Hay actrices que están estupendas poniéndose cualquier trapito encima. Un vestido. Una toalla. Una bata de leopardo. Las bragas de la abuela… En serio, cualquier cosa. Y Cate Blanchett es una de ellas.
La australiana nos ha enseñado en la última portada de L’uomo Vogue (el Vogue italiano para hombres) cómo hay que llevar un esmoquin masculino. A los hechos me remito:
No tenemos constancia de que vaya a salir de esta guisa en One Big Happy, pero os aseguro que es MUY MUY complicado encontrar fotografías de esta criatura en las que no aparezca con bikini o directamente desnuda… las hay, pero mucho me temo que las tiene su madre en su mesita de noche, como recuerdo de su época más inocente, o a lo mejor su abuela, en un desván en el que guarda los álbumes familiares de cuando la niña tenía… ¿8 años? (A partir de los 9 ya hay alguna que empieza a ponerse estas piezas doradas y a hacer posados en la piscina de la urba).
De todos modos, la modelo no va a hacer un papel croqueta en la serie de Ellen DeGeneres. En realidad la han contratado para interpretar a la novia del protagonista, Luke (Nick Zano), el cual planea tener un bebé con su mejor amiga lesbiana (Elisha Cuthbert). Es decir, lesbodrama asegurado, vaya. O pelea de gatas. Todavía no lo sabemos, pero nos quedamos con que la cosa estará en un 50%.
Comentaros, también, que los rumores dicen que está habiendo tortas para hacerse con uno de los papeles de esta la serie. El hecho de que Ellen DeGeneres sea la productora ha provocado que algunas actrices de renombre estuvieran interesadas en el papel que ha conseguido la modelo. Sus nombres no se han filtrado, pero según una fuente cercana «muchas actrices lo querían y Kelly está emocionadísima de haberlo conseguido».
Que no cunda el pánico: las chicas están bien. Un poquito acojonadas aterrorizadas por el accidente de coche que tuvieron rodando una escena de Carol. Pero Cate Blanchett y Rooney Mara están sanas y salvas, que es lo importante.
Nos cuenta Daily Mailque las actrices se encontraban rodando una escena de nuestra futura película favorita cuando los frenos del coche, un Dodge de los años 50, fallaron al intentar detenerlo en una helada calzada de Cincinnati.
Cate Blanchett era quien iba al volante, algo que no nos sorprende en absoluto porque la novela de Patricia Highsmith es prácticamente carne de una road-movie. Según una fuente del equipo de rodaje. cuando la reciente ganadora del Oscar «intentó pisar el pedal tan rápido como pudo, no pasó nada. Las chicas empezaron a gritar entonces como descosidas, y pasaron de largo a los miembros del rodaje a toda velocidad».
Desesperada por detener el coche, Cate Blanchett giró el volante a la derecha tanto como pudo y consiguió poner el coche en perpendicular a la calzada. Aunque el vehículo empezó a girar en círculos, acabaron chocando contra una valla de madera y todo quedó en un gran susto.
Las chicas están en perfectas condiciones para seguir rodando, aunque se ve que el coche ha quedado bastante destrozado. Nos encantaría tener fotos de este momento, pero no hay ninguna. Quizá el director se plantee incluirlas en los contenidos añadidos del DVD. De todos modos, nos alegramos de que el accidente no tuviera mayores consecuencias. Yo a Cate le lloraría un mar de lágrimas. Y a la película, también.
Se acerca la fecha del estreno de la cuarta temporada de ‘Juego de Tronos’ y he pensado que vendría bien hablar de las pelirrojas de la serie, ya que hace un tiempo os hablamos del croquetismo de la misma, así que hoy empezamos con Rose Leslie, conocida en la serie como Ygritte. Esta escocesa de veintisiete años ha saltado a la fama con esta serie, aunque no es la primera en la que sale y ya hace un par de debutó en la serie New Town (Rhian),y ese trabajo le otorgó un BAFTA como mejor actriz revelación del 2009.
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Rose Leslie
Quizás la belleza de esta chica no es de esas que llaman la atención en cuanto la ves, pero lo cierto es que a medida que la iba viendo en la serie, con sus pecas y su risa explosiva, se hizo un hueco en mi corazón y me acabó ganando por completo, cosa que era complicada puesto que yo no soporto a su personaje en los libros y aquel maldito «No sabes nada, Jon Nieve» que me hacía desear callarla cada vez que lo decía. Luego me apetecía callarla también, pero ocupando su boca con la mía… These things happen!
Yo creo que soy buena bailarina, especialmente cuando bebo.
