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La quinta temporada de ‘Los Bridgerton’ va a ser lo que llevamos esperando todo este tiempo

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Llevamos temporadas enteras mirando la ficción de Shonda con esperanza, con anhelo, con GANAS, pero resulta que Los Bridgerton guardaban el toque croqueta donde nadie que hubiera leído los libros (yo, que no he leído nada, la verdad que no sabía muy bien) lo esperaba: en Francesca.

Netflix anunció esta semana los primeros detalles de la quinta temporada de la serie y, contra todo pronóstico, no girará en torno a Eloise (que era la apuesta mayoritaria del fandom), sino en torno a Francesca y Michaela. Hannah Dodd y Masali Baduza protagonizarán lo que puede ser la primera temporada abiertamente lésbica de Los Bridgerton. Solo «puede ser» porque, siendo Netflix, una nunca sabe hasta que lo ve, pero la sinopsis oficial y las propias actrices pintan más que bien.

El punto de partida es que Francesca, condesa de Kilmartin, ha enviudado y decide volver al mercado matrimonial dos años después de la muerte de John, por razones puramente prácticas, claro. Entonces reaparece Michaela, la prima del marido fallecido, para hacerse cargo de la finca, y Francesca empieza a cuestionarse si atenerse a sus planes racionales o dejarse llevar. Ya sabéis a dónde lleva eso.

La showrunner Jess Brownell define la temporada por su «big-time yearning», que es exactamente la energía que necesitamos. Y las actrices llevan el peso con mucha conciencia de lo que significa. Hannah Dodd lo dice sin rodeos: este tipo de historias de amor «han sido excluidas tradicionalmente de los dramas de época, y las personas queer existieron, han existido siempre y existirán siempre. Así que merecen una historia de amor como todo el mundo.» Masali Baduza añade que lo que quieren conseguir es «dar una visión realista del amor queer en pantalla», con su correspondiente final feliz.

Lo de que sean primas políticas le añade una capa de drama de época absolutamente innecesaria y por tanto perfecta. Michaela, por su parte, es de esas personas que prefieren viajar sin rumbo a tener conversaciones difíciles, con lo cual la temporada promete tensión de la buena antes de que todo explote (explotará).

El rodaje ya ha empezado a las afueras de Londres y se prevé largo, así que la temporada no llegará antes de 2027. Mucho tiempo para que el fandom construya un universo entero de fanfiction, algo que ya está pasando a toda velocidad: el hilo de @isaiconica con una guía de la serie para amigas lesbianas que quieren ponerse al día lleva 184.000 visualizaciones desde que se publicó el lunes.

Hay que reconocerle a Los Bridgerton que, cuando decide dar el paso, lo da con la protagonista de la temporada entera y no con un personaje secundario al que la cámara apunta de refilón en dos escenas. Que en 2026 eso siga siendo noticia dice mucho del estado de las cosas, pero aquí estamos, hija, pero es morirse.

Vía: Vogue España, Netflix Tudum, @isaiconica

Domingo lésbico de confianza (IV)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto


Todos los domingos procuro recomendar un par de cosas que me hayan hecho la semana un poco mejor y que, de algún modo, tengan ese pequeño toque croqueta que nos gusta. No es una selección muy elaborada ni pretende serlo. A veces se trata de una serie, otras de una canción, otras de un libro que se cruza en el camino cuando estaba buscando algo distinto.

Este domingo estaba yo viendo acurrucada en el sofá con mi novia, por petición suya, Sé lo que hicisteis el último verano, y he caído en que la versión de 2025, que pinta ser igual de horrorosa que la original, tiene toque croqueta. Así, pues, ahí va la primera recomendación de hoy: el remake de Sé lo que hicisteis.

Una de las protagonistas es Sarah Michelle Gellar, y cada vez que la veo mi mente vuela a una de mis pelis noventeras favoritas: Crueles intenciones. No voy a pegar aquí el beso, besazo, con Selma Blair, porque seguro que ya lo has visto, pero ¿sabías que hace pocos años se planteó hacer una serie basada en la película, e incluso se rodó un piloto que no salió?

