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Tentando a Eve, reseñando la segunda temporada de ‘Killing Eve’

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Promo de la segunda temporada de Killing Eve

Nota: sí, evidentemente, hay spoilers.

Spoiler alert

Killing Eve acababa con un gran momento de suspense o, si lo preferís, con un cliffhanger catedralicio en el que Eve (Sandra Oh) apuñalaba, casi sin querer, a nuestra dicharachera asesina Villanelle (Jodie Comer). Quizá por eso, cuando me aposenté en mi sofá para iniciar esta segunda temporada, esperaba un primer episodio más sosegado, incluso con un pequeño salto temporal. Pero ¡bum! Se abre el telón y seguimos apenas unos segundos post-apuñalamiento después… ¡Déjame respirar, serie!

Tras este frenético inicio la cosa «se relaja» ligeramente, pero esta entrega no pierde un ápice de ritmo ni tensión a lo largo de sus ocho episodios.

Killing Eve, promo Eve y Villanelle

Emerald Fennell ha tomado el control de la sala de guionistas con mano suave aunque firme. Hay un pequeño cambio de enfoque, pero se mantienen los puntos fuertes de Killing Eve: una trama centrada en los personajes, una estética cien por cien al servicio de la historia y un equilibrio perfecto entre lo perturbador y lo humorístico.

A pesar de que algunos críticos han cuestionado la «necesidad» de una segunda temporada (me gustaría también saber cuándo se considera «necesaria» una segunda parte) soy una firme defensora de su existencia. No sólo se produce una evolución de los personajes, especialmente relevante en Eve, sino que no nos alejamos tanto de la trama de espías como parece en un principio. Queda especialmente claro una vez llegamos al 2×08 y todas las piezas están sobre el tablero. Aunque el conflicto del M16 y Los Doce nunca ha sido lo más importante en Killing Eve, no se puede desdeñar el interés de la continuación de esta trama y su impacto en el desarrollo de la historia: Eve y Villanelle pasan de pilla-pilla particular a ser dos peones, dos víctimas en un juego mucho más grande.

Cómo humanizar a tu asesina

Jodie Comer ha encandilado a todo el mundo y su abuela con su interpretación de una asesina completamente despiadada, bastante infantil y francamente divertida. El guión nunca se cansa de recordarnos que estamos ante una ¿psicópata? que disfruta matando, pero es muy difícil no quedar fascinada ante su desparpajo, encanto y su sentido de la moda.

via GIPHY

Una de las formas más inteligentes de hacernos empatizar con Villanelle ha sido enfrentarla a otros monstruos, compararla con seres que a nuestros ojos son claramente «peores». Tenemos un depredador que mantiene presa a su madre y encierra a una joven «inocente», un psicópata frío y obseso con el control incapaz de disfrutar de ningún placer de la vida teniéndolos todos al alcance de la mano y un asesino brutal e idiotizado que vigila todos sus movimientos. Visto así, Villanelle se nos muestra entre luces y sombras más que en una oscuridad absoluta.

¿Su obsesión con Eve Polastri? Sigue muy en firme. ¿Qué mayor prueba de amor hay que un cuchillo clavado en el abdomen? Eve debe estar totalmente pillada. Luego hablamos de ello.

La corrupción de Eve

Uno de los aspectos más destacables de esta temporada es el arco de Eve. Si en la anterior entrega ya mostraba fisuras en su personalidad, en principio honrada y de carácter bondadoso, en esta segunda parte, las grietas han provocado una fractura en el núcleo de la identidad del personaje.

La obsesión de Eve con Villanelle la ha llevado siempre a actuar de forma impulsiva y catastrófica para su vida personal y profesional: problemas en el trabajo, problemas con su marido, la muerte de su mejor amigo… Apuñalar a Villanelle sirve para ir un paso más allá y marcar el inicio de una Eve que coquetea con sus impulsos más oscuros… Tanto sexuales como homicidas, llegando a plantearse que se sentiría al matar a alguien más allá de lo hipotético.

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¿Killer Eve?

La Eve de esta temporada está destrozada y es una gozada asistir a su viaje al fondo del pozo que, creo, culmina con un despertar (vale, y un disparo también) a una mezcla más positiva entre la Eve del inicio y la que hemos visto en esta entrega. Lo que me lleva al siguiente punto.

Villaneve, el romance imposible

Las convenciones de toda película romántica se retuercen deliciosamente, casi todas con una doble lectura. Tenemos celos, «peleas de enamoradas» y mucha, mucha (muchísima, jo) tensión sexual no resuelta. (El «trío» del 2×07 no vale.)

Esto me recuerda nuestra primera cita

La obsesión de Villanelle con Eve y viceversa no hace sino progresar a lo largo de los episodios. Podemos hasta llegar a creer un poco a Villanelle, desde luego en su cabeza y peculiar forma de pensar, su amor por Eve es sincero. Por otro lado, Eve está lo suficientemente perdida para que un romance auténtico parezca posible… durante medio capítulo más o menos.

