Junio va a ser un mes estrella para todas las croquetas. Además del regreso de Orange is The New Black, todas tenemos una cita con The Fosters, la serie sobre dos madres de acogida que ha robado el corazón a miles de espectadores. Sí, va a ser el mes de la suerte, así que no olvides comprar un billete de lotería. Que esta vez toca seguro.
Pero las que no somos fans de los juegos de azar, nos conformaremos con la nueva promo de The Fosters, que se acaba de estrenar y nos deja ver algunas escenas nuevas de lo que nos espera a su regreso, el 16 de junio:
https://www.youtube.com/watch?v=awGknct8ZXw
Sin duda, va a ser un broche de temporada emocionante para todas nosotras, ahora que Lena está embarazada y ambas esperan su propio hijo. ¿Preparadas para acompañarlas en ese viaje?
He titulado este post así porque esta es la pregunta que todo el mundo se hace estos días: ¿Es o no es Kristen Stewart lesbiana? Y si lo fuera, ¿se formaría un agujero negro provocado por un técnico distraído del CERN? ¿Habría suicidios colectivos de los fans de Crepúsculo? ¿Nos sorprenderíamos aquí, en HULEMS, acaso? Yo me sé mi respuesta a esta pregunta, pero estoy segura de que cada una tiene la suya.
El caso es que Kristen Stewart está ahora mismo en boca de todos. Y no es por una de sus películas ni por su relación con Robert Pattinson, sino… por su relación con Alicia Cargile, su mejor amiga.
La prensa internacional asegura que las dos mujeres mantienen un romance desde que Kristen lo dejó definitivamente con Robert Pattinson en mayo de 2013. «Para Kristen el amor es el amor y ella está muy feliz con Alicia», asegura una fuente anónima, cercana a la teórica pareja.
Esta no es la primera vez que estallan los rumores de la posible homosexualidad de Kristen. Y en este caso no nos estamos refiriendo a las posibles bromas que se puedan hacer por Tumblr, a los anhelos de sus krisbians o a sus haters. En 2013 se rumoreó que estaba saliendo con Tamra Natisin, la asistente personal de Katy Perry, de la cual os hablamos de pasada en este post a raíz de un posible papel croqueta de KStew. En aquella ocasión, estas tan fiables fuentes anónimas (nótese la ironía, por favor) comentaron que Robert Pattinson se puso hecho una furia cuando las vio juntas porque era consciente de la homosexualidad de Tamra Natisin.
Sea o no cierta la noticia, si eres de las cautelosas pensarás que es un poco precipitado tachar a Kristen Stewart de lesbiana solo porque se la haya visto en compañía de otras lesbianas o por asuntos como que comparte ropa con Alicia Cargile. Y si eres de las que dan pábulo a eso de «cuando el río suena, agua lleva», creerás a pies juntillas esta noticia. Lo que está claro que a nosotras no nos importaría nada tenerla en nuestras filas y que hiciera una salida del armario a lo grande como Ellen Page.
Kristen, pronúnciate, la comunidad croqueta te espera.
Ains… Existen pocas mujeres en el mundo que sean capaces de desprender la sensualidad inherente que desprende Marion Cotillard. Por eso, queridas amigas croquetiles, había que traerla ya por aquí, por eso y porque recuerdo perfectamente la emoción de mis compañeras al decir el nombre de la próxima candidata, fijo que alguna aún está dando saltitos de emoción esperando las fotos. Y como no hay que hacerse de rogar demasiado, aquí vienen.
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Marion Cotillard
Yo sé que tampoco hay mucho que contar sobre esta preciosidad, porque es obvio que cualquier mujer que se precie de sentirse atraía por otras mujeres sabe de su existencia, pero por si acaso queda alguna pobre infeliz que no sabe de la hermosura de Marion, os diré que ya estáis tardando en veros toda su filmografía (incluso ‘La Vie en Rose’ en la que hace de Edith Piaf que, aunque no sale muy guapa porque el peinado de la pobre Edith mostraba una frente apta para aparcar trolebuses, sale hablando en francés y todo es como adsadfsafsdgsdg) porque es sexy en fotos, pero en movimiento es como para morirse al mirarla de lo guapa que es.
Marion Cotillard
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Marion Cotillard
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Marion Cotillard
Marion Cotillard
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Marion Cotillard
¿Qué no puede ser para tanto? Ya veremos…
Yo creo que hoy puedo convenceros de cualquier cosa, después de verla a ella bien puedo convenceros incluso de la tierra es plana y que el sol órbita a nuestro alrededor. Bueno, al suyo más bien.
http://youtu.be/K7uVgXmp2mM
Si ya no os he convencido, no sé cómo lo podría llegar a hacer, pero dudo mucho que quede alguna lectora escéptica a estas alturas después de haber visto esos ojos que tiene, esa forma de mirar, la boca tan sensual, su forma de moverse, las manos, su cuello… Si es que, madre mía, menuda francesita, estoy deseando irme al país vecino a ver si me encuentro con alguna de este estilo y me la quedo de por vida.