Para terminar, una recomendación literaria que no es propia sino sugerida por la misma persona que me ha hecho ver hoy la película infame de la que os he hablado antes. Se trata de Rebel Girl, la biografía, autobiografía, de Kathleen Hanna, vocalista de Bikini Kill y Le tigre y croqueta de adopción que no de devoción. Me dicen que anote aquí que le está gustando mucho y que, como fun fact, diga que es la persona que le puso nombre a la canción Smells like teen spirit. Casi nada.

La semana que viene, más y muchísimo mejor.

Domingo lésbico de confianza (III)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intento recomendar un par de cosillas que me hayan alegrado la semana y que, de una forma u otra, tengan algún pequeño toque croqueta. No es una lista muy pensada ni especialmente ambiciosa. A veces es una serie, a veces una canción, a veces un libro que aparece mientras estaba buscando otra cosa. La idea es compartir pequeños descubrimientos o momentos que merecen ser comentados.

La serie de esta semana, en realidad, es más bien un momento muy concreto de una serie que muchas llevamos siguiendo con bastante atención/devoción/inserte aquí lo que se quiera. Sueños de libertad nos ha dejado estos días dos escenones bastante comentados entre el público croqueta. Primero, el picnic entre Marta y Chloe, una de esas escenas que parecía ir hacia un momento de calma y complicidad entre las dos. Y después llegó la ruptura. La historia entre Marta y Chloe ha sido una de las tramas que más han dado que hablar de la serie en este último tramo, precisamente porque siempre ha jugado con esa tensión entre el deseo, las circunstancias y todo lo que las rodea. Ya hablaremos de esto. En cualquier caso, hay algo que no debemos perder de vista: cada vez estamos más cerca de la vuelta de Fina Valero, así que todo apunta a que la historia todavía tiene bastante que decir.

El libro de la semana es La seducción, de Sara Torres. En este caso todavía no puedo contar mucho porque ni siquiera lo he empezado, pero ya lo tengo reservado en eBiblio y estoy esperando a que me llegue el turno.

Sara Torres es una autora que cada vez aparece más en conversaciones sobre literatura contemporánea y sobre escritura del deseo desde perspectivas queer, así que llevaba tiempo con curiosidad. La seducción gira en torno a las relaciones entre mujeres, el deseo y las dinámicas de poder que se generan en ese terreno, un tipo de exploración bastante presente en la obra de la autora. En cuanto lo empiece y vea por dónde va exactamente, seguramente vuelva a aparecer por aquí.

Nos leemos el domingo que viene con más recomendaciones croquetas de confianza. Si Sueños de libertad sigue al ritmo que lleva últimamente, no me extrañaría que volvamos a tener material que comentar muy pronto.

Anna Camp cuenta públicamente que es bisexual

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La actriz Anna Camp, conocida sobre todo por la saga Pitch Perfect, ha confirmado públicamente que es bisexual. Lo ha hecho en una entrevista en el pódcast I’ve Never Said This Before with Tommy DiDario, donde explicó que, con 43 años, por fin se siente cómoda nombrando su orientación de manera clara.

Aunque para mucha gente la noticia puede parecer nueva, en realidad la conversación lleva tiempo abierta. Camp ya había hecho pública en 2025 su relación con la escritora y estilista Jade Whipkey, con quien incluso apareció en alfombras rojas durante la promoción de su película Bride Hard. La diferencia ahora es que la actriz ha decidido ponerle etiqueta a su orientación y hablar abiertamente de ello.

Durante la entrevista, Camp explicó que asumirlo públicamente no siempre resulta sencillo y que hacerlo desde el foco mediático implica exponerse a comentarios, interpretaciones y opiniones de todo tipo. Lo que tú y yo ya sabemos, vaya. Aun así, lo tiene claro: prefiere vivir de forma honesta a quedarse en un lugar cómodo que ya no encaja con su vida actual. Según contó, se siente orgullosa de poder decir abiertamente que es bisexual.

La actriz también explicó que este momento forma parte de una etapa de cambios personales que está viviendo en su cuarentena. Lo describió como una evolución importante, una manera de revisar quién es y qué quiere ahora, incluso si eso significa que su vida no se parece exactamente a lo que había imaginado años atrás.

Y poco más os cuento. Otra actriz que habla abiertamente de bisexualidad, en un momento en el que todavía y de manera agotadora existe bastante confusión pública sobre lo que significa. Yo creo que estamos para celebrarlo, vamos.

Vía: E!

