Nuestras chicas lo han vuelto a hacer. Otra medalla más en una competición oficial que se llevan para casa. Y esta vez nada menos que un oro. ¡Un oro en el Eurobasket! ¡Son campeonas de Europa! *tira confetti* ¡Y Astou Ndour, MVP! *abre el champán*

86-66 terminó la final de ayer contra Francia. Un abultado resultado que demuestra el dominio y el impecable juego de España durante los cuatro cuartos. Si algo hicieron ayer, bueno, y todo el torneo, en realidad, es jugar para enmarcar y colgar en el salón. Palabrita. Alba Torrens decía durante la retransmisión que ya no quedaban adjetivos en nuestro idioma calificar a estas chicas, y es que son una máquina perfectamente engrasada e imparable. Es un hecho objetivo. Los datos no mienten. Llevan 7 medallas consecutivas, de los últimos 10 Eurobaskets se han subido al podio 9 veces y han pasado a la historia como el segundo país, después de la URSS, en revalidar campeonato. Y esto no tiene visos de detenerse por ahora, y yo que me alegro.

Hace menos de un año, allá por finales de septiembre, escribía sobre su bronce en el Mundial de Tenerife tras ganarle a unas belgas que pelearon con uñas y dientes (y con las que me hubiera gustado mucho que se hubieran enfrentado en la final). Hablaba sobre cómo, a pesar de hacer de esto de llevarse una medalla algo casi rutinario, me sigue haciendo tremenda ilusión verlas jugar en los partidos de preparación, en el campeonato que sea que toque el verano de turno como si es una pachanga. Disfruto y vibro con estas señoras como ningún otro equipo consigue hacer. A día de hoy, todo eso sigue vigente y sigo suscribiendo cada una de esas palabras. Y es que esta selección tiene algo especial que la hace distinta. Son más que las 12 jugadoras seleccionadas entre lo mejorcito de este país. Son un señor Equipo, con mayúsculas y con todas las letras, y no todas las selecciones pueden presumir de eso.

Pero no pensemos que eso acaba aquí. Nuestra próxima cita con Gil, Xargay, Nicholls, Cruz y todas las demás será el año que viene. Con la plaza ya asegurada, volveremos a verlas, volveremos a vibrar con ellas y con su baloncesto en los Juegos Olímpicos de Tokyo 2020. Y lo más importante, volveremos a ver cómo hacen fácil lo difícil porque #QueremosMas.