Pelín posesiva, Villanelle

Cuando llega el final, la ilusión se deshace incluso antes del bang final. El amor que usa la manipulación y está dispuesto a alterar la auténtica personalidad de un individuo, no es amor. Que Eve vuelva en sí y renuncie al «idílico» futuro que Villanelle propone es consecuente con su personaje y con todo el desarrollo de la malsana obsesión que comparten las protagonistas.

Los secundarios

Enriquecen la serie y están tremendos en sus respectivos papeles. En realidad no tengo mucho más que añadir, es que cualquier momento es bueno para mencionar lo que mola Carolyn y la actriz que la interpreta, Fiona Shaw, croqueta extraordinaria. Y es que Carolyn juega con todos los personajes como una gran marionetista y por ahora le está saliendo todo perfecto… ¿seguirá así de bien en la tercera temporada?

Hablemos de Queerbaiting

Las declaraciones de Sandra Oh en la revista Gay Times revolvieron un poco las aguas del agitado mar tuitero cuando declaro:

«Hacéis algo de trampa porque queréis convertirlo en una cosa… que no es. Por eso también creo que la sexualidad y el descubrimiento de la amplitud que puede alcanzar la sexualidad es el tema de la serie; el porqué le interesa a la gente. No se trata de una cosa u otra.»

Sandra Oh en Killing Eve interview: Sandra Oh and Jodie Comer discuss their characters’ sexuality, Gay Times

Una declaraciones que han sido usadas para tachar la relación de Villaneve como queerbaiting. ¿Pero podemos hablar de queerbaiting cuando uno de los personajes principales es abiertamente bisexual? Y no se cortan en dejarlo bien claro en la serie. ¿O cuando el otro personaje principal siente una atracción sexual evidente? Como dice Oh, el «romance» entre Eve y Villanelle es algo que «no es», o algo que no puede ser, por el propio carácter de los personajes en la actualidad. Pero esto no invalida el lado sexual de su obsesión mutua, ni la sexualidad de Villanelle. Quizá debemos diferenciar el lado más shipper del argumento real de la serie.

Dicho esto, shipear Villaneve es una de las cosas más divertidas que puedes hacer y lo recomiendo muy mucho. Como le leí a Noelle Stevenson en un tuit, ¿y si al final Villanelle e Eve son un matrimonio jugando el rol play más elaborado de la historia? Ideaca para fic es, eh.

Este artículo es subjetivo, personal y tienes todo el derecho a no estar de acuerdo =)

Gifs: cuando no proceden de giphy puedes acceder al autor mediante enlace directo pinchando en el gif.

Fuentes: esta muy recomendable entrevista a la showrunner de esta temporada en el New York Times, la polémica entrevista a Sandra Oh en Gay Times. La siempre útil página de imdb.

El juguete que transforma olas en orgasmo: Tsuki + Aonami de Iroha

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La llegada de la primavera invita a perderse en la ciudad y tomarse algo entre risas y esa brisa suave de finales de marzo. Pero te digo la verdad: nada me parece más placentero que estirar las horas de un domingo que nos debe tiempo, secuestrada por las sábanas y masturbándome bajo la luz dorada del atardecer. Además, con la mejor compañía: Iroha Tsuki+ Aonami de Iroha, el primero de sus vibradores con movimiento vertical.

Y es que los vibradores tipo rabbit han existido desde el inicio de la juguetería erótica, y no son pocas las marcas que han adoptado el patrón de movimiento de estos productos y lo han hecho suyo con otros diseños, otras funcionalidades y otras prestaciones. Una de las prioridades de la marca japonesa Iroha es crear instrumentos de placer perfectos en todos los sentidos: acabados cuidados, motores de última generación, funcionalidades innovadoras y ergonomía total. Por eso, el rabbit de Iroha no se podía quedar atrás, y lo cierto es que Aonami ha llegado pisando (y vibrando) fuerte.

Estamos ante un juguete de diseño orgánico, redondeado y amable. En una sola pieza tenemos la parte insertable con motor y el mango, lo cual resulta manejable y sencillo de sostener. De hecho, Iroha tiene la habilidad de diseñar productos sumamente intuitivos, y lo cierto es que no hay nada más agradecido cuando se trata de implementar un juguete en nuestros momentos de placer. La punta también es redondeada, y se estrecha y se aplana un poco en la punta para garantizar una estimulación más precisa de la zona G, porque su misión es estimularla con dedicación absoluta.

Pero, sin duda alguna, lo que me ha conquistado a primera vista y a primer contacto ha sido el acabado. Como viene siendo habitual en la marca, Tsuki + Aonami también está fabricado en silicona ultrasuave al tacto y repelente al polvo que se vuelve increíblemente blandita en la punta. De esta manera, esa estimulación en la zona G, que puede resultar demasiado directa para algunas personas, se vuelve mucho más gentil y delicada. Lo mismo ocurre en el momento de la inserción del juguete.