Domingo lésbico de confianza (II)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intentaré recomendar tres cosillas, sean las que sean, siempre que tengan un pequeño toque croqueta o que, simplemente, me hayan hecho la semana un poco más agradable. No es una lista exhaustiva ni pretende descubrir el fuego. Son recomendaciones muy de andar por casa: una serie que estoy viendo, una canción que me ha dado por volver a escuchar o un libro que me ha reaparecido por casualidad mientras buscaba otra cosa. Si de paso sirven para que alguien descubra algo nuevo o recuperar algo que tenían olvidado, mejor todavía.

La serie de esta semana es Babylon Berlin. En realidad no la estoy viendo por primera vez, la vi un verano hace tiempo, pero estos días me he puesto a leer los libros de Volker Kutscher en los que se basa la serie y me han entrado ganas de recuperarla. Para quien no la conozca, la historia sigue al inspector Gereon Rath en el Berlín de finales de la República de Weimar, una ciudad fascinante, contradictoria y al borde del abismo. La serie mezcla investigación policial, intrigas políticas y una recreación histórica bastante espectacular de la época. Berlín en los años veinte siempre tiene ese magnetismo de ciudad moderna, nocturna y caótica que estaba viviendo sus últimos años antes de que todo cambiara. Además, en la tercera temporada aparece una pareja croqueta, Charlotte y Vera, así que cuando llegue a esa parte la revisión promete tener todavía más interés. Está en Movistar.

La canción de la semana es una vieja conocida que ha vuelto a aparecer estos días. The Veronicas han interpretado una nueva versión en directo de Untouched para la serie Like A Version de la emisora australiana triple j, una de esas cosas que hacen a veces las emisoras en Youtube y que me flipan, como el Live Lounge de la BBC o el Tini Desk. La canción original salió en 2007 y fue uno de esos himnos pop que sonaban en todas partes (en todas partes = en mi ipod) durante una temporada. Ahora la han recuperado en formato en vivo y el resultado funciona sorprendentemente bien porque NOSTALGIA. La actuación ha empezado a circular bastante por redes , con bastante gente redescubriendo la canción o volviendo a escucharla después de años. Si en su momento os gustaba, merece la pena darle otra escucha.

El libro de la semana no es una novedad, pero me lo he vuelto a encontrar estos días mientras buscaba materiales para unas cosas del máster que estoy haciendo. Se trata de Escondidas en el cine, publicado por LES Editorial. Es uno de esos libros que resultan especialmente útiles cuando intentas rastrear la presencia de personajes o historias lesbianas en la historia del cine. Durante décadas muchas de estas representaciones aparecían de forma indirecta, codificada o directamente borrada por la censura y por las propias normas de la industria. El libro hace precisamente ese trabajo de rastreo y contextualización, mostrando cómo esas presencias han existido desde muy temprano aunque muchas veces hayan pasado desapercibidas para el público general. Si os interesa la historia cultural de la representación lésbica en el cine, sigue siendo una lectura muy recomendable.

Nos leemos el domingo que viene con tres nuevas recomendaciones croquetas. Mientras tanto, si tenéis canciones, series o libros con potencial croqueta que creáis que merecen entrar en esta sección, siempre se aceptan sugerencias.

Diez años sin Lexa: el día que ‘The 100’ desató una tormenta

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En marzo de 2016 pasó algo que, si estabas en el fandom sáfico de las series y si no estabas a lo mejor también, probablemente recuerdas perfectamente: el día que Lexa, comandante grounder y crush universal, murió de manera sobrevenida y cruel en The 100. Este 2026 se cumplen diez años de aquel episodio que, durante semanas, convirtió internet en un campo de batalla entre fans, guionistas y medio mundo hablando de representación queer en televisión.

Para quien no tenga el recuerdo fresco: Lexa, interpretada por Alycia Debnam-Carey, era uno de los personajes más queridos de la serie de ciencia ficción de CW. Líder política, estratega brillante y con una presencia magnética, había terminado construyendo, para ENORME ALEGRÍA de las fans una relación romántica con Clarke Griffin. La pareja, conocida por el fandom como Clexa, se convirtió rápidamente en uno de los ships más populares de la televisión y de internet. No era casualidad. En 2016 todavía era bastante raro encontrar una historia sáfica en una serie mainstream tratada con cierta épica.