La espera ha sido dura. Después de meses esperando la Toei Animation por fin ha decidido apiadarse de nosotras y poner toda la información relevante sobre el reboot de nuestra serie de infancia preferida. El nuevo anime, Sailor Moon Crystal, se empezará a emitir el 5 de Julio a las 7 de la tarde (hora de Japón) en el canal NicoNico.
Kotono Mitsuishi será Usagi Tsukino / Sailor Moon. La voz original de la serie, hará ya 22 añitos. A esta veterana del doblaje seguramente la conozcáis también por poner voz a heroínas yuri como son Juri Arisugawa en Utena y Mireille Bouquet en Noir.
Hisako Kanemoto será Ami Mizuno / Sailor Mercury. La voz de Grunhilde Serenity en Mouretsu Pirates sustituye a Aya Hisakawa en el papel.
¿No os parece que el jersey del nuevo diseño de Ami es precioso?
Rina Satô será Rei Hino / Sailor Mars. Otra recién llegada, Satô también ha hecho sus pinitos en los animes yuri poniéndole voz a Tsutako Takeshima, la fotógrafa entrometida, en Maria-sama ga Miteru. Sustituye así a Michie Tomizawa en el papel.
Como nota curiosa, Satô siempre se pedía Sailor Marte cuando jugaba de pequeña, pero le tocaba ser Sailor Júpiter por su altura.
Ami Koshizumi será Makoto Kino / Sailor Jupiter. Sustituyendo a Emi Shinohara, esta actriz de doblaje tiene bastantes personajes que os sonarán en su haber, entre ellos Nina Wang de MAI-Otome y Paraietta en Simoun.
Shizuka Itô será Minako Aino / Sailor Venus. Otra veterana del mundo de los seiyuus, que toma el relevo de Rica Fukami. En su cartera de animes yuri tenemos Maria-sama ga Miteru y Saki, haciendo de Rei Hasekura y Hisa Takei respectivamente.
Aunque tenemos claro que el hype les llevará a continuarlo, no se ha especificado todavía si este reboot tendrá más de una temporada. Toei Animation seguramente nos dé la noticia cuando vea las lecturas de audiencia.
A falta de un tráiler que llevarnos a la boca para acabar de ser felices del todo, de momento podemos regodearnos con estos diseños tan hiper estilizados (Un 80% son piernas). ¿Qué te han parecido? ¿Preferías los originales o estos son mucho más bonitos?
Tokaku se pasa al lado de los buenos y decide que será la protectora de Haru. Eso nos deja con once asesinas y una guardaespaldas.
Como parece que lo de las reglas para matar a alguien va en serio, Nio llama a la mandamás de Myôgô a ver si se puede hacer o no.
Sólo le falta el gato
En este episodio nos presentan a la primera asesina: Otoya Takechi, una de las de la casa de la pradera. Comparte habitación con otra de su trio de vestiditos: Shiena Kenmochi. Aparte de romperle las gafas, parece que ambas se llevan bastante bien y Otoya hasta le enseña su carta de aviso para Haru.
«Haru-chan: Vendré a quitarte la vida»
Mientras tanto Tokaku sufre en silencio por las ganas que le tiene a Haru. No tiene plan con el que enfrentarse a once tías a cual más chiflada (u hortera) y encima Haru no es que sea la mente más brillante de la clase.
Otoya pone en marcha su operativo: Le pone motes cariñosos a Haru, le planta la nota de aviso en el pupitre y decide ser inusualmente cotilla y amigable con ella. Por alguna razón que no entendemos, la víctima decide callarse las amenazas que recibe a la única persona que puede ayudarla. Y ahí anda Tokaku, que se huele cosas pero no puede discernir qué son mientras Kaiba le manda otro acertijo.
«¿Qué es rojo, pero no es rojo?»
Mientras en la clase de biología, el pobre tutor no tiene quien le escuche. Mientras explica «fascinantes» detalles sobre el jardín botánico en el que se encuentran y un musgo nativo de China cuyo nombre en castellano se me pierde (Si hay una botánica en la sala, ya sabéis, el saber no ocupa lugar!).
Cuando pasa a hablar de los camachuelos que viven en el invernadero, Otoya sigue en su plan de ganarse a Haru mostrando tooodo lo que tienen en común. Tokaku está que trina (pun intended) e intenta poner freno a sus maquinaciones, pero su protegida parece vivir en el mundo de la piruleta. Parece creer que si Tokaku se ha puesto de su parte en esta lucha, Otoya hará lo mismo.
Pero Otoya se descubre como todo lo contrario a Tokaku: una auténtica psicópata. Cuando Nio le pregunta que es lo que más desea que Myôgô le conceda, pide que todo asesinato que cometa a partir de ahora venga sin consecuencias. Que alguien limpie sus marrones, básicamente.
