteo, o más bien folleteo hetero.  Correcto. Esa es su razón de ser. Pero yo he descubierto que se le puede sacar punta para nosotras croquetitas. Y hablo desde mi experiencia personal. Mi versión puede diferir de la vuestra, pero solo intento echar un cable a mis hermanas croquetas. 

Yo he tenido varios romances que han salido de Tinder. Es más, he hecho hasta amigas que aún conservo y a las que aprecio un montón. Mi teoría es sencilla: en la ecuación hetero, hay hombres. Y ahí está el principal problema. Los señores buscando un casquete y enseñando su miembro gratuitamente. En la ecuación boller, somos dos chicas, y en general, pues apreciamos otras cosas, no sólo el sexo o no el sexo como premisa principal nada más entrar por la puerta. Que no me malinterpretéis, el sexo es estupendoso y fundamental, pero así de entrada, por lo general, las croquetas no buscamos polvos de una noche en sitios como Tinder, ¿o sí?

En los siguientes párrafos os voy a dar una mini-guía básica para navegar por Tinder. No sé si conseguiréis los resultados deseados, pero eh, dadle una oportunidad que el juego del Tinder es entretenido.

Lo principal y más importante: nuestro perfil. A ver si de una vez por todas entendemos el concepto de una App de ligar por los ojos. 

Be product, my friend

Tu perfil es un anuncio; el producto eres tú. No tiene ningún sentido decir lo que buscas, porque va totalmente al contrario. Ésta no es una App activa, es pasiva. Tú lanzas un mensaje estático que será correspondido o no. Así que no vale eso de: busco conocer gente para amistad y lo que surja. Coño, es que eso está claro, si no, ¿qué haces en esta App? Tienes que venderte. Nos tienes que contar en pocas palabras y varias fotos quién eres y qué ofreces. Por qué deberíamos deslizar el dedo hacia la derecha al ver tu perfil. Y está más que demostrado que a las croquetas nos gusta saber a qué nos enfrentamos. Cuanta más información variada des de ti misma, mejor perfil tendrás y mejor impacto tendrá tu anuncio para el resto de bolleritas que pululan por el universo tinderiano. 

Elige un buen puñado de fotos 

Nos quejamos de que los Medios venden una imagen transformada e irreal de la mujer. Que la sociedad no acepta la gente como es. Vale, todo esto es cierto. Pero hay fotos y fotos. No te tienes que hacer una sesión con Annie Leibovitz, pero tampoco te puedes hacer según qué fotos que sacan lo peor de ti. Todas tenemos una pinta regulera cuando estamos de andar por casa, pero le podemos sacar partido a nuestra imagen sin pasarnos y manteniendo el realismo. No hay nada peor que una chica parezca mona y estupenda en su perfil y luego llegues a la cita y no la reconozcas. A ver, señoras, hay que ser honestas. Las mejores fotos son en exterior, con luz natural. Elige siempre un par de cara, que se te vea bien la jeta y alguna de cuerpo entero para poder entender bien las dimensiones de tu cuerpo serrano. Yo soy la primera que gasta jamones por muslos y eh, es lo que tengo y la vida sigue, así que en vez de sacar sólo mi busto, intento tener variedad de fotos para que las candidatas a deslizar a la derecha puedan construir expectativas realistas. No soy canija y hay donde agarrar. Seas como seas, seguro que eres genialosa, pues muéstralo, que de eso se trata. 

