Ruth Ellis (Illinois, 1899 – Detroit, 2000) fue una pionera de la lucha de los derechos de las personas LGTB y, en base a la documentación existente, se le considera la mujer lesbiana que ha llegado a mayor edad en la historia. Vivió 101 años y salió del armario a los 16 años, en los albores del siglo XX. Desde entonces, Ruth se dedicó a romper barreras y a ayudar a la comunidad negra LGTB en unos tiempos muy adversos tanto para los negros como para las personas queer.
Se graduó en el instituto cuando la tasa de escolarización era muy baja entre los afroamericanos. Hija menor de un matrimonio de clase obrera, Ellis salió del armario con 16 años –su madre había fallecido cuando ella tenía 10– y su primer amor platónico fue precisamente en el instituto, su profesora de gimnasia.
Poco tiempo después, a principios de la década de los años 20, Ellis conoció a la que sería su pareja durante más de 35 años, Ceciline “Babe” Franklin. En 1937 se trasladó de Springfield (Illinois) a Detroit, en Michigan. La pareja compró una casa en su nuevo hogar y Ellis fundó una pequeña imprenta. Se convirtió, así, en la primera mujer en Detroit que era la dueña de un negocio de estas características.
No fue la única barrera que rompió en su nueva ciudad. Entre 1946 y 1971, la casa de Ellis y Franklin se conoció como el “Gay Spot”, un lugar seguro para que las personas negras y LGTB de Detroit pudiesen quedar en un sitio seguro y libre en vez de ir a los bares en los que todavía se vivía discriminación racial. Si nos fijamos en las fechas, hizo de su casa un santuario de libertad durante más de dos décadas, hasta poco después de los disturbios de Stonewall de 1969 que iniciaron oficiosamente la lucha por los derechos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. Ellis ya había iniciado, muchísimo antes, su propia batalla contra la injusticia y la discriminación.
También apoyó económicamente a jóvenes LGTB: les proporcionaba dinero para la universidad, libros o comida, y su casa siempre tenía las puertas abiertas para acoger temporalmente a sus amigos gais y lesbianas que lo necesitasen. En su honor se fundó en 1999 el Ruth Ellis Center, una agencia de servicios sociales para jóvenes que les proporciona residencia a corto y largo plazo, un espacio seguro para jóvenes LGTB que viven en riesgo de exclusión social y a quienes les han echado de sus casas.
Ellis murió en el año 2000, en la entrada del tercer siglo en el que vivió esta pionera y luchadora mujer. No llegó a ver la legalización del matrimonio igualitario en el primer estado de Estados Unidos –Massachusetts en 2003–, pero gracias a ella y a muchos otros nombres y caras, ese derecho ya es legal en todos los rincones de su país natal.








Ellen DeGeneres es, en 2017, una de las mujeres más influyentes del mundo. Su morning show arrasa en audiencia, y es más que probablemente la mujer lesbiana más conocida del planeta. Ha presentado los premios Oscar, ha recibido la más alta condecoración civil de Estados Unidos, y ha salido en mil series y revistas. Y precisamente esta semana se ha cumplido el veinte aniversario de su portada más importante, esa que cambió el mundo.
La historia se encargó de demostrar que las esperanzas de Ellen en cuanto a su carrera no fueron así. La serie bajó su audiencia hasta que, finalmente, fue cancelada. Durante años nadie quería trabajar con ella, ni con Laura Dern, quien interpretó a su interés amoroso en Ellen. Fue también sometida a un juicio público en directo que sonaba aterrador incluso entonces. Pero, finalmente, las cosas salieron bien, y ahora DeGeneres puede sentirse orgullosa de haber abierto el camino para muchas otras. Sin esa portada, la historia sería otra.