Al día siguiente, Otoya pone en marcha su plan: Cuando Haru la caza admirando el colgante para el móvil que les regaló con Banba, decide llevársela a un sitio bien apartado para agradecerle el gesto. Entre ramos de flores y acercamientos ya no sabemos si lo que quiere la asesina es matarla o aprovecharse indecentemente de Haru.
«¿Vienes mucho por aquí?»
El caso que no se acaba de entender muy bien aquí es por qué no aprovecha que están solas en un rincón para cargársela en vez de montar toda la pantomima sobre como la nota de aviso es de Shienna y que ella lo que hará es protegerla. Ni siquiera el hecho de que sea una loca de atar que disfruta matando te hace entender que arriesgue conseguir lo que más desea con tal de jugar un poco más.
Pero lo hace, claro, o no tendríamos más episodios. La inmoviliza con un ataque sorpresa con el ramo de Gelsemium elegans, otra planta nativa de China y muy venenosa. Si leemos los efectos de su veneno alcaloide, realmente nos preguntaremos porqué Haru no está muertísima nada más entrar en contacto con las flores.
Divagaciones científicas aparte, Otoya no sólo ha engañado a Haru, es que Tokaku también cae en la trampa de que ha sido Shienna como una tonta. Mientras la encierran en un sótano, Shienna se dedica a averiguar todos los problemillas que su compañera de habitación tiene en la cabeza.
Se ve que Otoya sólo puede descargarse sexualmente matando a sus víctimas, todas mujeres. Así que si nuestra lesbiana loca se está tomando su tiempo con Haru es porque quiere «beneficiarsela» (por decirlo de alguna forma) aparte de cumplir su misión. Imagino que todo el rollo de que ataque con tijeras es una alegoría muy fina a las desviaciones sexuales de la chica (Muy sutiles Diomedéa, muy sutiles).
Lo que sorprende gratamente es que mientras Otoya está torturando mentalmente a Tokaku por teléfono, Haru decide tomarse la salvación por su cuenta y riesgo. Interesante ver como pasa del mundo de la piruleta al de las patadas con efecto y a deshacerse de las cuerdas con una buena suerte que no te la creías ni con toda la Gelsemium elegans del mundo.
Para cuando Otoya vuelve a la carga, Tokaku ya está ahí. El canto del camachuelo le ha dado la pista que necesitaba para llegar hasta el invernadero. La verdad es que aunque la guardaespaldas ofrece la distracción adecuada, Haru se bastaba y se sobraba. Cuando están a punto de quitarle un ojo a Tokaku, aparece por detrás de Otoya y la tumba con más veneno de ese cuyos efectos no te acabas de creer mucho.
¡Pero a quién le importa eso! Haru y Tokaku se vuelven a reunir y Tokaku le venda la pierna mientras le pide perdón y todo vuelve a ser piruletas y amor lésbico.
Bueno, para Otoya no, claro. Cuando intenta convencer a Nio, por las buenas o por las malas, que le de otra oportunidad para matar a Haru descubre algo que le pone los pelos de punta hasta a ella.
Cuando en la clase vemos que han puesto unas flores en su pupitre, nos tememos lo peor (¿Lo mejor?) por Otoya Takechi.
Y con Tokaku velando el sueño de Haru nos quedamos y con el nuevo ending de la serie con Manami Numakura, la actriz de doblaje de Otoya, como cantante.
Seguramente todas recordáis a Gabourey Sidibe por su papel en Precious, aquella película sobre una chica que, básicamente, sufría lo que no está escrito, aunque la actriz también es bastante conocida por interpretar a Queenie en American Horror Story: Coven. Pues bien, en una entrevista para Out Magazine la actriz reconoce que rodar un papel lésbico en Life partners, la nueva película de Leighton Meester de la que, claro, ya te hablamos en HULEMS hace unos días, no ha supuetso ningún reto interpretativo para ella:
Una vez en el papel, me di cuenta de que interpretar a una lesbiana no es diferente. Todo es sobre la historia, y es lo mismo, lo mismo que interpretar a una persona heterosexual. Pero me gustó mucho, porque el personaje al que interpreto es un poco chula.
Sobre el interés que tenía en quedarse con este papel, la actriz explica:
De verdad quería interpretar a una lesbiana, lo cual puede parecer un poco curioso, pero mi mejor amiga del mundo entero es lesbiana, y pensé que sería divertido.
La actriz demostró tener un sentido del humor envidiable, y no tuvo reparos en contestar a la pregunta de a qué mujer elegiría para ser su novia en la vida real. «¿Puedo tener un harén? Me encantaría casarme con Tina Fey y Amy Poehler». Gabby, tienes buen gusto, pero la cosa va a estar reñida: todas amamos a Tina y Amy. Tendremos que tener todavía un poco de paciencia para el estreno de Life Partners, que hace nada fue presentada en Tribeca, pero ya la esperamos con muchas ganas.