El problema llegó con el episodio Thirteen, emitido el 3 de marzo de 2016. Tras una larga tensión romántica, Clarke y Lexa por fin se besaban y pasaban la noche juntas. El fandom celebró el momento como una pequeña victoria televisiva. Y entonces, minutos después, todo se fue al traste: Lexa moría de un disparo accidental destinado a Clarke. Algo que, a día de hoy, sigue impresionando por lo absolutamente innecesario que era.

En cuestión de horas empezaron a circular hashtags como #LGBTFansDeserveBetter, que acumularon cientos de miles de tuits. La queja no era simplemente “han matado a mi personaje favorito”. El enfado tenía un trasfondo mucho más concreto: la sensación de que la serie había caído en el famoso tropo televisivo conocido como “Bury Your Gays”, una tendencia histórica por la cual los personajes LGBT terminan muertos, especialmente justo después de encontrar la felicidad o confirmar su relación, y especialmente las mujeres lesbianas. Tenemos ejemplos para dar y regalar, lamntablemente incluso después de esto que te estoy contando. Autostraddle recopiló 240 personajes hasta que en 2024 supongo que se cansaron de contar.

Para muchas espectadoras lesbianas y bisexuales, el problema era doble. Por un lado, Lexa era uno de los pocos personajes lésbicos complejos, y queridos, en una serie mainstream, no de nicho. Por otro, la propia promoción de la serie había insistido en su representación LGBT como algo progresista, lo que generó la sensación de traición cuando el personaje murió de manera tan abrupta.

La reacción fue enorme. Hubo campañas para boicotear la serie, debates interminables en Tumblr y Twitter, artículos analizando todo, sobreanalizando, creando revuelo, y también una conversación mucho más amplia sobre cómo se representaban las historias LGBT en la televisión mainstream. Incluso se organizaron iniciativas solidarias impulsadas por fans que aprovecharon el momento para recaudar fondos para organizaciones de apoyo a jóvenes LGBT, y la estupenda editorial LES lanzó un título analizando la reacción y el legado.

La presión fue tal que el showrunner de la serie, Jason Rothenberg, terminó publicando una carta abierta disculpándose con los fans. Reconoció que no había sido consciente del peso simbólico que tenía el personaje y admitió que, con la perspectiva del tiempo, habría manejado la muerte de Lexa de otra manera.

Diez años después, la serie terminó hace tiempo y el fandom ha pasado por mil otras guerras culturales, pero la muerte de Lexa sigue apareciendo cada vez que se habla de representación queer en televisión. No tanto por el hecho de matar a un personaje, algo que The 100 hacía constantemente, sino por lo que simbolizó para una generación de fans que, durante unos minutos, pensaron que por fin tenían una historia que iba a durar. Qué jóvenes éramos.

‘La medusa’, un viaje luminoso a las tinieblas

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«Odette tiene veintipocos, vive sola, le gusta su trabajo en una pequeña librería y acaba de sucumbir a un flechazo. La vida le sonríe, o eso parece, pero hay algo que la atormenta: una medusa en su ojo. Esta manchita difusa podría parecer un mal menor… hasta que a la dichosa medusa le da por multiplicarse.»

Cubierta española de "La medusa" de Boum.

La ceguera es uno de mis mayores temores. No creo que esté sola en esto, debe de ser un miedo bastante común, como las arañas o los señores violentos de color muy naranja. Pero cuando visitas al oftalmólogo cada año y medio y solo puedes ver con uno de tus ojos, el miedo se hace un poco más cercano, un poco más presente. Porque sientes que es más susceptible de hacerse realidad en algún momento.

Boum, la autora de La medusa, debe conocer bien esta sensación: perdió la visión del ojo derecho por una enfermedad en 2021 y ha plasmado en su cómic esa experiencia y ese temor a la ceguera completa. Una ceguera de las insidiosas, de las que aparece y crece poco a poco, aquí representada por esa pequeña medusa que acosa a Odette, y que no deja de reproducirse.

Me doy cuenta de que con esta introducción quizá te haya dado la impresión de que La medusa es un cómic deprimente y de lectura densa. Un dramón, vaya. Y aunque yo he llorado mucho con él, nada más lejos de la realidad. Su lectura es ágil, casi siempre acogedora y muy cercana. Uno de sus fuertes es cómo retrata la vida diaria de su protagonista. Es imposible no identificarse con esos momentos de tedio en el trabajo o con la sobrecarga de información banal y superficial a la que nos someten las redes y la prensa a todas horas.