Como te contaba más arriba, Tsuki + Aonami es el primer juguete de Iroha con movimiento vertical. Hasta ahora, su catálogo estaba formado por juguetes que combinaban vibración y textura, y este modelo incorpora también ese vaivén adictivo que conquistará a los cuerpos más exigentes. La penetración es mucho más activa y, una vez dentro, el juguete se desliza con precisión y un ángulo cuidado para masajear las terminaciones nerviosas que se reparten en el interior de nuestra vagina.

Sin embargo, Tsuki + Aonami nos regala más que un movimiento serpenteante. Incorpora una funcionalidad independiente: la vibración. Podemos utilizar vibración y movimiento de forma simultánea, o deleitarnos solo con uno de ellos. El movimiento tiene 5 velocidades, mientras que la vibración ofrece 5 intensidades estáticas y 3 patrones. Eso significa que tiene un total de 32 combinaciones para hacernos disfrutar con el tipo de estimulación que más nos guste.

Algunos juguetes de Iroha, sobre todo externos, ofrecen un rango de intensidad de vibración que podría quedarse corto para las personas que buscan mucha potencia. No es el caso de Tsuki + Aonami, que aumenta el nivel de intensidad para adaptarse a quienes prefieren intensidad controlada y también a quienes buscan intensidad alta. Además, sus motores son bastante discretos, y eso es una gran mejora con respecto a otros juguetes del mercado tipo rabbit, que suelen ser muy ruidosos debido al movimiento de vaivén.

La interfaz está formada por dos botones: uno pequeño liso y otro más grande con la flor de Iroha. El pequeño nos permite activar, desactivar y cambiar la velocidad o patrón de vibración, mientras que el grande con la flor sirve para activar, desactivar o cambiar la velocidad del movimiento oscilante. La diferencia en el tamaño y en la textura, así como su ubicación, facilitan muchísimo cambiar el ajuste de vibración y movimiento incluso sin tener que ver los botones. Podemos jugar en múltiples posiciones sin tener que parar el juego para encontrar el botón que buscamos.

Desde que probé Tsuki + Aonami por primera vez me ha envuelto esa calma que caracteriza las olas del mar. Tal vez sea por el color, por el mimo de su diseño o por el oleaje de su motor, pero con este juguete resulta sencillo rendirse al placer con lentitud y muchas ganas de seguir explorando. Por supuesto, es ideal para masturbarse, especialmente te gusta la penetración y la estimulación de la zona G. Y te diré más: también te encantará experimentar las embestidas suaves de otras maneras, como dejando que entre y salga en la entrada de la vulva o permitiendo que tantee tu interior mientras descansas de lado y con las piernas cerradas. Ese movimiento de “ven aquí” es claramente una intención de avance, y me ha resultado seductor y ha encendido mi imaginación de todas las formas posibles.

Aun así, Tsuki + Aonami también tiene posibilidades en pareja. Por ejemplo, puedes usarlo en modo manos libres mientras penetras a tu amante con un arnés universal, de esos que tienen un hueco entre las piernas. También puedes utilizarlo para masajearos, para complementar una buena sesión de sexo oral o para disfrutaros despacio mientras entra despacio en vuestro interior.

Sea como sea, si te ocurre como a mí y como a la mayoría de personas que tenemos vulva, y necesitas algo de estimulación externa para alcanzar el orgasmo, no te cortes. Utiliza tus dedos u otro juguete para acompañar ese camino. Si no sabes cuál es el vibrador perfecto, quédate por aquí, pronto te traigo un complemento perfecto de la misma marca.

Gracias a su diseño, también es resistente al agua y sumergible sin superar los 50 cm. En parte, eso se debe al sistema de carga: una cajita blanca y discreta que funciona como base de carga. Es el complemento perfecto para almacenar, cargar y transportar el juguete cómodamente, y nos ayuda a tenerlo siempre cargado. El cargador magnético se conecta a la caja, y se encenderá una luz parpadeante (alrededor de un par de horas). Una vez cargado, la luz se apagará, y podrás usar el juguete alrededor de una hora. Como curiosidad, esta caja de carga está inspirada en las corrientes marinas, y así lo vemos en sus esquinas redondeadas.

Al igual que con otros productos de silicona, es conveniente recordar que solo se recomienda el uso de lubricantes de base agua. Mi consejo es que aproveches un lubricante de calidad y respetuoso con el cuerpo para que la inserción del juguete sea más agradable y sin fricción. Una vez hayas terminado de jugar, asegúrate de limpiarlo con jabón neutro y agua o con un producto específico y de secarlo bien antes de volver a ponerlo en la base de carga.

En cuanto al packaging, Iroha siempre está a la altura. Es un estuche de cartón con acabados holográficos, algunas instrucciones y una caja también azul donde nos espera nuestro nuevo compañero de orgasmos. En el paquete se incluye un manual del uso y el cable, así como la base de carga.