La cantante abiertamente lesbiana Mary Lambert ha estrenado por fin el video para la cancion ‘Body Love’, para el cual había iniciado una campaña en Instagram en la cual los fans subían fotografías de la parte de su cuerpo que más les gustara, acompañada de las etiquetas #bodylove y #lovemybody. La propia Mary fue la primera en unirse a la iniciativa, y compartió fotos de su pelo, sus ojos, su cara lavada, etc. Toda la canción es un recordatorio de que todos los cuerpos son bonitos, y que tú no estás únicamente definido por él, sino que eres una mezcla de todas las cosas que te hacen único. Unimos, entonces, esta canción a todas aquellas que van camino de convertirse en himnos por la diferencia y el orgullo de ser tal y como eres.
Supongo que en realidad esto es una cosa que puedes amar u odiar según tu carácter.
Tengo una amiga que adora ir a vestuarios públicos y exhibirse y pasearse por ahí desnuda y a la que le encanta mirar e incluso tontear si se presta la ocasión. EN UN VESTUARIO PÚBLICO.
A mí esto es algo que me parece inconcebible.
Para empezar a mí el estar desnuda en una habitación es algo que ya de por sí me incomoda, pero, se me ocurre una situación peor: estar vestida y que venga alguien totalmente desnudo a hablar contigo. No entiendo que consiga ligar así, con lo incómodo que tiene que ser.
Quiero decir, ¿CUÁL ES EL PROTOCOLO EN ESTE TIPO DE SITUACIONES? ¿A DÓNDE MIRAS?
Porque seamos realistas, la cabra tira al monte y los ojos se van donde se van.
ES INEVITABLE.
Yo, cuando veo que mi amiga consigue ligar en unos vestuarios públicos
Yo en cambio, que soy una persona tímida y pudorosa, pues no sé qué hacer.
Así que acabo mirando al suelo y cambiándome muy rápido sin mirar a nadie demasiado fijamente y desviando la mirada si alguien me mira.
Es lamentable.
Y bueno, si esto en sí es patético, mejor no os empiezo a contar lo que pasa cuando me acompaña alguna amiga que sabe de mi condición sexual.
Es como: NO MIRES A NINGÚN LADO Y SOBRE TODO NO LA MIRES A ELLA. NO MIRES A NINGÚN LADO Y SOBRE TODO NO LA MIRES A ELLA. NO MIRES A NINGÚN LADO Y SOBRE TODO NO LA MIRES A ELLA.
Y es un poco como «no pienses en un elefante rosa».
Acabas mirando y acaba siendo incómodo porque no quieres que se note que estás mirando Y ACABAS PARECIENDO BIZCA.
No mires. No mires.
Me pregunto por qué yo no puedo ser como mi amiga.
Porque claro, yo tengo un pánico constante a que mis amigas crean que me gustan y que las miro. A ella le da igual. A ella le encanta mirar y le encantan los vestuarios públicos y en general cualquier situación en la que pueda mirar y, como dice ella, “disfrutar de las vistas”.
Como si yo no tuviera suficiente con lo mío, encima me toca sufrir por ella:
—¡Van a notar que las miras! —digo yo aterrada y mirando en todas direcciones por si alguien nota algo. —¡Igual les gusta!
Es desesperante.
Evidentemente, esto es algo que me ocurre en todo tipo de situaciones.
Me sé de memoria los libros que tienen en la habitación mis amigas de tanto mirarlos mientras se cambian. No sé, me sorprende que no me llamen a preguntar sobre su biblioteca personal, podría ser su catálogo particular.
Si voy a la playa o a la piscina miro a todas partes menos a mis amigas, no vaya a ser que se crean que estoy apreciando cómo les queda el bikini.
Mi viaje de fin de carrera fue a Riviera Maya y no pude pasarlo peor. TODO EL DÍA EN TENSIÓN. Tuve que tomarme unos días de descanso después porque tenía el cuello agarrotado de tanto no mirar.
Y no hablemos de cuando sales de fiesta y se te acerca una chica con escote pronunciado y tú intentas no mirar y no mirar.
Es horrible.
Otra vez situación «elefante rosa»
Y más horrible aún es cuando te pillan mirando (porque alguna vez te pillan, la vida es así) y tú sabes que ella sabe y ella sabe que tú sabes que ella sabe y tú sabes que ella sabe que tú sabes que ella sabe Y ES INCÓMODO (además de lioso.)
Pero lo peor no es eso (en serio, puede haber algo peor), lo peor es cuando te lo preguntan directamente:
—¿Me estabas mirando?
Y respondas lo que respondas, sabes que va a ser la respuesta incorrecta.
Si respondes que sí eres una puta pervertida que estaba mirando, pero si respondes que no, además de ser mentira puede que en un giro absurdo del universo te pregunten que por qué no, que si no son guapas, que si te podrían gustar, que si no crees que haríais buena pareja o cualquier otra que se le ocurra en ese momento Y AHÍ SÍ QUE ESTÁS TOTAL Y COMPLETAMENTE JODIDA.
