No os voy a negar que he titulado esto así solamente para poder poner esta canción de Astrud, que es mi grupo favorito ever.
Pero es que realmente es tal cual: me desdigo de lo que dije hace quince días sobre The girlfriend experience. Si os acordáis (y, si no, lo leéis aquí), la serie me estaba pareciendo un témpano de hielo, pero por cosas de la vida (croquetas), la he seguido viendo. Y, oye, me está gustando mucho cómo se desenvuelven las cosas.
La relación entre Anna y Erica se está desvelando, por parte de Anna sobre todo, como lo más real de un mundo lleno de mentiras y tramas. Anna está con la asesora porque le gusta, porque la quiere, y porque quiere estar con ella. Ni más, ni menos. Es el contrapunto de verdad al resto de su existencia, que consta de manipulaciones, chantajes, y oscuridad. Incluida la relación con su ex, su punto débil, la que le hace perder el control.
Y es precisamente la dinámica que tiene con ella la que parece que va a definir la que tenga con Anna. Tiene un rol muy marcado de sumisa con su ex novia, que no continúa con la escort, a quien le pide que haga ciertas cosas. Ella, por su parte, se está enamorando, y en el último episodio su parte termina de una manera que no deja lugar a dudas: quiere llevar la relación a otro nivel y tener un hijo juntas.
Es ahora cuando me doy cuenta de que, en realidad, The girlfriend experience busca esa atmósfera gélida para hacer un contrapunto a lo intenso de la trama, y a lo que nos queda por venir, donde muy seguramente la ex novia de Erica juegue un papel más importante y cree un lazo ella misma con Anna. Nada nos distrae de lo que hacen las protagonistas: ni un cuadro fuera de sitio, ni un ruido de fondo, ni nada que no sea necesario. Sólo ellas. Incluso el trasfondo político que enreda la trama languidece en comparación a la historia de Anna y Erica. Tengo mucha curiosidad por ver a donde va a llegar todo esto y, una vez que termine la temporada, verla entera de nuevo, algo a lo que se presta por la duración de los episodios. Para mi, la sorpresa del mes.
Corre el final de los años 80 en la academia femenina Wilberton y Abby ha sido transferida a un instituto en el que los grupos de amistades no sólo ya están creados, sino que son herméticos. Ignorada e incomprendida, la encontramos como un pingüíno en mitad del desierto, perdida en la fiesta tras el mayor evento de la academia: la representación del club de teatro. (Sí, han vuelto a representar Romeo y Julieta, es ineludible.) Y como tal, la seguiremos a lo largo de las casi trescientas páginas del cómic, desde el descubrimiento del cadáver de una compañera en el bosque que circunda la academia hasta la resolución del caso.
Anna Kendrick será la directora de la película de Los siete maridos de Evelyn Hugo para Netflix. La actriz, conocida por Pitch Perfect, toma el relevo tras Leslye Headland y Maggie Betts en la esperada adaptación de la novela de Taylor Jenkins Reid sobre el gran amor sáfico de Evelyn Hugo.