A mí no me importaría encontrármela una noche en una discoteca bailando con un par de copas de más encima, que todas sabemos muy bien que el alcohol desinhibe, una se lía, una cosa lleva a la otra y a saber cómo acabas. Pero dejemos de pensar en eso que luego me distraigo y no acabo lo que he venido a hacer. La serie vuelve a nuestras pantallas el día 6 de Abril, o sea, el domingo que viene, marcadlo en vuestro calendario como fecha importante si queréis saber más sobre esta chica o sobre lo que podemos esperar que pase en esta temporada en nuestras pantallas. Pero si no podéis esperar una semana, también podéis echarle un ojo a su ficha en imdb y veros todo lo que ha hecho antes. Yo es que cuando me obsesiono con alguien, soy de esas, así que no os juzgaré si lo hacéis.
Yo no sé vosotras, pero yo la primera vez que la vi no me dijo nada, y poco a poco me ha ido ganando el corazón, y nada tiene que ver que ella y Emilia Clarke sean tan amigas como parece que son. Nop, nada de eso. Ni que yo fuera una de esas locas que empieza a shippear gente random a saco por diversión y acabara creyendo que en verdad hay algo entre ellas. Para nada. Y miraré mal a cualquiera que diga lo contrario, ¿estamos?
Con el final del invierno nos deja la segunda temporada de un anime que lleva haciéndose un hueco en nuestros corazones desde el año pasado: Chunibyou Demo Koi ga Shitai! (中二病でも恋がしたい!, lit. «¡Quiero enamorarme a pesar del chuunibyou!»). Creemos que es hora de sacar esta joya del estudio Kyôto Animation al estrado y convenceros de que vale la pena darle una oportunidad, y no sólo por el subtexto con subrayador que nos plantan entre dos secundarias.
EL ARGUMENTO
¿Quién no ha soñado despierto de pequeño creyéndose protagonista de una historia fantástica? En Japón, como siempre, estas ilusiones preadolescentes se llevan a tal extremo que se dice que alguien sufre chuunibyou o «el síndrome de 2º de la ESO» (中二病, lit. «enfermedad de 2º de Junior High School«). Yûta Togashi no quiere recordar esa avergonzante parte de su vida en la que se creía el Dark Flame Master y decide empezar el instituto como una persona nueva. Sus planes se ven truncados cuando su compañera de clase y nueva vecina, Rikka Takanashi, lo incluye en sus alucinaciones fantásticas.
Nuestros protagonistas, siendo adorables.
Y ni siquiera está sola. En su búsqueda del «Horizonte Etéreo» la acompaña Sanae Dekomori, autodenominada «discípula» de Rikka. Y pronto se les unen Shinka Nibutani, ex-chuunibyou; Tsuyuri Kumin, una senpai que sólo piensa en dormir y Makoto Ishikki, proyecto de ligón sin mucho éxito.
¿QUÉ ES LO QUE VOY A VER EXACTAMENTE?
Chunibyou Demo Koi ga Shitai!, o Chuu2, es una mezcolanza entre comedia romántica y tragicomedia surrealista, así que espérate una historia de instituto aderezada con tramos de alucinaciones fantásticas donde los protagonistas luchan con armas increíbles. Pero sobretodo este anime se define por un humor que cabalga entre lo absurdo y lo gamberro y que sorprende muy gratamente por no ser ni lo uno ni lo otro. Bromas muy blancas, pero que dan en el clavo, y te sorprenden con una carcajada inesperada.
Aunque es evidente que todo lo que ha venido después de la primera temporada es relleno, este mantiene una calidad envidiable que ya quisieran de por sí muchas series. Todo lo que pierde en argumento y dramatismo (cuidado con confiarse en este anime) lo gana en gags cada vez más pasados de vueltas.
Además viene con el sello de calidad KyoAni: una animación preciosista que no decae y que convierte Chuu2 en recomendada sólo por lo agradable que es de ver. Y el moe, por supuesto. No nos olvidemos del moe.
¿PERO TIENE ROLLO BOLLO O NO?
En la primera temporada nos quedó claro que Sanae Dekomori (El que nombramos, aquí y ahora, mejor personaje de esta serie) bebe los vientos por cualquier mujer que consiga llamar su atención: Si no es Mori Summer, la sacerdotisa bloguera que le despertó su chuunibyou, es la propia Rikka, a la que llama «maestra» y acompaña en todas sus aventuras.
Cuando llegamos a la OVA de Navidad y a la 2ª temporada estamos más interesadas en la pareja que Dekomori y Nibutani hacen que cualquier cosa que les pase a los protagonistas, Yûta y Rikka. Que si se besan o no se besan, ya no nos importa. Estas dos chicas nos han robado el corazón con sus peleas y reconciliaciones y tenemos bien claro que KyoAni no las llama «novias» porque no puede.
