El pasado mes de Abril tuvimos la maravillosa oportunidad de participar en la Queer Week que organizó @queermedices en Sevilla: una semana de actividades de temática LGBT+ Nosotras, obviamente fuimos a hablar de cómics, que es de lo que sabemos (más o menos) y de paso aprendimos un par de cosas: que la Wi-Fi de las universidades va a pedales y que para hacer un directo en Youtube necesitas esperar 24h si acabas de activar la cuenta. El aspecto técnico fue un follón, pero la charla fue genial, así que se nos ocurrió redactarla para aquellas personas que nos conocen más allá de Sevilla pudiesen disfrutarla también. Claro que aquí va a quedar más presentable. Vamos a omitir los ‘ehhhh’, los nervios, las risas flojas y lo de pisarnos la una a la otra.

Naturalmente, incluso antes de preparar la charla, pensamos que si alguna vez redactásemos esto, iba a ir de cabeza a HULEMS porque llevamos meses intentando hacer una colaboración, pero o no nos da la vida para escribir o no encontrábamos un tema chachérrimo.

Hechas las presentaciones, vamos al lío.

Con la facilidad que tiene el mundo de los cómics para aceptar aliens, resurrecciones y multiversos, les cuesta llevar bien cualquier tipo de diversidad, ya sea de género, racial o sexual. De vez en cuando, muy de vez en cuando, podemos ver algún superhéroe salir del armario. Normalmente los cómics tienen al menos un personaje secundario que pertenece a una (¡a veces dos a la vez!) minoría. Pero esto está muy lejos de ser una representación real de la diversidad que existe y lo de que sean siempre personajes secundarios empieza a oler un poco

Editoriales como DC y Marvel avanzan lo mismo que retroceden a la hora de presentar personajes que se salgan de los cánones que parecieron instaurarse en la década de los años cuarenta. Cualquier desviación de este canon heteronormativo, principalmente blanco y un poquito falocéntrico sufre la ira del bunker comiquil, aquellos fans tan fan que en su lucha por defender la libertad y creatividad en los cómics, atacan a cualquiera que intente innovar y escribir sobre personajes diferentes con nuevas historias, hasta que las editoriales acaban dándoles la razón porque, apoyado por las estadísticas o no, el cambio es malo para los beneficios.

De ponernos optimistas podríamos decir que la revolución en los cómics está llegando de la manos de editoriales “independientes”. Es un proceso lento, mucho más lento de lo que nos gustaría, pero nos alegra saber que por lo menos algunas editoriales empiezan a darse cuenta de que son historias que merece la pena contar y que tienen su público, bastante más del que DC y Marvel parecen sospechar.

¿Quién dio el primer salto?

Antes de contestar a esta pregunta quisiéramos recordar que no es lo mismo una publicación en Marvel (fundada en 1939) que en Vértigo (1993). No es lo mismo tardar 30 años en tener a tu primer personaje LGBT cuando la editorial nació en los años 40, que tardar un año cuando empezaste en los 90. Marvel o DC lo tuvieron más complicado. No queremos decir con esto que fuesen unas transgresoras en su momento, pero tampoco vamos a negar estos hechos.

Así que nuestro ganador para esta ronda del Trivial es Marvel con Northstar. De origen franco-candiense, apareció en Marvel en 1979 como miembro de Alpha Flight. Se insinúa su sexualidad en 1983, pero no se confirma hasta 1991 en Alpha Flight #106. Su boda será la primera boda gay de un superhéroe y se celebra en el número de junio de la colección ‘Astonishing X-Men’ #51.


El siguiente caso en Marvel nos viene con el personaje The Rawhide Kid (1955), el pistolero más rápido del oeste y naturalmente heterosexual, como son todos los pistoleros del oeste. Sólo en 2003 y en su propia cabecera, se presenta como homosexual de la boca de sus creadores, porque en las páginas del cómic no se pasa de las bromas y los juegos de palabras. Y estamos en 2003, eh. Aún así bastó para que The American Family Association se sintiese intimidada, alegando que Marvel intentaba introducir a la homosexualidad a los jóvenes. La editorial termina cediendo y el personaje vuelve la heterosexualidad, que eso no es malo para los jóvenes.

Como vemos, Marvel empieza a ir a tirones estableciendo a personajes LGBT a partir de los años 90. ¿Qué pasaba en los ochenta? ¿Dejaron de escribir? ¿Acaso era porque había un SeñorTM sentado sobre una enorme silla, mirando las calles desde una alta ventana de las oficinas de Marvel? Efectivamente. Su nombre era Jim Shooter e instauró la política de ‘No Gays in Marvel Universe’ en 1980. Además, para proteger a los más sensibles de la familia, porque por supuesto los niños antes de los 18 son todos cishetero, los cómics con personajes LGBT llevaban una pegatina de “Sólo adultos” en la portada. Naturalmente, la comunidad gay acusó a Shooter de homófobo, qué sorpresa.