Tranquis, en el cómic las viñetas no están torcidas ni se ven borrosas, esta la he hecho yo con el móvil.

Así vamos siguiendo a Odette en su día a día. Su trabajo, cuando va a hacer la compra, la relación que tiene con su madre y sus amigos y encuentro con Naina, la mujer de la que se enamora y que pasará a formar una parte muy importante en su vida.

Boum consigue hacernos sonreír y empatizar con Odette. Nos coloca tan cerca de ella que cuando dispara la bala que nos ha anunciado desde la primera página, nos alcanza el corazón. Y yo le doy las gracias por ello.

Boum forma parte de esa fuente de talento comiquero canadiense que no deja de darme alegrías en el panorama de la ficción comiquera con protagonistas lesbianas, junto a estrellas bien brillantes como E. M. Carroll o Axelle Lenoir. En La medusa muestra un dibujo claro, de línea limpia y un dominio magistral del paso del tiempo a lo largo de las páginas. Ojo al uso gráfico de esas “simpáticas” medusas a lo largo del cómic.

La medusa es una obra multipremiada con, entre otros, un Eisner. Pero si te dan igual los premios, y me parece estupendo, hazme caso a mí, es un cómic excelente.

Si te interesa la temática, otra buena opción es La inevitable ceguera de Billie Scott, de Zoe Thorogood, pero, además de no tener sáficas, puede resultar algo menos sincero en su acercamiento.

Muchas gracias a La Cúpula por el ejemplar para esta reseña. Podéis comprar La medusa en su página web o en vuestra tienda de tebeyos más cercana.

Fuentes: esta entrevista a Boum, su página web y la web de La Cúpula.

Domingo lésbico de confianza (I)

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Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto

Todos los domingos intentaré recomendar tres cosillas, sean las que sean, y con su toque croqueta correspondiente. Cosas que me he encontrado durante la semana, que me han gustado sin mayor explicación y que, de alguna manera, me han hecho un poco más feliz. Sin grandes análisis ni pretensiones culturales: solo compartir lo que merece la pena cuando el domingo pide sofá, manta y algo bonito que llevarse al lunes.

Una canción: Las Petunias – “No necesito estar sola (ya lo he estado toda mi vida)”


Las petunias tienen algo entre confesión y bofetada suave que me encanta, y esta es de esas canciones que parecen sencillas, pero de repente te encuentras cantándola como si te fuera la vida en ello. Ideal para ponerla en bucle mientras recoges la casa, caminas sin rumbo o decides que, efectivamente, sola se está bastante bien. Si tenéis a las petunias girando cerca de casa, id a verlas. Me lo agradeceréis.

Una serie: Pluribus


La estoy viendo por segunda vez, lo cual ya dice bastante. Es de esas series que ganan cuando sabes lo que viene y puedes fijarte en los detalles, las miradas, los silencios raros y (uf) más que necesarios en este mundo lleno de series que levantan la música cuando quieren que dejes el móvil. Y sí: estoy ENAMORADA de Carol. No puedo aportar objetividad alguna en este punto, como el 98% de las lesbianas de internet, yo qué sé. Esta serie es obligatoria.

Un viaje que me ha alegrado la semana: NuriaPe por China con su colega Guiua


Entré por curiosidad y me quedé por el caos. Entre los malentendidos, las situaciones surrealistas y la complicidad que tienen, he acabado riéndome sola en el sofá como hacía días. Es como viajar con tus amigas pero sin jet lag ni facturas inesperadas. Si necesitas algo ligero para desconectar y reírte un rato, aquí tienes plan.

Nos leemos el próximo domingo.

¿No sabías que Geri Halliwell y Mel B habían tenido un algo?

