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Bill Potts (‘Doctor Who’) nos tiene emocionadísimas

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Doctor Who ha vuelto. El Doctor ha vuelto, la Tardis también y el timey-wimey wibbly-wobbly ha hecho lo propio también. Esta temporada, la décima, será la última de Capaldi pilotando la Tardis y la última de Moffat pilotando la serie, pero también es la primera (¿y será la última?) de Bill Potts, la nueva acompañante del Doctor. The Pilot ha sido su carta de presentación y no puedo menos que citar a Eccleston como Nueve y decir que ha estado fantástica.

Bill Potts es simpática, curiosa, adorable, poco convencional y, preparad el confeti, la primera acompañante croqueta del Doctor. Quiero achucharla, que sea mi BFF y que Moffat no la cague con ella. Resumen, estoy emocionadísima.

No voy a negar que, a la vista de los antecedentes de Moffat, especialmente con Irene Adler en Sherlock, tenía dudas acerca de cómo iban a tratar la sexualidad de Bill y la importancia que iba a tener, pero mis nervios se han calmado. Por el momento, al menos. A los dos minutos de comenzar el capítulo ya sabíamos que Bill era croqueta, ¿y cómo lo supimos? Pues como hubiéramos sabido que un personaje cualquiera era heterosexual, con toda la naturalidad y normalidad del mundo. Sentada en el despacho del Doctor comienza a hablar de lo mucho que le gustan sus clases, de que a veces no entiende las cosas y de que hay una chica que le gusta y a la que le regala patatas fritas, porque así es como se liga, con comida. Maggie Sawyer consiguió a Alex Danvers con una pizza, y Bill intenta hacer lo mismo con patatas, pero como esto es Doctor Who, lo alienígena se mete de por medio y nadie puede ser nunca feliz.

Este pedazo de pan que veis aquí, Bill, ha conseguido ya enfadar a lo grande a los señores de Internet, porque ya sabemos que a la gay agenda le gusta toquetearlo y arruinarlo todo. La BBC ha cedido al Imperio gay y ha introducido una chica que no es blanca, a la que no podrían darle más igual los chicos y que, además, no está ahí para servir de eye candy al público masculino. Y no sabéis lo mucho que me alegro yo de esto.

¿Es posible que Moffat haya hecho algo bien en cuanto a diversidad? Sí, es posible. Le voy a conceder el beneficio de la duda, por lo menos en tanto no veamos más sobre Bill y qué es lo que le depara el futuro, que espero que no sea una muerte ni una marcha dolorosa, ni para ella ni para nosotras.

El lado croqueto del Festival Tribeca

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Del 20 al 30 de abril se va a celebrar en Nueva York, como viene siendo tradición desde 2002, el Festival de cine de Tribeca. Auspiciado por Robert De Niro, esta cita surgió como una reacción a los atentados que sufrió la ciudad el 11 de septiembre de 2001, y como un revulsivo para la vida cultural de la ciudad, concretamente del Lower Manhattan. En otras ocaciones hemos podido disfrutar en esta cita fílmica de películas lésbicas y LGBT en general de gran calidad, como Awol en 2016 o Life partners, la última incursión en comedia romántica con protagonista lesbiana que hemos visto en mucho tiempo. En la edición de este año vamos a encontrarnos con algunos films que pueden interesarnos.

The death and life of Marsha P. Johnson

Marsha fue una de las drag queens que encabezaron las protestas de Stonewall. Posteriormente encabezó la lucha contra el SIDA a través de Act up. The death and life of Marsha P. Johnson muestra, a través de metraje inédito, parte de su vida y, sobre todo, su misteriosa muerte en 1992.

Love the sinner

Este documental de breve duración (15′) explora las raíces evangélicas de la homofobia que despertó la matanza del Pulse en 2016.

Dive (Salta)

Salta es un corto venezolano realizado por Marianne Amelinckx Labrador, y cuenta la historia de Julia, quien vuelve a la piscina que le recuerda que, a veces, la vida nos reta a tomar decisiones duras, pero que también nos enseña que todas las experiencias que vivimos nos hacen más fuertes.

Two sentence horror stories

Como muchas familias chinas tradicionales, Mona vive en casa con su madre. Cuando conoce a Erica, una química instantánea surge entre ellas, y Mona comienza a sentirse como nuca lo había hecho. Pero claro, a su madre esto le va a parecer fatal, y va a resultar todo una pesadilla.