Y ahora la pregunta del millón: ¿para quién es este juguete? Tsuki + Aonami es el compañero de aventuras perfecto para quien disfruta de la estimulación en la zona G y quiere un juguete que vaya más allá de la clásica vibración. Pero, sobre todo, es perfecto para personas que quieren dedicar más tiempo a su placer, sentir las oleadas de forma profunda y experimentar el contraste entre la amabilidad del juguete y el rugido de sus funcionalidades. Sin duda, un imprescindible para quien prioriza su placer y su disfrute con la mejor calidad y la mejor tecnología.

En definitiva: Iroha nos conquista, una vez más, con un juguete impecable desde todos los ángulos. Su suavidad, gentileza y ergonomía son clave para deleitarnos con la experiencia más delicada, pero sus funcionalidades de vibración y movimiento consiguen que nos rindamos al deseo como los marineros al oír cantar a las sirenas.

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Domingo lésbico de confianza (V)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intento recomendar un par de cosillas que me hayan alegrado la semana y que, de una forma u otra, tengan algún pequeño toque croqueta. No es una lista muy pensada ni especialmente ambiciosa. A veces es una serie, a veces una canción, a veces un libro que aparece mientras estaba buscando otra cosa. La idea es compartir pequeños descubrimientos o momentos que merecen ser comentados.

La serie de la semana es Para toda la humanidad, de Apple+ He retomado la tercera temporada, justo donde la dejé hace tiempo por motivos que no vienen al caso, y me he llevado una alegría al recordar que esta serie tiene personaje croqueta. Concretamente, la astronauta Ellen Wilson, que desde las primeras temporadas vive su orientación sexual en un contexto político y social complicadísimo, y cuya historia va ganando peso conforme avanza la trama. Es una serie increíble, de esas que hay que ver con calma y prestando mucha atención, porque pasan muchas cosas y todas importan. Si la teníais aparcada, como me pasó a mí, merece muchísimo la pena volver a ella. Yo os la recomiendo encarecidamente.

Otro apunte más que recomendación. Se ha confirmado algo que llevábamos viendo venir desde hace años en el universo de Anatomía de Grey. El romance entre Amelia Shepherd y Kai Bartley parece haber traspasado la pantalla y haberse convertido en algo real fuera de la ficción, y es que han salido por ahi fotillos de Caterina y E.R. de la mano y eso ha vuelto a encender la conversación en el fandom, que llevaba tiempo casi dándolo por hecho. No sabemos en qué quedará todo esto, pero ya sabéis cómo funciona nuestra vena fan: ilusión contenida y ojito puesto en los próximos movimientos. Mientras, a retomar la temporada 19, que es donde hay *cosas*.

La recomendación que tengo ahora mismo en el punto de mira es el libro Violetas de España. Gays y lesbianas en el cine de Franco, de Alejandro Melero. Es un ensayo que analiza cómo aparecían personajes o comportamientos homosexuales en el cine durante el franquismo, muchas veces de forma indirecta, escondida o disfrazada, porque la censura hacía prácticamente imposible cualquier representación explícita. Tiene pinta de ser una lectura muy interesante para quienes disfrutamos rastreando la historia queer en la cultura popular y entendiendo cómo se construían esas narrativas en contextos represivos. Yo todavía no lo he empezado, pero lo tengo claramente en la lista de próximas lecturas, esa torre de libros que, si algún día me cae en la cabeza, me dejará sepultada como al Director Skinner en aquel episodio de los periódicos.

Nos leemos el domingo que viene con más recomendaciones croquetas de confianza.

La quinta temporada de ‘Los Bridgerton’ va a ser lo que llevamos esperando todo este tiempo

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Llevamos temporadas enteras mirando la ficción de Shonda con esperanza, con anhelo, con GANAS, pero resulta que Los Bridgerton guardaban el toque croqueta donde nadie que hubiera leído los libros (yo, que no he leído nada, la verdad que no sabía muy bien) lo esperaba: en Francesca.

Netflix anunció esta semana los primeros detalles de la quinta temporada de la serie y, contra todo pronóstico, no girará en torno a Eloise (que era la apuesta mayoritaria del fandom), sino en torno a Francesca y Michaela. Hannah Dodd y Masali Baduza protagonizarán lo que puede ser la primera temporada abiertamente lésbica de Los Bridgerton. Solo «puede ser» porque, siendo Netflix, una nunca sabe hasta que lo ve, pero la sinopsis oficial y las propias actrices pintan más que bien.

El punto de partida es que Francesca, condesa de Kilmartin, ha enviudado y decide volver al mercado matrimonial dos años después de la muerte de John, por razones puramente prácticas, claro. Entonces reaparece Michaela, la prima del marido fallecido, para hacerse cargo de la finca, y Francesca empieza a cuestionarse si atenerse a sus planes racionales o dejarse llevar. Ya sabéis a dónde lleva eso.