Sí, nosotras también estamos indignadas.
Si eres incapaz de ver la obvia atracción que se cuece entre estas dos, no te preocupes. Sus interacciones le dan tal vida a la serie que estarás esperando con ansias que aparezcan sólo por la sonrisa que te sacan.
Como todo lo que toca KyoAni se vuelve oro, este anime está en la cúspide de su éxito. No será nada raro ver pronto más OVAs, cortos y temporadas de nuestro club de «Sociedad Mágica del Lejano Oriente y la Siesta, en verano». ¡Súmate cuanto antes a la fiebre chuunibyou!
Darren Aronofsky, director de Cisne Negro, esa película que encantó a todo el mundo menos, por lo visto, a mi, que me quedé dormida, está estos días promocionando Noé, película protagonizada por Russel Crow, Emma Watson y Jennifer Connelly. El argumento de la cinta, pues bueno, no podemos decir que sea una novedad, ya que tiene casi dos mil años, y no creo que pille a nadie por sorpresa. Igual si, qué sé yo, de todo hay en la viña del Señor. La cosa es que ayer en The Colbert Report el presentador, Stephen Colbert le preguntó a Aronofsky:
¿Esta película «hará salir mi arcoiris«? Porque espero que tenga una escena como la de Cisne Negro. Ya sabes a qué escena me refiero: sé porqué ganaste 300 millones con esa película, amigo mio.
Dediquemos unos minutos a recordar la escena de la que habla el presentador.
http://www.dailymotion.com/video/x18sc2h_mila-kunis-and-natalie-portman-lesbian-scene-from-black-swan-hd-seductive-sluts_redband
Y ahora, comentemos. ¿Sería posible una escena así en una película bíblica? Yo lo veo un poco imposible, ya que, bueno en el arca iban una pareja de cada especie. ¿Hubiera sido posible que a Noé se le colaran dos elefantes lesbianas? ¿Descendemos de ahí todas las croquetas del mundo? ¿Tendría el mismo efecto en nuestras mejillas si hubieran sido paquidermos y no Kunis y Portman? ¿Va ser esto una ola croquetil de dimensiones plaga bíblica? ¿Veremos un Ben Hur lesbiano? ¿Podría cobrar La Pasión otro sentido?¿La historia más grande jamás contada podría hablar de un bollodrama eterno? ¿O versaría sobre las salidas del armario eternas? ¿Y qué me decís de Los Diez Mandamientos? ¿Honrarás a tu croqueta sobre todas las cosas? Stephen: una cosa es que nos encante ver a dos chicas dándose el lote, y otra cosa ya es forzar. Dejemos a Noé con su Arca tranquilo, con su monte Ararat y sus cosas, y ya, si eso, versionamos otras historias.
Puede que alguna vez lo haya puesto por aquí (casi seguro, vaya), pero a mi las mujeres rubias me funden los circuitos. Es mi debilidad, qué le voy a hacer, a otras les gustan más las pelirrojas, y a otras les da lo mismo. Por eso mismo cuando veo a ciertas rubias míticas, como Cameron Diaz hacer declaraciones del estilo de las últimas que ha hecho el Ángel de Charlie me dan ganas de ponerme a bailar la conga (soy un poco simple, ya véis). La rubísima actriz, en una entrevista para el número de Glamour de mayo, ha dicho que ella también se siente atraída por otras mujeres:
Creo que las mujeres son bellas. Absolutamente bellas. Y creo que toda mujer se siente atraída hacia otra en algún momento. Es normal conectar y apreciar la belleza de otras chicas. Amo a las mujeres, y no creo en la envidia femenina, no creo que sea un sentimiento positivo.
¡Claro que si, Cameron! Muy a favor de tu teoría. De todas formas, nuestro lado morboso nos pide más. Queremos saber exactamente quién ha desatado tu lado bollo, en qué momento y en qué lugar. Queremos saberlo todo. Y si todavía no has encontrado a aquella que te haya hecho cruzar al lado oscuro, seguro que por aquí encuentras más de una candidata. Hagan fila detrás de mi, por favor.
Cumplido el descanso que la actriz palentina decidió tomar en 2011, tras La piel que habito, película que le llevó a ganar un premio Goya, Elena Anaya vuelve con fuerza. Hace un par de meses presentó Pensé que iba a haber fiesta, de la que ya os hablamos en su día, y esta semana presenta en el Festival de cine de Málaga su nueva película, Todos están muertos, dirigida por la que fuera su pareja, Beatriz Sanchís.