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Estos días estoy muy contenta porque mi Twitter es todo el rato mis cosas favoritas: nostalgia, música pop y salseo. La excusa visible es la cancelación del especial por el 30 aniversario de las Spice Girls que preparaba Netflix, pero lo que realmente ha reventado el timeline es el viejo episodio que une a Mel B y Geri Halliwell: un encuentro íntimo en los inicios del grupo que durante años fue rumor, chascarrillo pop… y que Mel B terminó confirmando. Mi amigo Peibols, probablemente la persona que más sabe de las Spice Girls del mundo, ya me contó esta historia, aderezada con episodios de Geri en las fiestas de San Lorenzo de Huesca y la deriva política que ha tenido la cantante últimamente, hace meses, pero creo que es el momento de contarlo todo bien (y si me dejo algo, me lo dices).

Para entender por qué medio mundo está descubriendo ahora esta historia hay que volver a 2019, cuando Mel B concedió una entrevista en la que, con absoluta naturalidad, confirmó que ella y Geri tuvieron una relación sexual durante los primeros años de la banda. No lo narró como un romance secreto ni como una historia épica, sino como algo espontáneo entre dos veinteañeras que vivían juntas, compartían giras, éxito repentino y una intensidad emocional difícil de explicar si no la viviste. Según explicó, ocurrió en la época en que las Spice convivían estrechamente antes de convertirse en el fenómeno global que fueron después, y tras el casting que hizo que la banda naciera. Fue un momento íntimo puntual, sin continuidad sentimental, que ambas habrían tomado con humor. Mel B incluso comentó que después se rieron y siguieron adelante como si nada.

La historia no fue lo ocurrido en los noventa. La historia fue contarlo décadas después.

Durante años, los tabloides británicos alimentaron rumores sobre la cercanía entre ambas, pero nunca hubo confirmación. Cuando Mel B habló abiertamente sobre su bisexualidad y sobre este episodio concreto, la historia dio la vuelta al mundo. La prensa sensacionalista explotó el titular, reavivando un episodio del pasado que Geri nunca había hecho público ni había mostrado interés en comentar. Geri, que ahroa está casada con un ultra millonario relacionado con el mundo de la fórmula 1, optó por el silencio. Una estrategia que muchas interpretaron como deseo de proteger su vida privada actual, su familia y una identidad pública muy distinta a la de la veinteañera pelirroja que gritaba Girl Power en los noventa.

Ahora imaginemos el contexto actual: un especial aniversario con entrevistas profundas, archivo personal y periodistas deseando preguntar lo que todo el mundo quiere saber. El asunto iba a salir., era inevitable. Y hay quien no está por la labor, así que adiós especial. Treinta años después del fenómeno que cambió la cultura pop (y 14 después de que todas GRITÁRAMOS al verlas salir en taxis en los Juegos Olímpicos de Londres), la conmemoración la vamos a hacer todos en nuestras casas o pidiendo el inevitable Wannabe en un bar, porque otra cosa… difícil.

Deseo, identidad y segundas oportunidades en ‘Montreal, ma belle’

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Montreal, My Beautiful: Joan Chen Luminous (As Usual) Is a Hit in ...

Hay películas que abordan el descubrimiento de la identidad sexual desde la adolescencia o la juventud. Montreal, ma belle (2025), dirigida por Xiaodan He, toma un camino distinto y mucho menos transitado: el despertar emocional y afectivo en la madurez. Este enfoque convierte la historia en una propuesta singular dentro del cine queer contemporáneo, alejándose de los relatos iniciáticos tradicionales para explorar cómo el deseo, la identidad y la libertad pueden emerger cuando la vida parecía ya definida.

La protagonista es Feng Xia, interpretada por Joan Chen, una mujer chino-canadiense de 53 años que vive en Montreal. Madre, esposa y cuidadora responsable, ha construido su vida en torno al deber familiar y las expectativas culturales. Su matrimonio carece de intimidad emocional y su rutina transmite una sensación de estabilidad que esconde una profunda desconexión consigo misma. Todo cambia cuando conoce a Camille, una joven quebequesa espontánea y segura de sí misma, interpretada por Charlotte Aubin. Este encuentro desencadena un proceso íntimo de autodescubrimiento que desafía décadas de silencio emocional.

La cinta, que está siendo toda una sensación en Twitter aunque está pasando un poco desapercibida en medios convencionales, se ha estrenado esta semana en Apple TV Canadá tras pasar por un circuito limitadísimo de festivales. Esperamos/suponemos que tras la primavera, que es cuando hay el boom de festivales LGBT, Apple TV la licencia en el resto del mundo. En todo caso, la esperamos con muchas, muchas ganas.