La showrunner Jess Brownell define la temporada por su «big-time yearning», que es exactamente la energía que necesitamos. Y las actrices llevan el peso con mucha conciencia de lo que significa. Hannah Dodd lo dice sin rodeos: este tipo de historias de amor «han sido excluidas tradicionalmente de los dramas de época, y las personas queer existieron, han existido siempre y existirán siempre. Así que merecen una historia de amor como todo el mundo.» Masali Baduza añade que lo que quieren conseguir es «dar una visión realista del amor queer en pantalla», con su correspondiente final feliz.

Lo de que sean primas políticas le añade una capa de drama de época absolutamente innecesaria y por tanto perfecta. Michaela, por su parte, es de esas personas que prefieren viajar sin rumbo a tener conversaciones difíciles, con lo cual la temporada promete tensión de la buena antes de que todo explote (explotará).

El rodaje ya ha empezado a las afueras de Londres y se prevé largo, así que la temporada no llegará antes de 2027. Mucho tiempo para que el fandom construya un universo entero de fanfiction, algo que ya está pasando a toda velocidad: el hilo de @isaiconica con una guía de la serie para amigas lesbianas que quieren ponerse al día lleva 184.000 visualizaciones desde que se publicó el lunes.

Hay que reconocerle a Los Bridgerton que, cuando decide dar el paso, lo da con la protagonista de la temporada entera y no con un personaje secundario al que la cámara apunta de refilón en dos escenas. Que en 2026 eso siga siendo noticia dice mucho del estado de las cosas, pero aquí estamos, hija, pero es morirse.

Vía: Vogue España, Netflix Tudum, @isaiconica

Domingo lésbico de confianza (IV)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto


Todos los domingos procuro recomendar un par de cosas que me hayan hecho la semana un poco mejor y que, de algún modo, tengan ese pequeño toque croqueta que nos gusta. No es una selección muy elaborada ni pretende serlo. A veces se trata de una serie, otras de una canción, otras de un libro que se cruza en el camino cuando estaba buscando algo distinto.

Este domingo estaba yo viendo acurrucada en el sofá con mi novia, por petición suya, Sé lo que hicisteis el último verano, y he caído en que la versión de 2025, que pinta ser igual de horrorosa que la original, tiene toque croqueta. Así, pues, ahí va la primera recomendación de hoy: el remake de Sé lo que hicisteis.

Una de las protagonistas es Sarah Michelle Gellar, y cada vez que la veo mi mente vuela a una de mis pelis noventeras favoritas: Crueles intenciones. No voy a pegar aquí el beso, besazo, con Selma Blair, porque seguro que ya lo has visto, pero ¿sabías que hace pocos años se planteó hacer una serie basada en la película, e incluso se rodó un piloto que no salió?

Para terminar, una recomendación literaria que no es propia sino sugerida por la misma persona que me ha hecho ver hoy la película infame de la que os he hablado antes. Se trata de Rebel Girl, la biografía, autobiografía, de Kathleen Hanna, vocalista de Bikini Kill y Le tigre y croqueta de adopción que no de devoción. Me dicen que anote aquí que le está gustando mucho y que, como fun fact, diga que es la persona que le puso nombre a la canción Smells like teen spirit. Casi nada.

La semana que viene, más y muchísimo mejor.

Domingo lésbico de confianza (III)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intento recomendar un par de cosillas que me hayan alegrado la semana y que, de una forma u otra, tengan algún pequeño toque croqueta. No es una lista muy pensada ni especialmente ambiciosa. A veces es una serie, a veces una canción, a veces un libro que aparece mientras estaba buscando otra cosa. La idea es compartir pequeños descubrimientos o momentos que merecen ser comentados.

La serie de esta semana, en realidad, es más bien un momento muy concreto de una serie que muchas llevamos siguiendo con bastante atención/devoción/inserte aquí lo que se quiera. Sueños de libertad nos ha dejado estos días dos escenones bastante comentados entre el público croqueta. Primero, el picnic entre Marta y Chloe, una de esas escenas que parecía ir hacia un momento de calma y complicidad entre las dos. Y después llegó la ruptura. La historia entre Marta y Chloe ha sido una de las tramas que más han dado que hablar de la serie en este último tramo, precisamente porque siempre ha jugado con esa tensión entre el deseo, las circunstancias y todo lo que las rodea. Ya hablaremos de esto. En cualquier caso, hay algo que no debemos perder de vista: cada vez estamos más cerca de la vuelta de Fina Valero, así que todo apunta a que la historia todavía tiene bastante que decir.

El libro de la semana es La seducción, de Sara Torres. En este caso todavía no puedo contar mucho porque ni siquiera lo he empezado, pero ya lo tengo reservado en eBiblio y estoy esperando a que me llegue el turno.