Fotos que no funcionan: las típicas en el dormitorio, delante del espejo, con ropa por el suelo y la cama sin hacer. Señoras, la cama hay que hacerla diariamente, que es lo mínimo que se despacha. Y que la foto la puedes preparar, no hay público, no hay prisa, te lo tomas con la calma y montas un poco mejor el set. Pero vamos, mi recomendación es NO hacer fotos en el dormitorio. Punto. Vete a la calle y hazte un selfie con árboles de fondo, que la vegetación sienta bien. Ah, y evita los filtritos de Instagram para ponerte maquillaje, los ojos grandes, las orejitas de mierda esas… Muéstrate sin filtros que distorsionen tus facciones. Que no tienen que ser fotones. Sólo fotos normales en las que se te vea bien y no parezca que te la ha hecho tu peor enemigo borracho. Apunte: FOTOS EN EL BAÑO, NO. Los baños tienen la peor luz del mundo, y encima son, dentro del diseño de interiores, de lo que más rápido envejece. 

Aprovecha y elige fotos variadas en cuanto a situación. Piensa que todos los elementos que entran en cada foto dan información al público. Si te gusta viajar, pues pon un par de fotos de algún viaje que hayas hecho. Si te consideras divertida, simpática y buena gente, intenta poner fotos en las que salgas en esa actitud, riéndote o sonriendo. Es mejor poner fotos donde salgas sola, tus amigos apreciarán no estar expuestos en una App que no controlan. 

Instagram es tu colegui

Otra cosa que ayuda y que aporta información para tu campañita publicitaria es conectar Tinder a Instagram. Porque IG da la versión ‘producida’ de tu vida. Por muy sincera que seas en insta, sólo pones cosas que enseñan tu vida guay. Es como un Photoshop de la vida, salvando las distancias. Ya he dicho que, ante todo, no vendamos lo que no podemos dar. Pero podemos enseñar nuestro mundo a través de la cuadrícula apañá de Instagram. Si te gusta cocinar o eres golosa, o te flipa la cerveza artesanal; si viajas, se podrán ver algunos de tus destinos y el tipo de viajera que eres; si lees, se puede intuir qué género te interesa; si tienes perrete y lo adoras un poco demasiado, también se verá reflejado… podemos seguir así hasta el infinito. Lo que quiero decir con esto es que 6 fotos no dan para mucho y tienen que contar demasiado en muy poco, lo que Instagram puede aportar es un poco más de extensión al perfil. Y das la oportunidad a tu croquetlover potencial de stalkearte un poco, que siempre tiene su qué. Y da ideas para conversaciones.

Poesía eres tú

Querida mía, lo de una imagen vale más que mil palabras, guay, pero no siempre. No vale no poner nada de texto. Pero si vas a poner faltas de ortografía, ahórrate el drama, el buen uso del lenguaje siempre es un plus, y los ‘pk’ y ‘aki’ que te parecen buen-rolleros no se usan desde el Nokia 3310, y cuando tienes 30 tacos sólo te hacen parecer analfabeta. Y bueno, no sólo parecerlo, es que lo estás demostrando. 

Yo prefiero ver qué eres capaz de decir de ti misma. Los ‘pregunta lo que quieras saber’, o ‘descúbrelo’, o ‘no sé qué poner’… como que no venden, más bien espantan. Te recomendaría que hicieras el ejercicio de coger un trozo de papel y un lápiz y escribir una mini reseña de ti misma. Escríbela sin prisas, tómate tu tiempo. No tienes muchos caracteres, tendrás suficiente con un par de frases que digan lo que haces, o lo que te gusta. Para mí las aficiones son importantes, así que miro eso. Que los emojis en los tiempos que corren, son el lenguaje millennial, pero unas palabritas sin faltas de ortografía venden mil veces mejor. Dice mucho y muy bueno de alguien que sea capaz de describirse a sí misma con un parrafito. Nadie te pide El Quijote, se te piden dos líneas que demuestren que eres maja y digna de tomar una cerve contigo.

Y bueno, con estos cuatro puntitos básicos deberíais poder tener un perfil apañao que os venda más o menos. Claro está que según cómo seas, pues tu encanto depende de ti. Me gustaría saber si ponéis en práctica esta croquet-guía básica y si es así, me contéis si funciona o si os he vendido una moto rota. Salseo, señoras, salseo boller. Abracete.