 

Historia LGBT: Ruth Ellis, la lesbiana más longeva de la historia

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Ruth Ellis (Illinois, 1899 – Detroit, 2000) fue una pionera de la lucha de los derechos de las personas LGTB y, en base a la documentación existente, se le considera la mujer lesbiana que ha llegado a mayor edad en la historia. Vivió 101 años y salió del armario a los 16 años, en los albores del siglo XX. Desde entonces, Ruth se dedicó a romper barreras y a ayudar a la comunidad negra LGTB en unos tiempos muy adversos tanto para los negros como para las personas queer.

Se graduó en el instituto cuando la tasa de escolarización era muy baja entre los afroamericanos. Hija menor de un matrimonio de clase obrera, Ellis salió del armario con 16 años –su madre había fallecido cuando ella tenía 10– y su primer amor platónico fue precisamente en el instituto, su profesora de gimnasia.

Poco tiempo después, a principios de la década de los años 20, Ellis conoció a la que sería su pareja durante más de 35 años, Ceciline “Babe” Franklin. En 1937 se trasladó de Springfield (Illinois) a Detroit, en Michigan. La pareja compró una casa en su nuevo hogar y Ellis fundó una pequeña imprenta. Se convirtió, así, en la primera mujer en Detroit que era la dueña de un negocio de estas características.

No fue la única barrera que rompió en su nueva ciudad. Entre 1946 y 1971, la casa de Ellis y Franklin se conoció como el “Gay Spot”, un lugar seguro para que las personas negras y LGTB de Detroit pudiesen quedar en un sitio seguro y libre en vez de ir a los bares en los que todavía se vivía discriminación racial. Si nos fijamos en las fechas, hizo de su casa un santuario de libertad durante más de dos décadas, hasta poco después de los disturbios de Stonewall de 1969 que iniciaron oficiosamente la lucha por los derechos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. Ellis ya había iniciado, muchísimo antes, su propia batalla contra la injusticia y la discriminación.

También apoyó económicamente a jóvenes LGTB: les proporcionaba dinero para la universidad, libros o comida, y su casa siempre tenía las puertas abiertas para acoger temporalmente a sus amigos gais y lesbianas que lo necesitasen. En su honor se fundó en 1999 el Ruth Ellis Center, una agencia de servicios sociales para jóvenes que les proporciona residencia a corto y largo plazo, un espacio seguro para jóvenes LGTB que viven en riesgo de exclusión social y a quienes les han echado de sus casas.

Ellis murió en el año 2000, en la entrada del tercer siglo en el que vivió esta pionera y luchadora mujer. No llegó a ver la legalización del matrimonio igualitario en el primer estado de Estados Unidos –Massachusetts en 2003–, pero gracias a ella y a muchos otros nombres y caras, ese derecho ya es legal en todos los rincones de su país natal.

Ellen y Portia venden sus casas… y los rumores de separación planean de nuevo

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No sé si habéis pensado alguna vez en mudaros a Los Ángeles (los de California, no los de San Rafael), pero oye, hay dos casas en el mercado inmobiliario que, seguro os van a encantar. La primera es un coqueto apartamento en Beverly Hills, con dos dormitorios y ventanales gigantes, por lo que te encuentras cuando sacudes el sofá: siete millones de euros.

La casa de Santa Barbara

La segunda, para familias numerosas, es una mansión en Santa Barbara, con un terrenito de 10.000 metros cuadrados, un salón más grande que toda tu casa, y que solamente cuesta 45 millones de dólares. Es una ganga, contando con el valor histórico de la propiedad, que fue construída en los años 30, y que hasta hace poco iba a ser la residencia «para siempre», la definitiva, del matrimonio formado por Ellen DeGeneres y Portia de Rossi.

Esta es la misma casa, que de la otra no tenemos fotos 🙁

Por eso, al poner sus propiedades en venta, la pareja ha desatado al kraken de los rumores, y vuelve a hablarse, una vez más, de una crisis matrimonial que ríase usted de la de Paula Echevarría y David Bustamante.  OK News publica unas informaciones de una fuente «cercana» a la pareja, que bueno, dan por hecho el pronto final del matrimonio.

