tatiana maslanyEl contador de lesbianas muertas en series de televisión está, a día de hoy doce de abril, en doce muertas. No está mal, ¿eh?. Supongo que estaréis todas al día de la polémica que recorre internet a lo largo y ancho de sus bytes (?), y hoy sumamos una voz más al debate, la de Tatiana Maslany, asombrosa actriz y protagonista de Orphan Black. A partir de aquí, espoilers de la serie.

La temporada pasada terminó con Delphine recibiendo un balazo. ¿Está muerta? Todo parece indicar que sí, pero hasta que no comiencen los nuevos episodios no tendremos la certeza de si eso es así. Cuando se ha señalado que, cosas dle destino, Delphine podría ser una de las víctimas de la plaga de lesbianas muertas (tengo que encontrar un nombre mejor en español), Maslany ha hecho unas declaraciones… curiosas.

Hay una fijación extraña en el hecho de que ella es bisexual o lesbiana y ha sido matada, y eso realmente la reduce a una cosa en representación de algo, en oposición a ser un individuo. Creo que es una queja problemática. Ella es mucho más que su sexualidad y hacerlo todo sobre “bueno, hemos matado un personaje lésbico” es muy reduccionista.

La cosa sigue.

Entiendo que es porque hay falta de representación y representación tridimensional y sois protectores con esos personajes. Hay una historia predecible y es que los personajes LGBTQ terminan siendo victimizados de alguna manera. Pero Delphine es una víctima sólo porque ella se ha convertido en una heroína. Ella estaba haciendo el bien para la gente.

En la línea de Ilene Chaiken, cuyas declaraciones te traíamos ayer, Tatiana niega que la más que posible muerte de Delphine sea porque es lesbiana. Pero lo que Tatiana no sabe es que no nos quejamos de que mueran por ser lesbianas, sino de que, hagan lo que hagan, las lesbianas y bisexuales, y en general todas las mujeres no heterosexuales, mueren en las ficciones. Es una diferencia sutil, pero es la que hace que todo esto tenga sentido, y no seamos las locas de los gatos que nos quejamos por nada. El punto es ese, que no importa si somos heroínas o villanas, secundarias o protagonistas, porque al final terminamos, en un porcentaje escandalosamente alto, muertas en las ficciones. Veremos qué más nos trae esta cuestión.

Vía: The Star