El matrimonio igualitario en el mundo

El 27 de junio de 2015, todas las portadas de los periódicos del mundo amanecían con la noticia de la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el territorio de Estados Unidos, por decisión del Tribunal Supremo del país. La incuestionable potencia mundial daba el gran paso en la lucha de los derechos de las personas homosexuales 14 años después de que el primer país del mundo aprobase el matrimonio igualitario: los Países Bajos abría la veda en 2001, con la entrada en vigor de una ley sin precedentes. La estela de la nación neerlandesa pronto la seguirían países como Bélgica (en 2003), y España en 2005, norma que más tarde ratificaría el Tribunal Constitucional, en 2012, dando por concluido legalmente el debate sobre la utilización de la palabra matrimonio en nuestro país.

Un mes antes del fallo del Tribunal Supremo de Estados Unidos, en mayo de 2015, Irlanda se convertía en el primer país del mundo en aprobar el matrimonio igualitario por un referéndum, con el 62.1% de los votos a favor de la unión entre personas del mismo sexo. Irlanda puso en marcha la consulta popular porque, para poder modificar la Constitución del país (en este caso, el artículo 41), es necesario que la sociedad irlandesa intervenga en las urnas. En la otra cara de la moneda de los referéndum para poder aprobar el matrimonio igualitario, se encuentra el caso de Eslovenia.

En diciembre de 2015, la consulta popular acabó con un 63.36% de los votos de los eslovenos en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo. El resultado obligó a la anulación de la ley que había aprobado en marzo de 2015 el gobierno de Eslovenia pero que, por presiones de los grupos conservadores y católicos, desembocó en el plebiscito de diciembre. En 2012 Eslovenia ya había llamado a sus ciudadanos a las urnas para debatir sobre el matrimonio igualitario, con sendos resultados. El país de Europa del este no se unió, así, a los 19 países del mundo (y tres naciones de Reino Unido: Escocia, Gales e Inglaterra), que dieron la bienvenida a 2016 con leyes que garantizaban la equiparación del derecho al matrimonio entre las personas homosexuales y heterosexuales.

Uniones civiles: un derecho insuficiente

unnamedUna fórmula legal que históricamente ha supuesto el paso previo a la aprobación del matrimonio igualitario es el derecho a la unión civil entre personas del mismo sexo. Grecia, uno de los países europeos que hasta 2015 no había legislado al respecto de los derechos de las parejas homosexuales, aprobó la controvertida ley de la unión civil en el Parlamento en diciembre del pasado año. Un amparo legal, que, sin embargo, sabe a poco: la ley no permite la adopción para las parejas de personas del mismo sexo, aunque el ministro de Justicia heleno no ha querido excluir la posibilidad para “más adelante”.

La ley de unión civil de 2015, a pesar de meter de cabeza a Grecia en la veintena de países del mundo que ya contemplan en su legislación esta fórmula, nacía como respuesta a una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 2013 por discriminación hacia las parejas homosexuales. Y la nueva ley, aunque un buen primer paso, no termina de equiparar los derechos conyugales de los griegos con independencia de su orientación sexual. Italia, otro de los países de Europa a la cola de los derechos LGBT, sigue el moderado ejemplo heleno.

Verde: Matrimonio igualitario | Morado: Otro tipo de uniones reconocidas | Azul: Homosexualidad legal | Rojo: Homosexualidad ilegal | Negro: pena de muerte

Durante 2015, y también por una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el Partido Demócrata que ostenta el Gobierno italiano inició los trámites para aprobar una propuesta de ley sobre la unión civil. La senadora Monica Cirinnà, encargada de coordinar la redacción del proyecto (que ya ha sido bautizado como “proyecto de ley de Cirinnà”), se mostraba optimista en 2015 sobre los tiempos de su aprobación. La senadora demócrata esperaba que la norma fuese debatida y aprobada en las dos cámaras parlamentarias de Italia en julio de 2015, pero no será hasta el 28 de enero de 2016 cuando comience la discusión de la unión civil en el Senado italiano.

Un proyecto de ley que, en cualquier caso, no permitirá a las personas homosexuales adoptar al hijo natural o adoptado de su pareja, y que, como pasó en Grecia con la iglesia ortodoxa, se ha visto obstaculizado y criticado en numerosas ocasiones por la influencia de la iglesia católica y sus brazos políticos. La unión civil, además, corre el riesgo de no legislarse como la antesala del matrimonio igualitario, sino como el derecho último a conquistar por las parejas de gais y lesbianas. En Alemania la unión civil se aprobó en 2001 bajo la cancillería del socialdemócrata Gerhard Schröder, y a pesar de que tres de cada cuatro alemanes está a favor de dar un paso más y fomentar una ley de lo que los activistas LGBT de Alemania han bautizado “el matrimonio para todos”, la iniciativa se ha topado con el muro infranqueable de Angela Merkel. La canciller alemana, además de reiterar en numerosas ocasiones que no está a favor del matrimonio igualitario, no considera este derecho una prioridad del gobierno de coalición que lidera.

 

La lista negra de países que penan la homosexualidadputin_stop_homophobia_round_stickers-rd38083e19f9e4579bf74408d6b3a2fff_v9wth_8byvr_300

Aunque la unión civil se antoje como una suerte de sucedáneo del matrimonio igualitario, una fórmula insuficiente que no consigue garantizar los mismos derechos para las parejas homosexuales, es un gran derecho en comparación con la situación de gais y lesbianas en muchos otros países del mundo. Con el mapa en la mano, las naciones con legislación en derechos LGBT se convierten en una dolorosa minoría, enmarcada sobre todo en Europa y algunos países de América. En el resto del mundo, en especial África y Asia, la homosexualidad pasa por el calificativo de “legal” (como en el caso de Italia, por ejemplo, hasta que se consiga la definitiva aprobación de la unión civil), hasta el grupo de países que condena las prácticas homosexuales con la pena de muerte.

Desde el estatus de legal hasta la pena de muerte, hay una gran escala de grises de condenas para los homosexuales, como latigazos, penas de cárcel que varían según el país, o la cadena perpetua. En muchos de estos países sobre todo se condena la “sodomía”, el término bíblico para referirse a las relaciones sexuales entre hombres. En otras naciones, como Namibia, según la ILGA (la Asociación Internacional de Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales), la homosexualidad femenina es legal porque ni si quiera se considera una práctica homosexual. Los países que forman la lista negra de derechos LGBT y que condenan hasta con la pena de muerte las relaciones entre personas del mismo sexo la componen Mauritania, Sudán, Irán, Arabia Saudí, Yemen, Nigeria, Somalia, Emiratos Árabes, y los territorios ocupados por el autodenominado Estado Islámico en Irak y Siria.

Mozambique puso una delicada primera piedra el Día Internacional del Orgullo Gay de 2015, cuando despenalizó la homosexualidad cambiando su código penal. Las penas (que, en la práctica, desde la independencia de la colonia portuguesa en 1975 no llegaban a imponerse) eran trabajos forzados que podían alargarse hasta tres años. En la otra cara de la moneda, durante 2016 está previsto que entre en vigor en Brunei una ley que castigará las relaciones homosexuales con la lapidación. Rusia, este mismo fin de semana, sorprendía al mundo con la propuesta de que la homosexualidad sea castigada por ley, con multas y hasta con 15 días de cárcel para aquellos que profesen su amor públicamente, una propuesta que se debatirá en la cámara baja rusa en los próximos días.

Mapa: Elaboración propia con datos extraídos de esta fuente

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