No sólo están encabezadas al divorcio, sino que están dividiendo en secreto sus activos antes de hacer el anuncio oficial. No sólo no van a crecer en su casa de Santa Barbara, que era su sueño, sino que no van a envejecer juntas. Punto.

Como siempre, hay que coger a estas fuentes anónimas con mucho cuidado. No sería la primera vez (ni la segunda, ni la tercera, ni…) que ciertas publicaciones se empeñan en separar no sólo a esta, sino a cualquier pareja famosa. Pero lo que sí es cierto es que la salida al mercado inmobiliario de las dos casas de las De Rossi/DeGeneres es, cuanto menos, curioso.

Vía: Pink News. 

¡Gracias Lola por el soplo!

 

Las personas LGBT en el Japón del período Edo (1603-1898)

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En 1971 se creó el primer grupo japonés para que mujeres lesbianas pudiesen conocer a otras mujeres homosexuales. Se le llamó Wakakusa no kai, pero, mucho antes, en el Japón del Período Edo (1603-1898), las personas LGBT japonesas habían gozado de cierta flexibilidad en cuanto a sexualidad y género, en contra de lo que se puede pensar de una sociedad generalmente estricta.

En ese período, que abarca desde el gobierno del Shogunato Tokugawa o Ed hasta la restauración de la época imperial, eran comunes el homoerotismo, la androginia, la ambigüedad de género o la bisexualidad.

Wim Lunsing apunta en Beyond Common Sense: Sexuality And Gender In Contemporary Japn que hay constancia de relaciones sexuales entre mujeres en la era Edo e incluso antes, en el Período Nara (646-794), aunque reconoce que «pocos japoneses son conscientes de ello». Y añade que las «mujeres japonesas tuvieron que redescubrir sentimientos lésbicos generación tras generación».

«Cuando se echa un ojo a la historia de las relaciones sexuales y románticas entre mujeres en la historia japonesa, la documentación es bastante escasa en comparación a las relaciones entre hombres», reconoce Erin Subramian.

Y es que, si hay algo verdaderamente destacable del Período Edo, previo al occidentalismo nipón, no es precisamente la documentación de relaciones lésbicas, sino la figura de los wakashu o el «tercer género», jóvenes adolescentes que, por su androginia, eran objeto de deseo tanto para hombres como para mujeres antes de que llegasen a la edad adulta.

El Royal Ontario Museum de Toronto, Canadá, ha sido el primero de América del Norte en acoger una exposición sobre los wakashu del Período Edo. La muestra A Third Gender: Beautiful Youths in Japanese Prints retrata a través de 65 piezas -entre grabados de madera, libros y objetos preciosos-, sobre este tercer género que «apreciaron y gozaron» tanto mujeres como hombres.

La tribu india de los Osage reconoce el matrimonio igualitario

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Faltan dos meses para el segundo aniversario de la sentencia dictado por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso Obergefell v. Hodges, la que suponía la legalización del matrimonio igualitario en los 51 estados. Pero esto no supuso su legalización en toda la extensión de su territorio.

Las reservas indias, reconocidas todas ellas federalmente tienen la consideración de jurisdicciones independientes. Sus habitantes son reconocidos como ciudadanos estadounidenses, pero esto no resulta en la aplicación de las leyes federales ni estatales dentro del territorio indio. Cada una de estas reservas es libre para desarrollar su propia legislación y, por ello, la decisión del Tribunal Supremo no tiene eficacia alguna en ellas, lo que no ha sido obstáculo para que no promovieran su modificación para adecuarse a los tiempos y a las exigencias de la población. Así lo han hecho ya la tribu Cherokee, los Cheyenne, Arapaho, los Shell y, los últimos en subirse al carro, los Osage.

Esta tribu india de la Gran Llanura y que se extiende en la actualidad únicamente por el estado de Oklahoma, ha decidido someter a referéndum esta cuestión «muy controvertida para muchos», reconoce la legisladora de la región Alice Buffalohead. A pesar de las dudas, por un ajustado 52%, se ha terminado imponiendo el «sí», que conllevará una modificación de la definición de matrimonio del código tribal legal que incluya el matrimonio igualitario.

Para cualquier niño Nativo que comienza a comprender quién es en su interior, la tribu ha dejado claro que lo apoya y lo quiere.

Vía: Lezbilib

¿Cómo es salir del armario?

