Es innegable que las lesbianas llevamos una temporada malísima en televisión. En este 2016 son, al menos, 20 las mujeres LGBT de ficción que han muerto en la pantalla. Pero esto no es nuevo, desde siempre estos personajes han sido maltratados. Uno de los ejemplos que más nos dolió en esta casa, no por nada sino porque la serie la seguíamos al día y nos resultaba muy interesante, fue la muerte de Kate en Last tango in Halifax. Fue una muerte, como casi todas las de la lista, absurda, y sin otra motivación que adelantar las tramas de otros personajes de una manera facilona. Para hacer la tragedia más trágica todavía, Kate se acababa de casa y estaba embarazada. Lo único que hubiera podido hacerlo más triste es que cruzara la carretera una familia de patitos.
El caso es que la creadora, Sally Wainwright, ha concedido una entrevista a Russell T Davies, creador por cierto de Queer as folk, en el Festival de TV de Edimburgo, en el que habla de lo arrepentida que está de haber pensado esa trama.
Lo encuentro duro, y me arrepiento. Creo que me equivoqué. Ojala hubiese encontrado una historia mejor
No es como si estas palabras fueran a cambiar el rumbo de la historia, pero es esperanzador de cara a la siguiente temporada, que se estrenará previsiblemente a finales de este año. Hace unos meses, Sally Wainwright ya dejó claro que Carol no iba a tener otra novia, pero es probable que ahora, echando la vista atrás, recompense al público por tanto sufrimiento. Y aunque no sea así, también sería bueno agradecerle que haga público su cambio de opinión, al contrario que otras creadoras que siguen enrocadas en su sensación de que lo han hecho todo fetén.
Elizabeth Gilbert es la mujer detrás del bestseller. En 2006 publicó Come, reza, ama, un libro sobre la exploración personal a través de la espiritualidad, los viajes y la comida. Porque, oye, cuando has sufrido un desengaño amoroso, a veces lo mejor es alejarte de todo y de todos y aprender a ser tú misma. El caso es que, tanto en el libro como en la vida real, a Elizabeth la receta le funcionó, y terminó enamorándose de un hombre: Felipe en el libro y José en la vida real. Esta primavera la pareja anunció su ruptura, y es ahora cuando la escritora ha anunciado la razón, que no es otra que que se ha enamorado de otra mujer.
Rayya Elias ha sido durante años la mejor amiga de Elizabeth, y a raíz de un diagnóstico médico poco halagüeño, han decidido dar un paso adelante y dejarse de tonterías. Están enamoradas.
No es que ame a Rayya; estoy enamorada de ella. No tengo tiempo para negar la verdad. El pensamiento de estar algún día sentada en una habitación de hospital con ella, cogiéndole la mano y viendo cómo se va, sin haberme permitido, o a ella, saber la extensión de mis verdaderos sentimientos por ella… bueno, me parece inimaginable.
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Elizabeth es brutalmente sincera en el post de Facebook. Habla abiertamente de sus sentimientos por ella, y de cómo su vida ha cambiado a raíz de aceptarlos.
Para los que estén haciendo cuentas, y preguntandose si esta situación es lo que llevó al fin de mi matrimonio, la respuesta simple es que sí. Esto es lo que pasa ahora: Rayya y yo estamos juntas. La amo, me ama. Estoy en este viaje a través del cáncer con ella no sólo como amiga, sino como pareja
Esperamos que la historia, que podría estar sacada de cualquiera de sus novelas, sea lo más larga e intensa posible. Mucha felicidad a la pareja.
Los Funkos están de moda. Quien más y quien menos tiene alguna de estas figuritas de vinilo en su poder, para que le haga compañía mientras trabaja, como es mi caso, porque se la han regalado, porque es una coleccionista de las cosas de sus series, o simplemente porque es algo simpático para los fans. Sea como fuere, en el extenso catálogo de Funko encontramos muchos personajes croqueta, y hemos decidido hacerte la vida fácil si tienes que hacer algún presente y traértelos. Hulems, haciendo la vida sencilla a la gente.
Alex Vause – Orange is the new black
¿Qué se puede decir de ella que no se haya dicho ya? La presa que ha conquistado el corazón de medio mundo croqueta, y otro medio que no creyera que lo fuera, tiene su figurita. Comprar aquí.
Piper – Orange is the new black
Por supuesto, Piper no podía faltar en esta colección. Comprar aquí.
Elsa – Frozen
No sabemos si en la segunda parte del film harán que la Reina de Arandelle tenga novia o no, pero en nuestro fuero interno ya sabemos que eso ya es así. Comprar aquí.