Sara Torres es una autora que cada vez aparece más en conversaciones sobre literatura contemporánea y sobre escritura del deseo desde perspectivas queer, así que llevaba tiempo con curiosidad. La seducción gira en torno a las relaciones entre mujeres, el deseo y las dinámicas de poder que se generan en ese terreno, un tipo de exploración bastante presente en la obra de la autora. En cuanto lo empiece y vea por dónde va exactamente, seguramente vuelva a aparecer por aquí.

Nos leemos el domingo que viene con más recomendaciones croquetas de confianza. Si Sueños de libertad sigue al ritmo que lleva últimamente, no me extrañaría que volvamos a tener material que comentar muy pronto.

Anna Camp cuenta públicamente que es bisexual

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La actriz Anna Camp, conocida sobre todo por la saga Pitch Perfect, ha confirmado públicamente que es bisexual. Lo ha hecho en una entrevista en el pódcast I’ve Never Said This Before with Tommy DiDario, donde explicó que, con 43 años, por fin se siente cómoda nombrando su orientación de manera clara.

Aunque para mucha gente la noticia puede parecer nueva, en realidad la conversación lleva tiempo abierta. Camp ya había hecho pública en 2025 su relación con la escritora y estilista Jade Whipkey, con quien incluso apareció en alfombras rojas durante la promoción de su película Bride Hard. La diferencia ahora es que la actriz ha decidido ponerle etiqueta a su orientación y hablar abiertamente de ello.

Durante la entrevista, Camp explicó que asumirlo públicamente no siempre resulta sencillo y que hacerlo desde el foco mediático implica exponerse a comentarios, interpretaciones y opiniones de todo tipo. Lo que tú y yo ya sabemos, vaya. Aun así, lo tiene claro: prefiere vivir de forma honesta a quedarse en un lugar cómodo que ya no encaja con su vida actual. Según contó, se siente orgullosa de poder decir abiertamente que es bisexual.

La actriz también explicó que este momento forma parte de una etapa de cambios personales que está viviendo en su cuarentena. Lo describió como una evolución importante, una manera de revisar quién es y qué quiere ahora, incluso si eso significa que su vida no se parece exactamente a lo que había imaginado años atrás.

Y poco más os cuento. Otra actriz que habla abiertamente de bisexualidad, en un momento en el que todavía y de manera agotadora existe bastante confusión pública sobre lo que significa. Yo creo que estamos para celebrarlo, vamos.

Vía: E!

Domingo lésbico de confianza (II)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intentaré recomendar tres cosillas, sean las que sean, siempre que tengan un pequeño toque croqueta o que, simplemente, me hayan hecho la semana un poco más agradable. No es una lista exhaustiva ni pretende descubrir el fuego. Son recomendaciones muy de andar por casa: una serie que estoy viendo, una canción que me ha dado por volver a escuchar o un libro que me ha reaparecido por casualidad mientras buscaba otra cosa. Si de paso sirven para que alguien descubra algo nuevo o recuperar algo que tenían olvidado, mejor todavía.

La serie de esta semana es Babylon Berlin. En realidad no la estoy viendo por primera vez, la vi un verano hace tiempo, pero estos días me he puesto a leer los libros de Volker Kutscher en los que se basa la serie y me han entrado ganas de recuperarla. Para quien no la conozca, la historia sigue al inspector Gereon Rath en el Berlín de finales de la República de Weimar, una ciudad fascinante, contradictoria y al borde del abismo. La serie mezcla investigación policial, intrigas políticas y una recreación histórica bastante espectacular de la época. Berlín en los años veinte siempre tiene ese magnetismo de ciudad moderna, nocturna y caótica que estaba viviendo sus últimos años antes de que todo cambiara. Además, en la tercera temporada aparece una pareja croqueta, Charlotte y Vera, así que cuando llegue a esa parte la revisión promete tener todavía más interés. Está en Movistar.

La canción de la semana es una vieja conocida que ha vuelto a aparecer estos días. The Veronicas han interpretado una nueva versión en directo de Untouched para la serie Like A Version de la emisora australiana triple j, una de esas cosas que hacen a veces las emisoras en Youtube y que me flipan, como el Live Lounge de la BBC o el Tini Desk. La canción original salió en 2007 y fue uno de esos himnos pop que sonaban en todas partes (en todas partes = en mi ipod) durante una temporada. Ahora la han recuperado en formato en vivo y el resultado funciona sorprendentemente bien porque NOSTALGIA. La actuación ha empezado a circular bastante por redes , con bastante gente redescubriendo la canción o volviendo a escucharla después de años. Si en su momento os gustaba, merece la pena darle otra escucha.