Para Sanchís esta es su primera incursión en el mundo de los largometrajes. La directora había dirigido unos cuantos cortos, en incluso un videoclip de Cansei de ser Sexy (bajo seudónimo), pero hasta este momento no había metido la cabecita en el mundo de los largos. La película trata acerca de Lupe (Anaya), una mujer que en los 80 fue una estrella de pop, encabezando el grupo Groenlandia, pero que desde que murió su hermano padece de agorafobia y no sale de casa. Su mexicana madre le ayudará, conjuros mediante, a superar este problema, cuando trae del mundo de los muertos a su hermano.
En un chat de la directora para La opinión de Málaga, ésta reconoce que el film está lleno de referencias musicales. Yo, de momento, me arriesgo a contar dos: La madre de la protagonista es mexicana, igual que América, la madre de Alaska, y el grupo se llama Groenlandia, igual que el éxito de Zombies. ¿Está Lupe inspirada en Tesa?
Y si os preguntábais cómo ha sido el rodaje para esta pareja ex pareja, la directora ha respondido a la cuestión con un muy dulce «Elena no sólo ha sido una gran actriz, también una gran ayuda«. Nos encanta ver que donde hubo amor, queda cariño. Bravo por las dos.
Yo siempre he sido una de esas lesbianas totalmente fuera del armario en todos los ámbitos de mi vida y es una cosa que nunca había experimentado.
A mí me costó salir del armario, pero una vez lo hice fue a lo grande y lo sabía toda mi familia (excepto mi abuela, como ya sabéis), todas mis amigas del colegio y toda la universidad. Y yo pensé que esto de salir del armario ya se había acabado. PERO NO. Resulta que cuando eres bollera te pasas la puta vida saliendo del armario. A mí a veces me gustaría que se me notara más que soy bollera para no tenerlo que aclarar una y otra vez (desde aquí aclarar que SE ME NOTA, pero parece que no lo suficiente). Quizás la solución sea llenar mi armario de camisas de cuadros o raparme el pelo, no lo sé, pero hasta que me vaya de compras o a la peluquería, mi vida es un salir del armario constante.
El caso es que de repente llegó EL MUNDO LABORAL. “El mundo laboral”, desde ahora EML, es el malo de esta película. El que te obliga a dudar en el momento de hablar de tu novia abiertamente porque ¿y si me jode luego un ascenso?, el que te hace sustituir los “mi novia” por “mi pareja” porque resulta que tu jefe es un gilipollas homófobo y te puede putear, EML es el que cuando hablas de los planes de fin de semana a veces hables de “una amiga” porque no te apetece ver las miradas curiosas en tu ambiente de trabajo. EML es Voldemort, así básicamente.
Y claro, tú te dices que Dumbledore no se sacrificó para esto, y que tienes que hablar con libertad (libertad, libertad, sin ira, libertad, estos días la he oído mucho y se engancha que no veas), y te dices que a la mierda lo que piensen y lo que no y que qué le jodan a tu jefe, pero tu salario depende de ello Y ENTONCES NO ES TAN FÁCIL.
Como todas las bolleras, adoro los gatos, y esto nunca deja de hacerme gracia
Así que empiezas a evitar el tema “relaciones sentimentales” y a referirte a tu novia siempre como “tu pareja”. Y acabas, cómo no, creyendo que todo el mundo es lesbiano.Si es que la cabra tira al monte. Y como cree el ladrón que todos son de su condición, cada vez que alguien dice “mi pareja” asumo inmediatamente que son gays, y luego me sorprendo muchísimo cuando resulta QUE NO. No sé, quizás es porque para mí es poco natural la expresión, pero es oír “mi pareja” y mis orejas se ponen de punta y empieza a pitar el gaydar como loco. Pero resulta que es otra de esas cosas que se están poniendo de moda. (Cosa que a mí me viene estupendamente, por otra parte.)
Me acuerdo de cuando yo era una fan acosadora y obsesionada con Patricia Vico (ojo, que llegué a ver incluso la miniserie esa sobre Carmina Ordoñez) y leí en una entrevista que hablaba de su pareja. Y yo me ilusioné, y empecé a planear mi futuro junto a ella, como siempre nos gusta hacer a las bolleras, y resulta que más adelante hablaba de un “ÉL”, y mis esperanzas se hicieron añicos contra el suelo de la desilusión y me quedé compuesta y sin novia.
