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Bolas chinas: placer y salud, todo en uno

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Desde que supe qué eran las bolas chinas he querido unas. Recuerdo haber leído un relato erótico hace tiempo donde la protagonista, una profesora con un cuerpo de infarto, se ponía unas bolas chinas y luego iba a dar clase. Y a mí, todo lo que tiene que ver con el autocontrol y la fuerza de voluntad me llama mucho la atención, no os voy a engañar. Más adelante descubrí que las bolas chinas tienen muchísimos beneficios. Es decir, que además de ser un juguete erótico que va a darnos placer, también es un producto que mejorará nuestra salud.

Las bolas chinas también se conocen como Ben Wa o bolas geisha y acostumbran a ser dos bolas del mismo tamaño unidas por una cuerda que se introducen en la vagina. Su peso varía en función del material con el que se hayan fabricado, ya puede ser plástico, silicona, metal… ¡Y existen desde hace hace más de veinte siglos! Antiguamente se usaban para estimular a las mujeres en los juegos preliminares y para aumentar el placer del hombre durante el acto sexual.

He estado informándome y he descubierto que más de un 30% de mujeres sufrimos debilitamiento en los músculos del suelo pélvico por el parto, la menopausia o las relaciones sexuales. Chicas, esto no puede ser. ¿Ahora cómo lo arreglamos? Es fácil: reeducando el suelo pélvico con los llamados ejercicios de Kegel. Con un entrenamiento diario, en una media de 10 semanas, volveremos a estar en forma. Los ejercicios de Kegel no solamente fortalecen el suelo pélvico, sino que también nos ayudarán a alcanzar un mayor placer sexual.

Las bolas geisha son una opción óptima para llevar a cabo estos ejercicios, en especial las Geisha Lastic Balls de Adrien Lastic. Hay dos tamaños: el pequeño, de 3,3 centímetros de diámetro y un peso de 85 gramos y el grande, de 3,7 centímetros de diámetro y 90 gramos. Son de silicona y tienen un tacto muy suave que facilita su inserción. Por no hablar de  los diferentes relieves que estimulan las paredes vaginales, los muchos colores entre los que podemos elegir y su acabado perfecto. En pocas palabras: un juguete digno de tener en el primer cajón.

Usar las Geisha Lastic Balls es facilísimo. Puede que aparentemente os parezcan grandes, pero no lo son tanto. Pensad en lo siguiente: ¿os molesta cuando os ponéis un tampón? Pues las bolas chinas se harán notar tanto como uno. Para introducirlas tenéis que estar relajadas y encontrar una posición cómoda. Es recomendable que uséis lubricante de base agua para que la inserción sea más fácil (pero en su justa medida, si os pasáis las bolas resbalarán y se os caerán). No os precipitéis, primero meted una y luego la otra. Cuando hayáis introducido ambas, empujadlas hacia adentro para que no haya riesgo de que se caigan. Podéis llevarlas por casa, mientras vais a hacer la compra o dais un paseo.

El otro día me puse las Geisha Lastic Balls para ir al trabajo y, aunque tenía dudas, me fueron fenomenal. Estaba preocupada por si se me caían o se resbalaban, por si me sentía incómoda o me cansaba de llevarlas, ¡pero nada de nada! Con ellas puestas tan solo notamos un ligero choque en nuestro interior cuando caminamos, pues las dos bolas, al hacer contacto, emiten una pequeña vibración que estimula nuestras paredes vaginales y fortalece nuestros músculos.

Lo mejor: Se pueden usar como juguete erótico para aumentar la excitación (e incluso se pueden llevar puestas mientras se practica sexo oral o sexo anal) y, al mismo tiempo y sin darnos cuenta, tienen muchos beneficios para nuestra salud.

Lo peor: Que para notar los cambios necesitaréis un entrenamiento. No os pongáis las bolas en primer día durante un montón de horas; empezad con ellas unos minutos y vais aumentando el tiempo progresivamente.

Ah, por cierto, las he llamado Gemelas.

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