Danas, Hay una lesbiana en mi sopa

Cuando comenzó la pandemia, hace 3947696 años, todos los rodajes de cine y televisión se pararon, pero the show must go on, y por eso los estudios se las están ingeniando para poder continuar las producciones, y se están buscando soluciones… creativas para que las cosas fluyan lo mejor posible. Pero, claro, ¿cómo puedes respetar la distancia de seguridad lo más posible si estás inmersa en una escena de sexo, en la que obviamente los actores y actrices tienen que estar pegados, porque bailar pegados es bailar? Pues con maniquíes.

Marja-Lewis Ryan, creadora de The L Word: Generation Q, cuya segunda temporada está rodando en este preciso instante, ha contado que que ella escribe en dos etapas: “Primero escribo cómo sueño la escena y después viene alguien y me dice que mi sueño no puede convertirse en realidad. Entonces repienso todo y me pregunto qué partes de ese sueño realmente me importan, y hago los ajustes a partir de eso. Me ayuda mucho mi experiencia en el cine independiente, porque en ese mundo te dicen todo el tiempo: ¡Eso no se puede hacer! A mí me encantan los rompecabezas, así que va a estar todo bien»

No es la única: Roberto Aguirre-Sacasa, de Riverdale, se encuentra con el mismo problema, pero en su caso tiene más claro cómo lo va a sortear: «A veces solemos dar a entender que hubo sexo a través de lenguaje codificado, y creo que terminaremos volcándonos hacia el melodrama y la sensualidad».

Nos va a tocar ver cosas rarísimas en esta vida. Pero, de momento, si notas que Shane está un poco más apática que de costumbre, es que no es ella, es un maniquí de Berhska.

Vía: Los Andes