Cosima – Orphan Black
La croqueta más lista de la serie más intrigante de la tv es parte indispensable de esta lista. Comprar aquí.
Emma Swan – Once upon a time
Lo mismo con Emma. ¿De verdad hay alguien que siga pensando que lo suyo con Regina es sólo amistad? Comprar aquí.
Irene Adler – Sherlock
A ti también te flipó ese episodio, y lo sabes. Comprar aquí.
Fish Mooney – Gotham
La nueva villana de Gotham que se inventaron en la serie de Fox no sé hasta qué punto es super popular, pero seguro que tiene fans. Comprar aquí.
Garnet – Steven Universe
La fusión entre Ruby y Zafiro también tiene su muñequito. Comprar aquí.
Jillian Holtzmann – Cazafantasmas
Ya sabéis que una de las cazafantasmas juega en nuestro equipo, y no es otra que Holtz. Comprar aquí.
Scott tenía que luchar con todos los exs de Ramona, y uno de ellos… era una chica, su ex compañera de dormitorio. Comprar aquí.
Willow – Buffy Cazavampiros
Fue una de las primeras parejitas lésbicas que veíamos en la televisión, y el cariño que se le tienen tanto a ella como a Tara no se extingue con el tiempo. Comprar aquí.
Decía Sara Montiel en Quizás, quizás, quizás: «Y así pasan los días, y yo, desesperando». Podrían haberlo usado perfectamente como banda sonora de Bound, este cortometraje que os traemos hoy, y que habla del paso del tiempo. La protagonista se enamora de una de sus profesoras, pero todo queda ahí durante un día, un mes, un año…
El corto está dirigido por Lindsay Walker, una directora que todavía se está formando, y está protagonizado por Emma Huskisson, Rhiannon Wyn y Lindsay Walker. Esta pieza ha sido seleccionada para varios festivales, y la verdad es que está muy bien filmado. ¡Más cosas así nos hacen falta, más!
Hay libros que gustan por los personajes. Otros por la historia. Otros por el mensaje que nos transmiten. Otros nos enamoran por la forma de estar escritos. La tierra de los abetos puntiagudos entra dentro de esta última categoría.
La tierra de los abetos puntiagudos es Dunnet Landing, región tranquila donde decide asentarse una escritora en busca de la paz y serenidad necesaria para poder así concluir el libro en el que está trabajando. Alí, alquila una habitación en la casa de la señora Todd, una vendedora de remedios botánicos, que, no sólo será su casera, sino que se convertirá en su amiga y llave de entrada a la vida social de aquella comunidad recluida del mundo, aislada, a pesar de estar situada junto al mar.
Lleno de personajes femeninos llenos de fuerza e independencia, que viven en soledad, pero que no por ello están solos, La tierra de los abetos puntiagudos requiere ser disfrutado poco a poco, sin prisa, para así poder envolverse del estilo de Sarah Orne Jewett y del ambiente montañoso impregnado de la brisa marina que recorre las costas de Dunnet Landing. Dijo Henry James sobre esta novela que es «una pequeña y hermosa obra maestra», y lo es, es uno de esos libros que te reconcilian con la literatura y te hacen decir «por esto me gusta leer».
Sarah Orne Jewett es reconocida como una de las escritoras sin las cuales es imposible entender la literatura regional estadounidense. Conocida por ambientar gran parte de su obra en Nueva Inglaterra, fue una mujer que nunca se casó, pero contrajo lo que se conocía como «matrimonio de Boston» con la escritora e íntima amiga Annie Fields. Las dos compartían casa y, si compartían amistad o algo más, es un secreto que nunca desvelaremos.
Cuando Sia anunció que su próximo sencillo se llamaría The greatest, muchos pensamos que se trataría de una versión de la exquisita Cat Power. Finalmente no ha sido así, y lo que ha hecho la australiana ha sido meter en una coctelera sus dos últimos éxitos, agitar un poco, y dar vida a lo que probablemente será el single de su nuevo trabajo. Para el videoclip promocional ha vuelto a contar con su alter ego cada vez menos diminuto, Maddie Ziegler, que lidera un ejército de bailarines. 49, para ser más exactos.
49 beautiful lives lost. This is for you
49 fueron las vidas que terminaron en el Pulse en el mayor ataque homófobo de la historia. Por eso, Sia les quiere rendir tributo como mejor sabe, con el arte. El video, si sabes de qué va el asunto, es estremecedor, pero con una belleza extraña.