El libro de la semana no es una novedad, pero me lo he vuelto a encontrar estos días mientras buscaba materiales para unas cosas del máster que estoy haciendo. Se trata de Escondidas en el cine, publicado por LES Editorial. Es uno de esos libros que resultan especialmente útiles cuando intentas rastrear la presencia de personajes o historias lesbianas en la historia del cine. Durante décadas muchas de estas representaciones aparecían de forma indirecta, codificada o directamente borrada por la censura y por las propias normas de la industria. El libro hace precisamente ese trabajo de rastreo y contextualización, mostrando cómo esas presencias han existido desde muy temprano aunque muchas veces hayan pasado desapercibidas para el público general. Si os interesa la historia cultural de la representación lésbica en el cine, sigue siendo una lectura muy recomendable.

Nos leemos el domingo que viene con tres nuevas recomendaciones croquetas. Mientras tanto, si tenéis canciones, series o libros con potencial croqueta que creáis que merecen entrar en esta sección, siempre se aceptan sugerencias.

Diez años sin Lexa: el día que ‘The 100’ desató una tormenta

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En marzo de 2016 pasó algo que, si estabas en el fandom sáfico de las series y si no estabas a lo mejor también, probablemente recuerdas perfectamente: el día que Lexa, comandante grounder y crush universal, murió de manera sobrevenida y cruel en The 100. Este 2026 se cumplen diez años de aquel episodio que, durante semanas, convirtió internet en un campo de batalla entre fans, guionistas y medio mundo hablando de representación queer en televisión.

Para quien no tenga el recuerdo fresco: Lexa, interpretada por Alycia Debnam-Carey, era uno de los personajes más queridos de la serie de ciencia ficción de CW. Líder política, estratega brillante y con una presencia magnética, había terminado construyendo, para ENORME ALEGRÍA de las fans una relación romántica con Clarke Griffin. La pareja, conocida por el fandom como Clexa, se convirtió rápidamente en uno de los ships más populares de la televisión y de internet. No era casualidad. En 2016 todavía era bastante raro encontrar una historia sáfica en una serie mainstream tratada con cierta épica.

El problema llegó con el episodio Thirteen, emitido el 3 de marzo de 2016. Tras una larga tensión romántica, Clarke y Lexa por fin se besaban y pasaban la noche juntas. El fandom celebró el momento como una pequeña victoria televisiva. Y entonces, minutos después, todo se fue al traste: Lexa moría de un disparo accidental destinado a Clarke. Algo que, a día de hoy, sigue impresionando por lo absolutamente innecesario que era.

En cuestión de horas empezaron a circular hashtags como #LGBTFansDeserveBetter, que acumularon cientos de miles de tuits. La queja no era simplemente “han matado a mi personaje favorito”. El enfado tenía un trasfondo mucho más concreto: la sensación de que la serie había caído en el famoso tropo televisivo conocido como “Bury Your Gays”, una tendencia histórica por la cual los personajes LGBT terminan muertos, especialmente justo después de encontrar la felicidad o confirmar su relación, y especialmente las mujeres lesbianas. Tenemos ejemplos para dar y regalar, lamntablemente incluso después de esto que te estoy contando. Autostraddle recopiló 240 personajes hasta que en 2024 supongo que se cansaron de contar.

Para muchas espectadoras lesbianas y bisexuales, el problema era doble. Por un lado, Lexa era uno de los pocos personajes lésbicos complejos, y queridos, en una serie mainstream, no de nicho. Por otro, la propia promoción de la serie había insistido en su representación LGBT como algo progresista, lo que generó la sensación de traición cuando el personaje murió de manera tan abrupta.

La reacción fue enorme. Hubo campañas para boicotear la serie, debates interminables en Tumblr y Twitter, artículos analizando todo, sobreanalizando, creando revuelo, y también una conversación mucho más amplia sobre cómo se representaban las historias LGBT en la televisión mainstream. Incluso se organizaron iniciativas solidarias impulsadas por fans que aprovecharon el momento para recaudar fondos para organizaciones de apoyo a jóvenes LGBT, y la estupenda editorial LES lanzó un título analizando la reacción y el legado.

La presión fue tal que el showrunner de la serie, Jason Rothenberg, terminó publicando una carta abierta disculpándose con los fans. Reconoció que no había sido consciente del peso simbólico que tenía el personaje y admitió que, con la perspectiva del tiempo, habría manejado la muerte de Lexa de otra manera.

Diez años después, la serie terminó hace tiempo y el fandom ha pasado por mil otras guerras culturales, pero la muerte de Lexa sigue apareciendo cada vez que se habla de representación queer en televisión. No tanto por el hecho de matar a un personaje, algo que The 100 hacía constantemente, sino por lo que simbolizó para una generación de fans que, durante unos minutos, pensaron que por fin tenían una historia que iba a durar. Qué jóvenes éramos.

‘La medusa’, un viaje luminoso a las tinieblas

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«Odette tiene veintipocos, vive sola, le gusta su trabajo en una pequeña librería y acaba de sucumbir a un flechazo. La vida le sonríe, o eso parece, pero hay algo que la atormenta: una medusa en su ojo. Esta manchita difusa podría parecer un mal menor… hasta que a la dichosa medusa le da por multiplicarse.»

