En España tenemos la inmensa suerte de contar hace más de diez años con una ley de matrimonio igualitario que permite casarse a cada cual con quien le de la gana, con independencia del género de su pareja. En resumen, que todos tenemos el mismo derecho a contraer matrimonio. Esta igualdad ante la ley es, afortunadamente, cada vez más frecuente en todos los países, o en casi todos. Porque algunos, como es el caso de Australia, se lo están pensando pero bien. En nuestras antípodas están todavía inmersos en debates sesudos sobre, básicamente, si el matrimonio es algo más que la unión de hombre y mujer, y las consecuencias que puede tener para un niño crecer con dos padres o madres.

Dejando a un lado que, efectivamente, hay muchos niños que ya están creciendo con dos padres o madres, aunque estos no puedan o no quieran casarse legalmente, hay expertos como Cheryl Parrot, terapeuta del Rich Relationships Counselling de Sidney que afirman que estos niños que crecen en familias homoparentales son más propensos a sufrir abusos. Maeve Marsden, una mujer de 34 años que tiene dos madres, ha elaborado un artículo en el Sidney Morning Herald hablando de los peligros de crecer con dos mamás. El testimonio es escalofriante.

«Mi comportamiento habitual ante situaciones como esta sería enviar un texto sobre mi maravillosa niñez, demostrando que las familias queer son lugares perfectamente saludables para crecer. Pero basta. He estado en silencio mucho tiempo sobre las luchas de mi juventud. Por supuesto, los traumas siguientes son mis batallas personales. No puedo generalizar sobre las experiencias de todas las familias queer, porque eso sería ridículo. ¿Verdad, Cheryl?», comienza Maeve, para a continuación narrar sus horribles vivencias.

La música folk lésbica

«Mientras que otros niños crecieron en Farnsy y Barnesy, fui criado en los dulces tonos de la cantante popular australiana Judy Small y el dúo de comedia de Nueva Zelanda Topp Twins. Sus canciones eran sobre los derechos de las mujeres y el movimiento sindical, líderes comunitarios y amar a su familia»

Las manualidades

«Mientras otros niños tenían televisión y videojuegos, nosotras teníamos pinturas y pompones. Todavía recuerdo esos haciendo trajes para el carnaval, y haciendo pancartas con purpurina»

Salmonberries

«Nadie debería sufrir esta película de K.D. Lang. Es aburrida»

La masa de pizza integral

«Mientras otras madres optaron por comer comida normal, las mías decidieron hacerse vegetarianas. Tú no sabes lo que es sufrir hasta que has mordido una masa integral que se come el sabor del queso»

Encontrarte con tus madres en un bar gay

«Como mujer lesbiana adulta, viví la peor de las humillaciones. Mis madres pueden ser ciudadanas de la tercera edad, pero todavía están unidas a la cultura pop y la comunidad LGBTQI, y nuestra comunicación es fluida. Todo esto está muy bien hasta que estás en un bar enrollándote con tu novia en una esquina y ves a tu madre en la pista de baile. Bailando. Y con la misma ropa que tu novia»

Aproximarte abiertamente a los roles de género y la sexualidad

«Mis hermanos  y yo hemos sido criadas en la creencia de que hombres y mujeres pueden hacer lo que quieran, y amar a quien quieran. Estamos muy sorprendidas de que la gente piense que los hombres no pueden expresar emociones. MIs hermanos se comunican de manera clara y respetuosa con las mujeres. Yo creo que mi carrera es tan importante como la de cualquier hombre, y que debemos ser pagadas igual. Creer esto obviamente es una mierda.

Experimentar el sexismo y la homofobia todos los días cuando has crecido en la enseñanza de que todos somos iguales es un asco. A lo mejor la ignorancia hubiera sido una bendición.»

Vía: Smh