Hay una tradición estadounidense que es más estadounidense que Obama. Nos referimos, por supuesto, al Baile de graduación, ese ritual de paso a la vida adulta que hemos visto com ochocientos millones de veces en las películas y series que nos llegan del otro lado del charco (o del mismo, según en donde estés). Normalmente los estudiantes van acompañados de sus parejas, pero al parecer si eres alumna del St. Petersburg Catholic High School de Florida, la pareja que tiene que acompañarte ha de ser obligatoriamente del género opuesto.

Esto es lo que le ha pasado a Paula Goodgame, de 17 años, y a su novia Anjali Persad, quienes han sido avisadas de que no van a poder ir juntas. Aunque la escuela, muy amablemente, les ha indicado que quizá un amigo las pueda llevar como cita.

https://twitter.com/paula_goodgame/status/847084559292387329

Paula dice que esta es la primera vez que se siente discriminada desde que llegó a la escuela hace cuatro meses.

Hay otras personas LGBT en el instituto, y un par de estudiantes tienen padres gays. Nadie esperaba que esto pasara, especialmente mis amigos y yo.

 

De momento la escuela no se ha pronunciado al respecto, pero las dos chicas han recibido miles de mensajes de apoyo en las redes, además de muchas cartas dirigidas a la escuela para que revoque su política en cuanto al baile de graduación.

https://twitter.com/_kitteenn_/status/847511782197415936

Esta noticia choca de pleno con otras que hemos ido publicando a lo largo de los años, en las que veíamos con alegría como muchas chicas llevaban a sus novias a sus bailes de graduación, e incluso eran elegidas Reinas del mismo. Resulta triste ver como en 2017 siguen existiendo estas políticas absurdas en las que las organizaciones privadas se reservan el derecho a exigir a la gente que lleven acompañantes de un genero determinado, en vez de a la persona con la que quieran acudir. Esperamos de verdad que algunos se den cuenta de que el mundo sigue girando a pesar de su pensamiento troglodita.

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