Cubierta española de "La medusa" de Boum.

La ceguera es uno de mis mayores temores. No creo que esté sola en esto, debe de ser un miedo bastante común, como las arañas o los señores violentos de color muy naranja. Pero cuando visitas al oftalmólogo cada año y medio y solo puedes ver con uno de tus ojos, el miedo se hace un poco más cercano, un poco más presente. Porque sientes que es más susceptible de hacerse realidad en algún momento.

Boum, la autora de La medusa, debe conocer bien esta sensación: perdió la visión del ojo derecho por una enfermedad en 2021 y ha plasmado en su cómic esa experiencia y ese temor a la ceguera completa. Una ceguera de las insidiosas, de las que aparece y crece poco a poco, aquí representada por esa pequeña medusa que acosa a Odette, y que no deja de reproducirse.

Me doy cuenta de que con esta introducción quizá te haya dado la impresión de que La medusa es un cómic deprimente y de lectura densa. Un dramón, vaya. Y aunque yo he llorado mucho con él, nada más lejos de la realidad. Su lectura es ágil, casi siempre acogedora y muy cercana. Uno de sus fuertes es cómo retrata la vida diaria de su protagonista. Es imposible no identificarse con esos momentos de tedio en el trabajo o con la sobrecarga de información banal y superficial a la que nos someten las redes y la prensa a todas horas.

Tranquis, en el cómic las viñetas no están torcidas ni se ven borrosas, esta la he hecho yo con el móvil.

Así vamos siguiendo a Odette en su día a día. Su trabajo, cuando va a hacer la compra, la relación que tiene con su madre y sus amigos y encuentro con Naina, la mujer de la que se enamora y que pasará a formar una parte muy importante en su vida.

Boum consigue hacernos sonreír y empatizar con Odette. Nos coloca tan cerca de ella que cuando dispara la bala que nos ha anunciado desde la primera página, nos alcanza el corazón. Y yo le doy las gracias por ello.

Boum forma parte de esa fuente de talento comiquero canadiense que no deja de darme alegrías en el panorama de la ficción comiquera con protagonistas lesbianas, junto a estrellas bien brillantes como E. M. Carroll o Axelle Lenoir. En La medusa muestra un dibujo claro, de línea limpia y un dominio magistral del paso del tiempo a lo largo de las páginas. Ojo al uso gráfico de esas “simpáticas” medusas a lo largo del cómic.

La medusa es una obra multipremiada con, entre otros, un Eisner. Pero si te dan igual los premios, y me parece estupendo, hazme caso a mí, es un cómic excelente.

Si te interesa la temática, otra buena opción es La inevitable ceguera de Billie Scott, de Zoe Thorogood, pero, además de no tener sáficas, puede resultar algo menos sincero en su acercamiento.

Muchas gracias a La Cúpula por el ejemplar para esta reseña. Podéis comprar La medusa en su página web o en vuestra tienda de tebeyos más cercana.

Fuentes: esta entrevista a Boum, su página web y la web de La Cúpula.

Domingo lésbico de confianza (I)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intentaré recomendar tres cosillas, sean las que sean, y con su toque croqueta correspondiente. Cosas que me he encontrado durante la semana, que me han gustado sin mayor explicación y que, de alguna manera, me han hecho un poco más feliz. Sin grandes análisis ni pretensiones culturales: solo compartir lo que merece la pena cuando el domingo pide sofá, manta y algo bonito que llevarse al lunes.

Una canción: Las Petunias – “No necesito estar sola (ya lo he estado toda mi vida)”


Las petunias tienen algo entre confesión y bofetada suave que me encanta, y esta es de esas canciones que parecen sencillas, pero de repente te encuentras cantándola como si te fuera la vida en ello. Ideal para ponerla en bucle mientras recoges la casa, caminas sin rumbo o decides que, efectivamente, sola se está bastante bien. Si tenéis a las petunias girando cerca de casa, id a verlas. Me lo agradeceréis.

Una serie: Pluribus


La estoy viendo por segunda vez, lo cual ya dice bastante. Es de esas series que ganan cuando sabes lo que viene y puedes fijarte en los detalles, las miradas, los silencios raros y (uf) más que necesarios en este mundo lleno de series que levantan la música cuando quieren que dejes el móvil. Y sí: estoy ENAMORADA de Carol. No puedo aportar objetividad alguna en este punto, como el 98% de las lesbianas de internet, yo qué sé. Esta serie es obligatoria.

Un viaje que me ha alegrado la semana: NuriaPe por China con su colega Guiua


Entré por curiosidad y me quedé por el caos. Entre los malentendidos, las situaciones surrealistas y la complicidad que tienen, he acabado riéndome sola en el sofá como hacía días. Es como viajar con tus amigas pero sin jet lag ni facturas inesperadas. Si necesitas algo ligero para desconectar y reírte un rato, aquí tienes plan.

Nos leemos el próximo domingo.