No hay manera posible de salir de esa situación sin liarla pardísima: o acabas siendo ofensiva y provocando un enfado cojonudo y dañando su ego o acaba pareciendo que te gusta y que te liarías con ella en cualquier momento con la incomodidad y tensión que eso acaba produciendo.
Y por eso, para evitar este tipo de situaciones, yo miro al suelo de los vestuarios, a las bibliotecas de las habitaciones y al cielo cuando hay bikinis y escotes.
Después del arranque magnífico que tuvo Orphan Black a lo mejor pensaste que no podrían estirar más la historia. Que ahí se quedaba, como muchas otras series, varada en la orilla de la primera temporada. Pues no, craso error. Orphan Black ha vuelto y lo ha hecho con todo. A lo grande. Tanto es así que si ves el episodio 2×01 probablemente te vas a quedar con la impresión de que les ha faltado tiempo para contarlo todo. Sus cuarenta y cinco minutos se nos han quedado cortos y todavía estamos con la lengua fuera, intentando asimilar semejante cantidad de información.
El comienzo de temporada arranca con Sarah buscando desesperadamente a Kira, justo donde lo habíamos dejado en el episodio anterior. Pero está tan nerviosa que no sabe qué hacer, a quién acudir o a dónde ir. Así que acaba metiéndose en un dinner americano de esos que estaban tan de moda en la época de Grease, para tomarse un respiro y aclarar las ideas. Comprobamos, además, que Sarah está más Sarah que nunca. Ya no queda nada de Beth en ella. ¡La punk ha vuelto! Con su chaqueta de cuero y pantalones a juego, su mala hostia y su melena despeinada. Ahora también con el labio partido. Lo digo siempre y lo repito: masticable. Ha sido verla con esos pantalones de cuero y recordar por qué me gusta tantísimo Tatiana Maslany. Y hasta aquí puedo leer.
Vemos que Sarah saca entonces el teléfono rosa que siempre lleva consigo, ese que no le pega nada con la pinta de punk desarrapada. Es su única solución. ¿Pero a quién llamar? Cosima no está para trotes. Alison no quiere saber nada. Estamos casi seguras de que en el más allá no hay teléfonos para contactar con Beth… y Felix podría ser una buena opción, pero en realidad esto no le incumbe. Al final da igual, la desesperación hace que lo intente con todos, aunque ninguno de ellos contesta. Y la lista de contactos es corta, se acaba ahí. Bueno, no, todavía le queda una opción: Paul.
Aunque, claro, Sarah no está demasiado convencida, por razones obvias. La principal es que hace ya tiempo que nadie sabe dónde recae, realmente, la lealtad de Paul. Pero, además, entre los dos hay una historia inacabada y los sentimientos siguen ahí, aunque ahora Sarah tenga cosas más importantes de las que preocuparse.
La llamada obtiene el mismo éxito que las anteriores… Paul tampoco contesta, pero esto le da unos importantísimos segundos para mostrarnos la primera pista de lo que seguramente será el hilo conductor de la temporada: el proyecto LEDA. Una fecha y dos nombres. Tachados.
El teléfono suena por fin, pero no es Paul, sino la nueva reina del mal: Rachel, la clon pro clones, aunque todas sabemos que en realidad es el alter-ego malvado de Shakira. A las pruebas me remito:
Tengo la sensación de que Shakira-Rachel va a ser un personaje muy interesante esta temporada y no porque nos vaya a bailar en una jaula, sino porque es claramente la némesis de Sarah y eso queda ya bien planteado en este primer episodio. Dos mujeres alfa, cada una peleando por la causa en la que cree. Agarrémonos los machos. Aparte de esto, no sé si he sido la única que ha percibido cierto flirteo nada inocente entre Rachel y Paul, lo cual complicaría todavía más las cosas. Si además las dos mujeres se pelean por el mismo hombre, tenemos diversión asegurada. Y barro, por favor, queremos mucho barro.
A nuestra pareja lésbica no la vemos aparecer hasta pasados los créditos, justo después de uno de los momentos álgidos de este primer episodio, cuando descubrimos que ya no solo los neoevolucionistas persiguen a Sarah. Ahora también lo hace un grupo de fanáticos religiosos vinculados a la ¿fallecida? Helena. Pero de eso hablaremos más tarde, porque antes hay mucha tela que cortar.
Ahora lo importante es nuestra pareja croqueta, Delphine y Cosima, las cuales están en una encrucijada. Ambas saben que la salud de Cosima es lo más importante, no obstante, tienen diferentes maneras de enfocar el asunto. Por un lado, Delphine sigue creyendo que su única esperanza está en el doctor Leekie, su dinero y su laboratorio. Pero Cosima no está por la labor de entregarle sus muestras de sangre para que investiguen lo que le ocurre. Quiere hacerlo a su manera, ella va a ser su propio proyecto, y le pide a Delphine que respete esta decisión.