Mis razones para ver la miniserie
En esa entrevista no sólo descubrí que mi historia con Patricia Vico era imposible, sino que descubrí el uso de la expresión “mi pareja” y lo ambiguo que resulta. (Y aunque en ese momento no me di cuenta de que tendría que acabar usándolo más de lo que quisiera, a día de hoy doy gracias por la expresión.) Y lo más importante de todo, me di cuenta de que de nada sirve hincharte a usar expresiones como «mi pareja» si luego vas a cagarla usando palabras con género.
Creo que no os podéis hacer una idea de lo complicadísimo que es mantener una conversación intentando usar todo el rato expresiones unisex. Es un ejercicio mental que requiere de un amplio vocabulario, de gran agilidad verbal y, sobre todo, de ibuprofenos a mano. Mi próximo autoregalo va a ser un diccionario para ampliar repertorio.
Sigo con mi campaña (yo sé que en el fondo a todo le mundo le ponen las batas)
*Me doy cuenta de que publico con mucho retraso, le echo la culpa a la vida, mis disculpas. **También me doy cuenta de que me ha quedado un poco serio, a veces incluso a mí me cuesta encontrar el humor.
Arthur Conan Doyle está de moda: es un hecho. Actualmente hay dos series en antena que recogen sus historias, además de dos películas de reciente estreno y el proyecto de una tercera. Además de una revisión patria que… bueno, vamos a obviar. Pero por mucho que Sherlock, la adaptación de la BBC del detective más famoso del mundo (aunque está ahí ahí con Hercules Poirot y Miss Marple) nos encante, nos vuelva locas y estemos tirándonos de los pelos porque hasta dentro de dos años no va a haber más episodios, la adaptación que nos ocupa hoy es la de la CBS, la de la televisión estadounidense: Elementary.
Elementary, con Johnny Lee Miller (que, por cierto, fue el primer marido de Angelina Jolie) a la cabeza se plantea como una revisión moderna, actual, del personaje de Sherlock Holmes. Y digo del personaje, porque las tramas son completamente diferentes, son casos nuevos , nada de adaptar casos originales como hace la BBC. Pero en su revisión han añadido dos cambios que, a mi parecer son muy interesantes. El primero de ellos es que John Watson, el sempiterno escudero del detective, se convierte en Joan Watson. Lucy Liu, de la que nos enamoramos en Ally McBeal y que nos terminó de conquistar en Los ángeles de Charlie, es la encargada de dar vida al personaje. Siendo la pareja protagonista un hombre y una mujer, lo más fácil hubiese sido que, o bien se enamoraran, o bien ella lo tratara con esa especie de visión de hermana protectora que le imbuyen a todas las chicas en las series que no tiene que sentir amor por sus compañeros. Joan en un principio aparece en la serie como acompañante de Sherlock, para impedir que este recaiga en el alcohol y las drogas, pero poco a poco ésta se va interesando en la labor de él, y terminan siendo complementarios en su labor de detectives consultores.
Me parece un gran enfoque que un personaje mitiquísimo como es el doctor Watson esté interpretado por una mujer y no pierda ni un poquito su esencia. Ella es la parte equilibrada del asunto, como siempre lo ha sido, pero aún así no está tan supeditada a la figura de Holmes como lo está en los libros o en las demás series. Y por mucho que TODAS sepamos que lo de estos dos siempre ha sido una pareja encubierta, hay más tensión sexual aquí:
Que aquí:
Pero la parte femenina de la serie no acaba ahí. Si habéis leído las obras originales, sabréis que la némesis del detective de Baker Street es Moriarty, una mente brillante diseñada para el mal, y que su interés romántico es Irene Adler, una fascinante, descrita por el detective como «La mujer», y que eclipsaba al resto de su género, pero con muchos secretos que guardar. Pues bien, en Elementary le dan una vuelta de tuerca más al asunto, y hacen que estos dos personajes… sean el mismo.
La relación de estos dos empezó antes de la serie, cuando Moriarty asume la identidad de Irene Adler para aproximarse a Sherlock, el cual la tiene intrigada con su capacidad para desbaratar sus planes malignos. Cuando la asesina finge su muerte es cuando Holmes, que estaba ya enamoradísimo, cae en el abismo de las drogas y el alcohol. Que en la serie hayan decidido aunar los dos puntos débiles del detective, Irene por ser su amor, y Moriarty por su determinación de demostrar que es más inteligente que él, es todo un acierto, y así consiguen explicar también la bajada a los infiernos de Sherlock, y la aparición de Watson en escena. A mi me parece que es una resolución impecable. Además de que… bueno, ver a Natalie Dormer siempre es una alegría. La actriz parece que está de moda, y nos alegramos enormemente.