Su justificación para estas medidas era seguir a la Comics Code Authority, creada en 1954 – que Marvel abandonaría en 2001- aunque las pegatinas de “solo para adultos” en los cómics con personajes LGBT no desaparecieron hasta 2006. (Si esto os parece mucho, DC lo hizo en 2010)

A pesar de esta política, los guionistas y dibujantes se colaban por las grietas de estas políticas construyendo personajes que insinuasen su homosexualidad, como es el caso del ya mencionado Northstar (John Byrne).

Llegados los dosmiles Marvel empieza a coger carrerilla y con The Young Avengers (2005)  nos ofrece una pareja homosexual como personajes protagonistas, Hulkling y Wiccan. Ese mismo año ganan el premio a Mejor Cómic de GLAAD (Gay and Lesbian Alliance Against Defamation).

DC

¿Qué tal lo hizo su hermana mayor, DC (1934), nuestro ojito derecho? Un poco casi que igual. Para meternos un punzón en el ojo y sacarnos de la miseria. A ver, a nadie le coge de nuevas aquel rumor de que Batman y Robin son más que compañeros de trabajo. O que la Isla Paraíso de Wonder Woman no se llama así porque hace muy buen tiempo.

DC casi que se pudo haber ahorrado su primer intento por traer a un personaje explícitamente homosexual a sus páginas.

Era 1988 y a un señor llamado Steve Englehart el sol le estaba picando en la nuca. Demasiado. Se rascó la sesera con la goma de un lápiz y resulta que era una goma mágica que borraba neuronas, así comenzó a escribir, con un gesto de triunfo en la cara, a quien sería el superhéroe llamado Extraño, perteneciente a los New Guardians, cuya primera aparición sería en el crossover Millennium. Este grupo estaría formado por ocho superhéroes de distintas nacionalidades en representación a la tierra. Extraño (que sí, que se llama así) era peruano, tenía poderes mágicos y era abiertamente homosexual. Además, acaba derrotando a un na

Hasta aquí pinta bien, ¿verd–NO.

Extraño era un estereotipo con patas: vestía de manera extravagante, de cada diez palabras que decía, once las usaba para referirse a su homosexualidad (incluso quería que le llamasen ‘Auntie’) y el nazi es un vampiro llamado Hemo-Goblin al que todo el grupo se enfrenta, pero que sólo muerde a Extraño contagiándole con -¡tachán!- VIH. Una enfermedad que en los años 80 llamaban ‘the gay disease’

Sus creadores se acogieron al Comic Code Authority para justificarse en no poder mostrar un personaje homosexual explícitamente, así que tuvieron que hacerlo más…sutil.Tan sutil que igual eran un poquito homófobos.

También hay que decir que el mismo año, Maggie Sawyer (John Byrne) confiesa su homosexualidad. Pertenece al departamento de policía y dependiendo de qué estéis leyendo ayuda a Batman, a Batwoman (con quien tiene una relación que habría acabado en boda, pero DC)), o Supergirl.

Con Midnighter (1998) ya lo hicieron un poco mejor. Creado por Warren Ellis, es algo así como una versión más bestia de Batman con superpoderes y, además, tiene su propia cabecera. Y es muy amiguito de Apollo, con quien se va de misiones y, por lo visto, también hace otras cosas. El momento grititos-por-dentro viene como cuando siempre, uno de ellos parece que va a morir (pero esto son cómics, así que morirse es como un resfriado, se pasa), el otro lo acerca a su pecho y tú lees con mariposas en el estómago o porque nadie ha dicho nada, pero tú lo sabes, y Ellis sabe que lo sabes porque te ha dejado todas las pistas ahí. De hecho muchos fueron corriendo a llamarle a ver si era cierto, preguntando con desconcierto. Ellis sólo contestó un ‘¿y qué?’.

Todo muy bien para esta pareja que pasaron por el altar  y adoptaron una hija, Jenny Quantum, en 2007.

¿No está mal, eh? En el 2000 parece que DC decidió que era un buen momento para ver si se nos olvidaba lo de Extraño y hacía las cosas bien.

Ejemplo de ello (con permiso de Wonder Woman) es que la versión femenina del personaje más emblemático de este sello se declara lesbiana en una reedición en 2006. Naturalmente estamos hablando de Batwoman. (No, Superman, lo siento, ya hemos hablado de esto y no. Queremos más a Batman.)

Claro que no es la primera en establecer este canon. Reneé Montoya ya era un personaje establecido (que acaba también con Kate Kane), así como Sarah Rainmaker y Jenny Sparks y Swift.