Hay que reconocer que es una escena cargada de tensión, pero también de ternura. Así, a media luz, en la intimidad de la casa de Felix, el miedo de ambas reflejado en sus ojos y hablando de su «relación» (literal), porque ahora lo suyo ya es oficial. Se nota que se quieren, aunque tengan diferentes maneras de enfrentarse a sus miedos. Y no me digáis que no ha sido adorable el detalle de los pies descalzos de Delphine durante el momento del abrazo porque no me lo creo.
Una de las cosas que simpre me ha fascinado de Orphan Black es la habilidad que tienen los guionistas para pasar del drama al humor en cuestión de segundos. En un momento dado estás en tensión, preocupada por lo que ves en la pantalla, y al siguiente te partes de la risa. Esto lo ejemplifican muy bien Felix y Alison, dos personajes que a priori no podrían ser más diferentes. Felix, el gay bala perdida, capaz de ir enseñando el culo en una fiesta y ponerse hasta las cejas de cualquier droga que le pasen. Alison, la ama de casa ejemplar (de cara a la galería), aunque nosotras sabemos que tiene ese punto neurótico y psicópata a lo Brie Vandecamp de Mujeres Desesperadas. Y sin embargo, cuando los juntas, funciona. Hacen una pareja muy interesante y su relación siempre ha protagonizado algunos de los momentos más divertidos de Orphan Black. En esta temporada no iba a ser diferente.
Después de una fiesta desenfrenada, Felix acude a Alison en busca de ayuda. Necesita una pistola. Porque todo el mundo sabe que una buena ama de casa guarda una Glock en la alacena de su cocina, junto a los paquetes de harina, levadura y arroz. Justo al lado del flambeado de frutas. Por desgracia, Alison no tiene una pistola en ese momento, pero sí sabe cómo conseguirla. Aquí es donde entra en escena «Ramón», dependiente de unos grandes almacenes de día y traficante de todo tipo de sustancias y artilugios ilegales… también de día. Anfetas, tripis, cocaína, fusiles, bolas chinas… el chico guarda todo lo que necesites en el maletero de su coche. Una maravilla. En todos los barrios hay un panadero, un carnicero, un fontanero… El de Alison tiene hasta traficante.
Ramón, tu traficante del barrio.
Mientras tanto, la persecución de Sarah sigue en marcha. Vemos a unos hombres de negro muy rollo Matrix buscándola por el vecindario; son los enviados de Rachel. Y vemos también que Paul sigue estando de nuestro lado, aunque no sabemos por cuánto tiempo. Sarah consigue escapar de nuevo y mantiene una de esas conferencias a las que ya nos tienen acostumbradas con Cosima, Alison y Felix en la que discuten cómo van a encontrar a Kira.
La clave está en Rachel y en el acto de la Dyad de esa noche. Cosima les informa de que Delphine quiere que ella asista, pero los demás no tienen demasiado claro si pueden fiarse de Delphine; están convencidos de que tarde o temprano les va a traicionar. Y no les falta razón porque la francesa se ha saltado a la torera los deseos de su novia y le ha entregado sus muestras de sangre a Leekie. Es comprensible. Está preocupada. Pero esto puede que sea el comienzo del fin de la pareja. A mí ya todo me huele a bollodrama. Sin duda, la deslealtad de Delphine va a abrir una gran brecha entre ellas.
De todos modos, esto no es lo que tiene más perturbado a Felix. Lo que a él verdaderamente le preocupa es el uso que la pareja le está dando a su cama:
«Mira, no voy a disculparme por lo que siento, ¿vale?», le espeta Cosima.
Cosima 1 Felix 0
Sexo lésbico 8000 Neoevolucionistas 1
A partir de aquí, empezamos a pensar que Sarah es una de las delincuentes más buscadas de todo Canadá, porque a los fanáticos religiosos y a los esbirros de Rachel se le suma también la policía. Art no se da por vencido y anda pisándole los talones, cosa que complica todavía más la existencia de Sarah porque ahora tendrá que convencerle también a él de que ella no es la mala.
En cualquier caso, para Sarah lo principal ahora es encontrar a su hija. Y afortunadamente tiene un plan que nos ha dejado una de las escenas más hilarantes de este regreso de la serie. Que Alison está loca, ya lo intuíamos, pero lo hemos constatado tras verla intentando defenderse de los esbirros de Rachel. El momento spray-silbato, silbato-spray-patadas voladoras ha sido épico. Aunque esas clases de defensa personal no le hayan servido ni para el primer asalto. La patada en la entrepierna habría sido más efectiva.
Nada sería lo mismo sin Alison.
