Resumen del episodio anterior:

Los celos de Talya la han llevado a leer el diario de Callie, descubriendo así a Liam, quién parece ser el secreto mejor guardado de los hermanos de acogida. Tras mucho pensarlo Brandon decide que no se muda con Mike para la alegría de sus madres y hermanos, y la tristeza de su padre y su novia, que había visto en esa mudanza la salvación de su noviazgo.

En este episodio nos centramos básicamente en Mariana y en su fiesta de Quinceañera (por mucho que durante todo el episodio no hagan más que decir «Quinceanera» me niego a escribirlo y pronunciarlo de forma incorrecta) y en todo lo que ello conlleva. Lo primero que vemos es que hay un baile de la hija con el padre, y a pesar de que Lexi le dice muy orgullosa a la modista que le arregla el vestido que Mariana bailará con sus madres, ella no parece tenerlo tan claro, cosa que no le pasa desapercibida a Lena. Otro de los problemas de la fiesta; es el dinero. Un poco para el vestido, el local, la comida, la música… ¡Y la máquina de chicles! Y suma y sigue y nuestro matrimonio lésbico favorito tan sólo tiene que alimentar cinco bocas más a parte de las suyas.

Debido a que Kelsey, la «amiga» de Mariana que dijo que Callie le vendía drogas, está en un centro de rehabilitación, no podrá asistir a la fiesta, así que invita a Callie a ocupar su lugar asegurándole que no tiene que hacer nada, simplemente ponerse un vestido y bailar un Vals con Brandon. Obviamente esto provoca aún más celos en Talya, que está pasando de novia celosa a pyschobitch a pasos agigantados. A pesar de que parece querer fingir que eso no le afecta, su cara deja muy claro todo lo que esa idea le hace sentir y parece que eso despierta la antena de Stef que le acaba recordando a su hijo que está prohibido que se enrolle con alguien que esté en su casa de acogida. Brandon asegura que no hay nada entre ellos, de la misma manera que Callie se lo asegura a Talya, pero ésta parece no estar dispuesta a escuchar.

Entonces llega el gran día, con toda la familia (madre de Lena incluida, cosa que parece que la estresa demasiado) y nuestras mujeres preferidas se ponen guapísimas para la ocasión, besándose al fin de nuevo en la boca!!! Ya pensaba que pasarían cuatro episodios más para volver a ver un beso de verdad, y vuelven a hablar sobre lo de Mariana y el baile, asumiendo que estará bien porque lo único que ella quiere es ser el centro de atención. Pero entonces pasa esto y nuestra atención se desvía a otra cosa.

¿Necesitas ayuda? (Sí la necesita, para cerrar la boca XD)

Como no podía ser de otra forma, tras la cara de idiota de Brandon al que sólo le faltan corazoncitos revoloteando a su alrededor, le sigue la llegada de Talya en ese momento, con la consecuente huida del chico que necesita tomar aire antes de continuar con lo que sabe que va a ser un día muy duro; y ahí es donde vemos que se acabó el ser sutil con Callie y saca las garras dispuesta a pelear a muerte por su chico. Lo que no sabe la pobre es que hace mucho que perdió esa batalla.

CATFIGHT! ¿Alguien tiene un poco de barro?

¡Y empieza la fiesta! Mariana, vestida por completo de princesa, ha conseguido a Mike para bailar tras hablar con Stef, y él como es cada día más majo, además de bailar con ella sin meter el dedo en la yaga de la herida, decide ayudarlas económicamente con los gastos de la fiesta. El primero que parece mostrar cierta disconformidad con lo del baile, es Jesús, que no cree que esté bien que su hermana parezca avergonzada por tener dos madres. Vemos entonces un momento muy tierno entre Lexi y Mariana, en el que nos explican cómo comenzó su amistad y eso hace cimbrar lo que Lexi piensa sobre su relación con Jesús, queriendo terminarla para no herir a su mejor amiga, hasta que Jesús le recuerda que la egoísta es su hermana que ni tan siquiera va a bailar con sus madres. Todo normal si no fuera porque Mariana está ahí, escuchando todo eso. Y con los ánimos de casi todos revueltos, Callie decide hacer un cambio y no bailar con Brandon, sino con Sam, dejando a Lexi con él y haciendo que muchos no acaben de entender qué es lo que pasa.

A pesar del enfado de Mariana, frente a todos muestra una sonrisa encantadora y baila con Mike como si de verdad eso fuera lo que más quería en el mundo. Mientras el baile se da, Lexi y Jesús no entienden qué le pasa a Mariana, y Callie le pide a Brandon que le diga a su novia que se calme, que no tiene por qué preocuparse por ella. Brandon decide hacer caso omiso de todo eso y, como estaba decidido inicialmente, baila con Callie frente a todos.

