En mi afán por descubrir cómo sorprender a una croqueta en mitad de cualquier parte, evitando las clásicas preguntas, acudí a Cristina Peri Rossi, pero, por lo visto, no es suficiente. Ahora le plantas a alguien unos versos rimados en su cara y se larga, incluso olvidando su copa, al rincón más lejano. ¡Qué incomprensión más solitaria la del ligoteo literario!

Así que investigué e investigué, y entre poemas y poemillas descubrí a Elvira Sastre, que firma ya tres publicaciones: Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, Baluarte y Ya nadie baila. Cuando comencé a leer poemas descubrí a la nueva musa del ligoteo literario y croquetil.

Todas las nuevas corrientes poéticas que han nacido en los últimos años conjugan bastante bien su verbo en esta autora. Escribe Elvira Sastre: «Y nosotras dormimos/ espalda/ sobre/ mano/ sobre/ ojo/ sobre/ boca/ sobre/ pie/ sobre/ nuca/ sobre/ corazón/ sobre/ todo». El homoerotismo está servido, muy discreto, al lector, que recorre todo el espacio al que nos traslada la autora.

¿No tienes formas para decir lo bien que ha ido la noche y que quieres repetir? Elvira Sastre te da una:

«Beso/ uno a uno/ todos los segundos que te quedas en mi cama/ para tener el reloj de nuestra parte;/ hacemos de las despedidas/ media vuelta al mundo/ para que aunque tardemos/ queramos volver;/ entras y sales siendo cualquiera/ pero por dentro eres única»

La literatura nos da siempre la oportunidad de leer entre líneas, de sorprender, de dejar huella. La erótica y la delicadeza están unidas a la perfección por Sastre, que nos regala una declaración: «Hay mujeres que aparecen como los aciertos:/ Sin esperarlas y a tiempo […] Que se agitan y temes y dan la vuelta/ A tus excusas convirtiéndolas en motivos/ Que te aman sin evitarlo/ Y amas sobre todo por supuesto./ Y/ Estoy/ Yo./ Que/ soy una en todas esas mujeres./ Y/ Estás/ Tú./ Que eres todas esas mujeres en una». ¡PAM! Toma ya. Ahí lo deja.

También hay espacio para el rechazo, el desamor inevitable que reconocemos a veces como propio. Elvira Sastre lo convierte en palabras:

«Te he vuelto a ver desnuda/ y se me han corrido los ojos de pena./ Debí borrar aquellas fotos/el día que te olvidé,/ ¿pero quién sabe cómo deshacerse/ del rastro de una estrella fugaz/ cuando ya te ha mirado a los ojos?»

Ojo a Elvira, que apoda a ese amor huído «estrella fugaz». Qué maravilla, oigan.

Poesía para ligar o poesía para el alma, pero poesía. ¡Ojo las que pasáis por Madrid el 9 de junio!, porque la autora recitará en la Sala Galileo Galilei con varios invitados. ¡Advertidas estáis!

Para más información, tenéis su web y sus poemas aquí.

¡Salud y literatura!