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Imaginar, aceptar, y vivir tu orientación sexual es un proceso completamente diferente para cada persona. Pero, pese a todo, hay algunas cosas que pueden identificarse como experiencia universal para todas las personas LGBT. Las dudas, los miedos, las alegrías, tu padre poniendo cara rara, tu mejor amigo diciendo que ya lo sabía, la decepción de una relación… No sé, son cosas que probablemente nos han pasado a (casi) todas, y que este cortometraje, titulado Coming Out, intenta ilustrar. Dentro video.

Este corto me ha parecido uno de los más reales y auténticos que he visto, porque narra la experiencia de ser LGBT como lo que es: algo normal, con sus cosas guays y sus cosas menos guays. Como todo.

Vía: Lesbianlips

 

20 años de la portada con la que Ellen hizo historia

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Ellen DeGeneres es, en 2017, una de las mujeres más influyentes del mundo. Su morning show arrasa en audiencia, y es más que probablemente la mujer lesbiana más conocida del planeta. Ha presentado los premios Oscar, ha recibido la más alta condecoración civil de Estados Unidos, y ha salido en mil series y revistas. Y precisamente esta semana se ha cumplido el veinte aniversario de su portada más importante, esa que cambió el mundo.

En 1994 Ellen era una comediante casi desconocida que tuvo la suerte de protagonizar These Friends of Mine, la serie que ABC programó para la midseason de aquel año. Casi por casualidad la ficción encantó a la audiencia, y la serie que se esperaba discreta y olvidable se convirtió en un éxito para la cadena. Para la segunda temporada, los productores pensaron que quizá sería buena idea poner el foco sobre su personaje, Ellen Morgan, y cambiar también el título a, precisamente, Ellen.

Pero las cifras meteóricas de audiencia fueron descendiendo, y para la cuarta temporada el equipo estaba convencido de que uno de los factores que estaban afectando a la serie es que Ellen no había tenido nunca un interés romántico, una de esas historias de amor que enganchan a la audiencia y que son capaces de remontar lo cualquier temporada. Un productor sugirió entonces que ya que la protagonista no parecía interesada en tener citas, por lo menos debería tener un cachorro, algo que derivaría en el nombre del episodio en el que la protagonista salía del armario en la serie, The puppy episode.

Pese a que el representante de la actriz se empeñaba en buscarle novios para que la acompañaran a las alfombras rojas, la verdadera orientación sexual de Ellen era uno de los comentarios que la acompañaban siempre. Y, cuando se planteó que su personaje podría salir del armario, la actriz pensó que era el momento de hacerlo ella también. El 14 de abril de 1997 salió a la venta la edición de la revista Time que, con solamente tres palabras, impactaría con más fuerza en la sociedad estadounidense. 

Sip, soy gay

Al comienzo de los años 90 decir públicamente que era gay o lesbiana era prácticamente un suicidio profesional. Para los hombres, el ser gay estaba indisolublemente ligado al SIDA. Para las mujeres, dejar de ser ese oscuro objeto de deseo masculino, o lo que es lo mismo, dejar de hacer dinero. Pero DeGeneres dio un paso adelante y concedió una entrevista cercana y natural, revolucionaria para la época, y que suena necesaria incluso hoy.

Time: Para que conste, ¿eres lesbiana?

DeGeneres: Sí. Tu eres la primera persona que… Quiero decir, que sabía que iba a hacerlo – Esa fue una de las cosas cuando decidí que mi personaje saliera del armario en la serie, que supe que yo también tendría que salir del armario. Pero no quería hablar de ello hasta que el show estuviera hecho. Y ya sabes, yo vi a mi amiga Melissa Etheridge salir del armario y convertirse en la «rockera lesbiana». Yo nunca he querido ser «la actriz lesbiana». Nunca he querido ser portavoz de la comunidad gay. Nunca. Yo lo he hecho por mi propia verdad.

Time: ¿Por qué ahora?

DeGeneres: No creo que pudiera haber hecho esto hace mucho tiempo, y no creo que la gente lo hubiera aceptado como ahora. Ahora me encuentro cómoda conmigo misma, y no tengo que temer que dañe a mi carrera, porque ahora más o menos la controlo. Nadie puede herirme.