Y mientras Alison está luchando por escapar de los hombres de negro, Sarah se cuela en la fiesta de la Dyad… haciéndose pasar por Cosima. Tatiana Maslany es tan buena actriz (¡pero tan buena!) que tengo que reconocer que no caí en la cuenta de que la escena de la fiesta era una de esas en las que interpreta a un personaje dentro de otro personaje. Creo que me pilló con la guardia bajada porque en lo que estaba pensando en ese momento es que si llevas una pistola en el bolsillo no te pones un cantoso abrigo ROJO en una fiesta en la que todos van de negro. Soy así de básica, qué le vamos a hacer.
Haznos caso: nunca te vistas de rojo cuando lleves una pistola encima.
Y por eso no me di cuenta del detalle de las gafas. Ni de la incomodidad del beso con Delphine. Ni de la manera diferente de mirar, de caminar, de todo… de Cosima. Porque no era Cosima. Se trataba de Sarah haciéndose pasar por Cosima. Tatiana Maslany fascinándonos con sus dotes interpretativas… una vez más. Para alucinar.
El final del episodio se salda de una manera igual de espectacular. Con un cara a cara entre Rachel y Sarah al cual solo le tenemos que poner una pega: han de practicar más el arte de darse de hostias porque la cosa ha quedado un poco artificial, a lo Batman y Robin con sus Paw! Bom! Zas!
Parabarabarabarabaraaaaaaaa, Tatianaaaa!
Unas clasecitas con Jackie Chan no le vendrían mal.
Eso sí, nadie apunta a Tatiana Maslany con una pistola como la propia Tatiana Maslany.
Y si eras de las inocentes que, como yo, creías que Helena estaba muerta… te equivocaste. Está viva. Con una bala entre pecho y espalda, pero igualmente viva, y mucho nos tememos que los médicos van a obrar el milagro de mantener sus constantes vitales. ¡Bien! ¡Tenemos loca mental para rato!
Como os comentábamos, la premiere de Orphan Black tiene tantos hilos argumentales abiertos que nos ha sabido a poco. Y por eso estamos deseando que llegue el próximo episodio para saber cómo evoluciona la cosa. Estaremos también pendientes de lo que pasa con nuestra pareja croqueta, aunque no pinta bien en el apartado de salud de Cosima o el de la propia pareja. Tal y como dijo el Dr. Leekie: es peligroso jugar para los dos equipos. Y Delphine está jugando para ambos, en todos los sentidos.
¿Has visto ya la premiere de Orphan Black? ¿Qué te ha parecido?
Os hemos hablado en varias ocasiones de Faking It, la nueva serie de MTV sobre Amy y Karma, dos buenísimas amigas que se hacen pasar por novias para intentar ganar un poco de popularidad en el instituto. El argumento de la misma ha despertado opiniones enfrentadas: hay quien piensa que es una forma burda de aprovecharse de las lesbianas y hay otras, entre las que me encuentro, que creemos que bueno, que es una comedia con bastante gracia y que lo del croqueteo falso es una excusa sin más, y que hay que darle una oportunidad.
Amy se despierta con la típica llamada de las siete y media de la mañana de su amiga Karma, aunque no se puede negar que la pregunta es un poco… exótica.
¿Cómo combinan la ropa las ciegas?
Todo esto forma parte de un plan, del plan que las sacará del ostracismo social en el que viven y las llevará a que la gente les preste atención, porque su instituto es tan abierto y tan tolerante que lo que en otros supone ser un paria, aquí te convierte automáticamente en el guay de la clase. Y tratando de conseguirlo pasan el tiempo estas dos amigas, aunque los planes nunca tienen éxito: ni el de hoy de hacerse pasar por ciega, ni el de fingir estar embarazada, ni ningún otro. Además, lo que Karma quiere es hablar con chicos, pero tiene un pequeño problema: vomita cada vez que ve al que le gusta.
Los alocados planes de Karma: Hoy, la falsa ceguera
En este punto hace su aparición Lauren, la pretendida Queen Bee. Como ella bien dice, en cualquier otro instituto las cosas no serían así, pero su padre tuvo la absurda idea de apuntarse a una página de contactos para cristianos, y acabó trasladándose a Austin para vivir con la madre de Amy, y ella tuvo que asistir a «un paraíso kumbayá socialista de instituto lleno de bichos raros». Una de las cosas que más gracia me ha hecho es la corte que lleva detrás, de la que no se ha molestado ni en aprenderse el nombre. Está loquísima y nos va a dar grandes momentos. Al final les termina diciendo que «se monten en su canoa y remen hasta su isla de Lesbos», justo cuando Shane, un chico abiertamente gay, pasa por ahí con su amigo Liam, que es quien hace suspirar a Karma.