Si la copla ha salido de los cajones de las abuelas para convertirse en algo celebrado e imprescindible es, en buena parte, gracias a ella. Martirio, Maribel, ha hecho más por la cultura de este país que muchos otros que se cuelgan medallas y nos hacen comulgar con su opinión a la mínima de cambio. Es una renovadora, una visionaria, pero, sobre todo, es un ser infatigable, siempre persiguiendo lo más importante: su pasión.
Contaba en una entrevista cómo había sido su entarda en el mundo de la música: «Me casé con 19 años y tuve a Raúl [Rodríguez, hoy celebrado guitarrista]. Dejé la Universidad y me lancé a trabajar de auxiliar de clínica. Sentía un impulso creativo muy grande, había estudiado guitarra pero no tenía dedos ágiles. Y terminé en Jarcha, un grupo esencialmente coral».
Corrían años convulsos, en los que la música servía como modo de protesta, y Jarcha fue uno de los grupos más populares. Cantaban a la libertad, a los trabajadores del campo, al andalucismo, y a las raíces, pero también pusieron música a algunos de los versos más eternos de la lengua castellana.
Quiso la vida que el destino de Maribel se cruzara con el de otro grande, Kiko Veneno. El cantante necesitaba coristas para su disco, y ella colaboró con él. Este encuentro daría más adelante unos frutos de los que todavía nos podemos regocijar. A partir de 1986 se puso las gafas de sol que se convertirian en su señal de identidad, y las peinetas, y lanza su primer disco, Estoy mala.
La copla había vivido durante más de 40 años con el estigma de haber sido la música oficial del franquismo, pero aunque eso fuera así, no dejaba de ser tampoco la infancia y las raíces de toda una cultura. Martirio supo aunar la tradición con la modernidad, la copla con el rock, el flamenco con los nuevos ritmos, y habló de la nueva realidad de todo un país con acento de Huelva. Cantó de separaciones, de la independencia de la mujer, de romances, del hartazgo de la vida, de la rutina de las amas de casa, y de mil cosas más. La Movida, de la que se enteraron cuatro, bebía de lo que traían los que viajaban a Londres. Martirio hablaba de lo que vivían las mujeres de aquí, las que no veían Inglaterra más que en la televisión.
Pero no sólo bebe de la copla y sevillanas: tras conocer al pianista Chano Dominguez comienza a interesarse por el jazz, y el resultado se plasma por dos ocasiones. Primero, en 1998, en Coplas de madrugá. Más tarde, en 2004, en Acoplados.
Su voz es perfecta para este tipo de composiciones íntimas y cálidas, cualidades que se pueden aplicar también a su registro. Contenida, precisa, calmada, grave. Sin estridencias. No tiene un gran chorro de voz. Pero es que tampoco hace falta. Donde esté un susurro suyo, que se quite todo lo demás.
En Flor de Piel y Mucho corazón, los dos álbumes con los que cerraría los años noventa, la de Huelva viaja por el bolero y el tango, haciéndolos suyos, impregnándoles nuevos ritmos. Es precisamente de Flor de Piel de donde extraigo mi canción favorita, una versión de Chavela Vargas.
Precisamente a Chavela le dedicó todo un disco, titulado De un mundo raro, en donde las diez canciones que hay son diez tesoros.
Martirio ha celebrado recientemente sus treinta años encima de los escenarios. Manolo Otero, otro cantante, tenía una canción que se titulaba Conocerla es quererla. Algo así debe pasar con Maribel. Con cada escucha, inexorablemente, se te mete más en el corazón.
Por cierto, Anna, si me estás leyendo, gracias por descubrirmela 🙂
Un grupo de amigos vuelve a reunirse en la casa donde han pasado tantos momentos. Pero, esta vez, el objetivo no es divertirse, sino hacer una intervención, aconsejar a una pareja que, por su propio bien, debe divorciarse. ¿Funcionará esta terapia de choque?
Este es el argumento de The intervention, la primera incursión de la actriz Clea DuVall tras la cámara. No está sola en esta aventura, sino que se ha hecho acompañar de algunos de los actores con más talento de, eso sí, la pequeña pantalla, y que a su vez son amigos suyos: Natasha Lyonne, Jason Ritter, Ben Schwartz, Cobie Smulders, Alia Shawkat y Vincent Piazza conforman el resto del reparto, un grupo de treintañeros, cada uno con sus propios problemas, que son más dados a ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.