La historia se encargó de demostrar que las esperanzas de Ellen en cuanto a su carrera no fueron así. La serie bajó su audiencia hasta que, finalmente, fue cancelada. Durante años nadie quería trabajar con ella, ni con Laura Dern, quien interpretó a su interés amoroso en Ellen. Fue también sometida a un juicio público en directo que sonaba aterrador incluso entonces. Pero, finalmente, las cosas salieron bien, y ahora DeGeneres puede sentirse orgullosa de haber abierto el camino para muchas otras. Sin esa portada, la historia sería otra.

‘We are okay’ de Nina LaCour va a ser uno de los libros croqueta del año

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Marin lo ha dejado todo atrás. Ha cogido su teléfono, una foto de su madre y su cartera, y ha cruzado el país esperando dejarlo todo atrás, el dolor por la reciente muerte de su abuelo y por la de su madre, aunque hayan pasado años ya, en California, mientras espera poder empezar de cero en Nueva York, donde comienza su primer curso de universidad. Nadie sabe qué ha pasado, por qué se ha marchado, por qué no habla con nadie, ni siquiera con Mabel, su mejor amiga. Pero Marin no puede pasarse toda la vida huyendo, y habrá de afrontar la realidad cuando Mabel decide pasar unos días con ella en Nueva York.

Meses después de que Nina LaCour hubiera perdido a su abuelo, fue su mujer la que le dio la idea de que escribiera sobre una nieta y su abuelo, sobre la pérdida de un ser querido, y así lo hizo, y así surgió We are okay, su mejor libro hasta la fecha.

A años luz de Todo me lleva a ti o You know me well, en We are okay no hay absolutamente nada fuera de lugar ni que no encaje. LaCour escribe sobre lo que sabe, y eso se nota en un estilo que le sale natural y sincero. Con una narración en primera persona, nos lo pone muy fácil para dejarnos llevar y arrastrar por las tribulaciones de Marin, una chica que ha perdido mucho y que se ha perdido por el camino.

Estructurada en saltos temporales, nos sirven de contraste y nos llevan desde el presente, en el frío invierno neoyorquino, donde Marin ha de aprender a enfrentarse a lo sucedido, al pasado, al verano, donde todo estaba bien, por lo menos aparentemente. Un contraste omnipresente en todo un libro donde conviven en perfecta armonía la tristeza y la esperanza.

Puedes comprar We are okay aquí. 

Violencia doméstica en parejas homosexuales, una realidad invisible

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Despair (dmikulasova) by dmikulasova (flickr)

Cuando hablamos de violencia dentro de la pareja automáticamente se nos viene a la cabeza una pareja heterosexual, pero eso no quita que las homosexuales no se vean afectadas por esa lacra. Aún sin darse las relaciones de poder, más propias de aquellas formadas por un hombre y una mujer, la violencia existe también en las parejas compuestas de personas del mismo sexo.

Cuando hablamos de esta clase de violencia en parejas del mismo sexo, hablamos de violencia intragénero o doméstica, y es la que se ejerce, de forma física o psíquica, sobre quien es o ha sido la pareja, aún sin existir convivencia. En ningún caso podemos usar aquí el término «violencia de género», ni siquiera entre parejas de lesbianas, porque, aunque la víctima sea una mujer, es consecuencia de la histórica subordinación del género femenino sobre el masculino y únicamente puede ser ejercida por un hombre.

Según los últimos datos de un estudio realizado por Cogam, el 30% de los homosexuales reconoce haber ejercido violencia sobre su pareja, mientras que el 60% reconoce haberla sufrido. Los datos son alarmantemente altos pero aún así, no es un tipo de violencia que llegue a los telediarios ni del que exista ningún tipo de concienciación en la sociedad.

Desde el punto de vista penal, aunque en los últimos tiempos se ha incrementado la protección ante la violencia doméstica, todavía no es suficiente. Las víctimas carecen de prestaciones, asistencia y apoyo institucional específico para este tipo de violencia, y al no existir protocolos propios que se activen al llegar este tipo de casos a los juzgados, como sí sucede en caso de violencia de género, las órdenes de protección no se adoptan con la celeridad que deberían.

Estamos ante una realidad invisible contra la que es necesario luchar, pero para ello necesitamos unas medidas legislativas y unos medios materiales con los que, al menos todavía, no contamos.

Puedes leer también «Violencia intragénero: situación legal y medidas a tomar».