Lauren, haciendo amigas
Como era de esperar, estar en presencia de Liam hace que karma tenga que levantarse a vomitar urgentemente, pero antes las dos son invitadas a la fiesta de esa noche en casa de Shane, que está convencido de que ellas están juntas y siempre ha querido tener amigas lesbianas. Así que ahí se plantan las dos, que se encuentran como pez fuera del agua. Claramente su problema no es que no sean populares, es que les cuesta relacionarse con el resto de gente. Quien también va a la fiesta es Lauren, con su novio, novio al que le faltan bastantes neuronas. Cuando Shane se acerca a decirles que no recuerda haberlos invitado, Lauren esgrime que le está haciendo un favor estando ahí, porque son los principales candidatos a Rey y Reina del baile, y que dotan a la fiesta de caché. Ya, bueno. Y Shane, que otra cosa no, pero sabe cómo divertirse, hace un llamamiento: La elección de reyes del baile es una tradición patriarcal y pasada de moda, así que démosle un twist, y de paso ayudemos a dos chicas que están en el armario a sentirse queridas y aceptadas, votemos a… ¡Karma y Amy!
Las caras de susto son impagables
Al día siguiente, Amy lo tiene muy claro. Lo que deben hacer es entrar en el acto de candidaturas para el baile y decirle a todo el mundo que no son lesbianas. Pero su amiga ha visto una oportunidad de acercarse a Liam, y es partidaria de seguir con la farsa. El argumento que da Amy de porqué no es lesbiana es para enmarcar
Claro que no somos lesbianas, es ridículo. Ni siquiera me gusta mirar mi propia vagina.
Karma sigue pensando que es una idea estupenda. «Todo el mundo pasa por una fase lésbica en la universidad, sólo estamos adelantando la nuestra», y como cree que a los chicos les encantan las lesbianas, sigue creyendo que es la mejor manera de caerle bien al chico que le gusta. En fin, hay maneras y maneras de llamar la atención. Puedes enterarte de qué películas le gustan, puedes seguirlo con una gabardina por la calle, o puedes hacerte pasar por lesbiana. Ya cada cual que escoja. En el instituto todos las apoyan (de verdad, qué envidia de centro escolar), y está casi cantado que si se presentan, saldrán elegidas. Amy, que parece tener más de dos dedos de frente, sigue pensando que al final todo saldrá mal, pero, bueno, como quiere mucho a su amiga, al final cede. Se harán pasar por lesbianas.
Parece que las cosas ya están claras y tal, pero de camino a una sesión de fotos, Amy presencia una escena que, francamente, parece que le rompe el corazón: Karma está besando a Liam. Y una cosa es el beso, que bleh, pero soportar la charla acerca de lo guay que ha sido, de las virtudes del chico, de lo bien que esculpe y todo eso, al final es demasiado para Amy, que termina por explotar.
—Estoy harta de fingir ser lesbiana y no voy a volver a hacerlo
—Pero ser lesbianas es lo mejor que nos ha pasado nunca
—No, es lo mejor que te ha pasado a ti. Tu tienes tu popularidad, tu sesion de fotos y tu beso con Liam. Yo nunca quise nada de eso.
—¿Entonces por qué seguiste con ello?
—Porque eres mi mejor amiga, y quería que fueses feliz.
— Bueno, ha funcionado, soy feliz.
—Ya, pero yo no.
Voilà, ahí están las cartas de Amy. Pero lo que no sabemos es si lo que le hace sentir miserable es el fingir ser gay, que pueda tener celos hacia su amiga, o… que la quiere. El problema de esta conversación es que Lauren está poniendo la oreja, y no va a dudar en utilizarlo en su provecho. Finalmente, Amy y Karma acuerdan seguir con la farsa. Es lo que las amigas hace: enfadarse y reconciliarse todo el rato. ¿A vosotras no os pasa?
Y llega la nominación: todo está preparado para que la pareja se presente oficialmente a Reinas del baile, pero Lauren no va a dejar pasar la oportunidad de 1) fastidiar un poco a Amy y 2) hundirlas para ganar ella el título, así que coge el micro y anuncia al Instituto en pleno que Amy y Karma no están juntas, que están fingiendo. Pero es entonces cuando Amy demuestra lo que verdaderamente quiere a su amiga:
Si estuviéramos fingiendo, ¿haría esto?
Y le da EL BESO MÁS INCREIBLE que he visto en televisión. Es suave, tierno, creíble, las deja con cara de bobas a ellas y al espectador… es… ay. AY. ¿puede que sea este mi beso favorito de todos los tiempos? Pero no sólo es un beso: es la apertura de la caja de pandora, porque Amy ya no está tan convencida de que todo sea postizo. Los cimientos de su heterosexual vida se han movido.
Hasta aquí el primer episodio de la serie. La temporada promete estar movidita: la relación Amy-Karma, la relación Karma-Liam, las citas de Amy para tratar de encontrar su identidad, el lío mental que lleva la pobre … Los episodios salen los martes por la noche en Estados Unidos, así que previsiblemente los miércoles tendremos una cita aquí, en HULEMS, con Faking It. Los comentarios, ya sabéis, están abiertos para vosotras.