¿Puedes decirle que no tiene nada de qué preocuparse? Por favor. De acuerdo, vas a bailar conmigo. Vamos.

Y en ese momento es cuando Brandon y Callie intentan hablar y arreglar las cosas, mientras Mariana le recrimina a su hermano que, de todas las chicas con las que podía estar, ha escogido a su mejor amiga. La tensión entre ellos va en aumento. Y con el Vals de apertura bailado, ahora todos pueden ir a bailar. La primera en correr a la pista, más que nada para ir a agarrar corto a Brandon, es Talya. Mariana se enfada con Lexi diciendo que no quiere hablar con ella, y Brandon, cansado de las tonterías de Talya, decide romper con ella. Por cierto, si una noche escuchasteis un «OH! Sí! Sí! Sí! Síiiiiiiiii!» no eran vuestros vecinos echando un polvo, era yo cuando Brandon cortó con ella.

Dana, la madre de Lena, le recuerda que ella ha tenido una vida muy complicada por ser negra, cosa que ella no la ha tenido porque su padre era blanco. Y con esa conversación entendemos por qué a Lena no le importa gastarse el dinero que haga falta en la fiesta de Mariana; quiere que ella se sienta integrada, algo que ella no ha logrado nunca.

Y Jude, que parecía tontito, al final nos da una sorpresa cuando vemos que parece que está enterado de todos los líos amorosos que hay bajo el techo de los Fosters, contándole a su hermana que Lexi y Jesús están colgados el uno del otro. Más miradas intensas entre Brandon y Callie y empieza un vídeo hecho por sus madres para Mariana y Jesús (que el mellizo de Mariana también cumple quince años) en el que vemos los mejores momentos de la familia.

Ahí es donde el corazoncito de Mariana se ablanda y les da ese perdón tan ansiado a su hermano y a Lexi. Brandon le cuenta a Callie que ha roto con Talya, y ella que no es tonta le pregunta si ha sido por ella, a lo que Brandon miente y dice que no, que ha sido por las cosas que ha estado haciendo. Bueno… En parte eso ha ayudado, pero todos sabemos que el empujón final lo han dado sus sentimientos por Callie. Parece que eso abruma demasiado a la chica, que cual cenicienta decide huir dejando los zapatos en una escalera para irse con el otro incomprendido rebelde del instituto a pasar un rato en la plata. Parece que Brandon tendrá competencia. El vídeo ha hecho más mella en Mariana de lo que creíamos, haciendo que se sienta culpable por no haber bailado con ellas. Al menos esperamos que haya aprendido la lección y sea algo más humilde, porque parece que está demasiado mimada y consentida, y para demostrarlo más aún, sus madres deciden hacerle un sandwich y bailar, mientras Lexi y Jesús hacen lo mismo y todos parecen haber encontrado un momento de paz y redención en aquel día de fiesta que ha terminado siendo una pequeña guerra de emociones.

No me importaría estar ahí en medio…

Lo que me ha gustado:

Brandon cortando con Talya. Lo merecía mucho y me alegro de que no lo hayan alargado.

El beso y el momento «erótico festivo» de Lena y Stef cuando se ven arregladas… A ver si poco a poco se animan y nos enseñan algo más.

Lexi. Me encanta el personaje. Y me encanta con Jesús.

Mike siendo adorable y pagando parte de la fiesta de la que es la hija adoptiva de su ex mujer y la actual pareja de ésta. O sea, este hombre es demasiado bueno.

Lo que no me ha gustado:

Mariana siendo tan mimada y consentida. Lo de Jesús y Lena puedo llegar a entenderlo, pero lo del baile con sus madres… No sé, sinceramente se me ha partido el corazón al ver que le avergonzaba un poco a pesar de que TODOS los invitados saben de sobra que ella tiene dos madres. No le he encontrado el sentido a hacer algo así, pero bueno, los guionistas sabrán más que yo de estas cosas.

Dana diciéndole a su hija lesbiana, que por muy mestiza que sea, se nota a leguas que es negra, que no sabe lo que es ser una mujer negra en américa. Claro… Porque el colectivo homosexual nunca ha sido discriminado de forma alguna. No sé, me he quedado de piedra ante esos argumentos que, aunque sea cierto que no sabe cómo es ser negra, sabe de otras cosas que creo que están peor aceptadas ahora mismo y no acabo de comprender lo que se gana, a parte de comprender por qué Lena quiere a su madre lejos, en hacernos ver que su madre cree que su hija ha tenido muchas facilidades en la vida que ella no ha tenido.