Porque, vale, el matrimonio de Ruby y Peter hace aguas hace tiempo, y todos lo ven excepto ellos mismos. Pero el resto de amigos no son ni mucho menos perfectos: Annie y Matt han pospuesto su boda cuatro veces, Jack se ha lanzado al vacío con Lola, a quien lleva veinte años, y Jessie y Sarah están aburridas la una de la otra porque, sencillamente, no hay comunicación. ¿Son ellos los más adecuados para dar consejos sentimentales a nadie?
La película es un más que digno estreno para esta directora. Tiene ritmo, se deja ver, y quien más y quien menos se habrá visto en una tesitura semejante, la de ver los toros desde la barrera y saber perfectamente lo que tienen que hacer otros, mientras tiene el fuego en su propia espalda. La vida es así de complicada.
Una de las cosas que más nos gustan, muy probablemente producido porque nuestro espíritu fangirl nos ocupa el cuerpo entero, es cuando actrices croquetas hacen papeles croquetas. Qué le vamos a hacer. Y dentro de poco tendremos un ejemplo de esos que nos flipan en la gran pantalla, un estreno que lleva meses por ahí, y nosotras sin enterarnos.
Certain Women es el titulo de la última cinta de Kristen Stewart, una de las actrices más conocidas de Hollywood, y sobre todo, una de las que con más mimo escoge sus papeles. La película, que se mostró en Sundance este año, está basada en los relatos cortos de Maile Meloy, del libro Both Ways is the Only Way I Want It y Half in Love, y cuenta las vidas de varias mujeres de Montana. Entre ellas se encuentra Beth Travis (Stewart), una joven graduada en derecho que trabaja en la escuela nocturna, y que está intentando formalizar su relación con otra mujer, Jamie, una ranchera interpretada por Lily Gladstone.
Lily Gladstone es Nativa Americana, y se crió en la reserva de la tribu Pies Negros en Montana. Es la primera vez que tiene un papel de tal relevancia, ya uqe su carrera como actriz es muy, muy joven. El resto del reparto lo componen nombres conocidos como Michelle Williams y Laura Dern.
Pintaza tiene, es innegable. El trailer nos adelanta que la cinta tendrá un aire indie y cercano, y que nos contará historias que no se alejan en absoluto de la realidad. Este mes se podrá ver en ciertos Festivales internacionales, y su estreno en Estados Unidos será el 14 de octubre.
Con el último episodio emitido de El ministerio del tiempo, una duda se cernía sobre los fans. ¿Volvería a nuestras pantallas? La serie de la Uno era una de las que no había recibido la renovación automática, y el creador de la misma, Javier Olivares, ya hablaba sin tapujos de que había estado llamando a otras puertas para conseguir que el proyecto continuara, aunque fuera en otra cadena. Finalmente, ayer, durante el Festival de Vitoria, el Director de Ficción de TVE, Fernando López Puig, anunció que los que están buscando socios para continuar con la serie son ellos.
No hemos renunciado a la ficción, ni mucho menos. Seguimos dándole forma no tanto a nivel de contenidos, algo que ya se planteará cuando esté aprobada por el consejo de administración, sino a nivel de financiación y viabilidad económica. Esto no quiere decir que la cadena pública no pueda pagarla, sino que queremos que crezca en todos los sentidos, contar historias más complejas y más completas, y para ello estamos buscando un socio. Será una coproducción internacional, pero como las conversaciones son lentas y estamos en ese proceso, ya lo contaremos
Cada episodio de la serie cuesta alrededor de 540.000 euros, cifras ridículas si las comparamos con otras ficciones de otras cadenas públicas como la BBC, donde cada episodio de Doctor Who sube hasta el millón de libras. Es evidente que el presupuesto de la serie española es ajustado, pero también que el ente público no se caracteriza por ser un gestor brillante. Ahí están los dos casos más flagrantes, el de La República, rodada y esperando su emisión en un cajón, y el de Los Misterios de Laura, cuyos tiempos de emisión fueron completamente absurdos, y que cuando se pidió su renovación la respuesta fue que volver a montar los decorados sería muy costoso. Claro, tres años después es normal que no haya decorados ya, y también que los actores estén a otras cosas.
La mejor salida para El ministerio del tiempo es que entre capital extranjero y se convierta en una coproducción. Con esto no sólo se conseguirá que suba el nivel, como dice el Director de Ficción de TVE, sino simplemente que se siga haciendo, algo que sin esto resulta más que poco probable. El que entienda las políticas de TVE, que nos lo explique, porque es un despiporre.