¿Qué tal por el lado de las editoriales independientes? Tenemos fe ¿verdad?

En Image Comics (1992) encontramos A Distant Soil que en 1983 era una serie de ciencia ficción publicada en fanzines. Tenemos una pareja homosexual que tiene su vida y sus cosas y no son un estereotipo andante. Así que bien. Imagen Comic empezó bien. Excepto que las fechas no cuadran.

Vale, es trampa. Originalmente no es de Image, pero este fanzine ha pasado por tantas editoriales, hubo tantos líos con la cesión de derechos que incluso según donde miréis,  este cómic es el primero en mostrar personajes abiertamente homosexuales, incluso antes que Northstar, pero no tenemos manera de contrastarlo, así que, chitón.

En 2001 ganó el premio ‘Best Other Work Finalists’  Gaylactic Spectrum Awards (¿a que mola el nombre?)

La siguiente editorial es Vertigo (1993). Aquí nos tenemos que meter de lleno en Sandman (1988-1996), en concreto en el arco de ‘A Game of You’. Aquí la protagonista es Barbie, una chica que ve cómo su vida se enlaza con la de sus vecinas: una mujer trans llamada Wanda y con Hazel y Floxglove, una pareja de lesbianas.

Con quien nos tenemos que quedar aquí es con Wanda. Llega un momento en el que Barbie descubre el deadname de Wanda, quien le acaba hablando de su infancia, su relación con sus padres, quienes  prefieren tener un hijo muerto a una hija trans. Es un personaje maravillosamente bien llevado (desde nuestra posición de señoras cis) que sufre muchísimo: Wanda tiene pesadillas con la cirugía de reasignación de sexo, la cual rechaza. Su identidad de género no solo supone un desafío a la sociedad, la meta dentro del cómic y la real que lo recibe, sino también frente a los propios dioses.. Neil Gaiman sabe llevar las cosas con delicadeza y amor, para variar.

 

Siempre se dice que somos los consumidores los que debemos velar por la calidad de los productos que consumimos y que este se adaptará a nuestras peticiones y gustos, pero ¿qué hemos aprendido de aquí?

Cuando decimos que DC o Marvel hicieron cambios ‘a mejor’ ¿lo decimos en serio? Para nosotras estas dos editoriales apenas se han transformado y si lo han hecho, ha sido por su propio interés. De concederles el beneficio de la duda de ‘bueno, pero algo hicieron’, podemos decir que lo hicieron a mal y con muchas prisas.

Ocurre que cuando en Internet se encienden las ‘alarmas sociales’ sobre la falta de diversidad en los cómics, DC y Marvel casi que se pelean por hacer como que ha ellos les ha importado este tema desde siempre (o firmemente desde ese momento) y que van a seguir haciendolo posible por ser integradoresen estos asuntos: contratan a autores gays, o ponen sus cabeceras con la bandera del arcoíris, algún personaje confirma su homosexualidad (incluso diciendo que estos ya de por sí lo eran, pero tú no estuviste atento a las señales).

El problema es que DC y Marvel no son para nada progresistas, sólo lo parecen cuando vende, como la gran mayoría de empresas.

Claro que las alarmas sociales en Internet están bien y hacen mucha falta, pero estas dos editoriales lo toman como pistoletazo de salida para ver quién llega antes a la meta. Claro que llevan una equipación atractiva, que tienen unos patrocinadores muy famosos y que se hace muy difícil resistirse a ellos, pero sólo ponen su esfuerzo en los primeros veintemetros y cuando queda poco para el final bien por el cansancio o bien porque escuchan a los SeñoresTM quejarse desde las gradas, empiezan a retroceder.

Esta carrera la hemos visto ya miles de veces, pero ¿quienes son las que, a pesar de no tener todas esas ventajas financieras, van ya por la segunda vuelta y a ritmo constante? Las editoriales independientes y las autopublicaciones, con sus resbalones y sus metidas de pata, pero que presentan personajes diversos porque entienden que son un reflejo de la realidad, de su público, porque creen en las historias que están contando.

La verdad es que no estamos diciendo nada nuevo. Esta última parrafada nos sirve más para decir que ‘hemos acabado el artículo’ que para otra cosa. Pero no viene nada mal recordar que convencer a una empresa de que sea más diversa es una victoria, pero ni debemos centrarnos en que sólo sean diversos sus personajes pero no sus empleados (o que las propias políticas internas sean problemáticas *ejem-Dark Horse-ejem*), ni en que se de un paso adelante por cada tres hacia atrás. Y más bonito es todavía apoyar a editoriales que deciden dar estos pasos por iniciativa propia.