Pocas cosas están llenando tanto las redes sociales como la nueva temporada de Stranger Things, la serie para Netflix de los hermanos Duffer. ¿Quién puede resistirse a una estética ochentera y a la ciencia ficción en estado puro? Nosotras, desde luego, no. Por eso nos hemos maratoneado la tercera temporada de la serie en menos de una semana. Así es como hemos descubierto que el primer personaje LGTB de Stranger Things ya está aquí y es lesbiana. Si quieres saber quién es, sigue leyendo. Si no, corre a ponerte la serie. Te prometemos que vale la pena.

En la primera temporada, conocimos a los personajes originales, pero poco a poco se han ido añadiendo otros. La segunda nos trajo a la intrépida Max (Sadie Sink) y a Billy (Dacre Montgomery). En esta tercera entrega, el nuevo personaje es Robin (Maya Hawke-Thurman, hija de Uma Thurman y Ethan Hawke). Se trata de la compañera de Steve (Joe Keery) en la heladería del centro comercial en la que trabaja.

La relación entre ambos personajes empieza bastante tensa; a ella no parece caerle demasiado bien su nuevo compañero y él no le hace ni caso. Descubriremos, después, que pese a ser compañeros en el instituto nunca se han llevado demasiado bien. Pero Dustin, siempre tan acertado, hace notar a su amigo lo fantástica que es esta chica: es simpática, inteligente, guapa (en serio, ¿habéis visto lo guapa que es? Porque yo me muero. Mira, os voy a poner una foto, por si acaso).

¿Veis? Me muero.

Total, que Steve se da cuenta de que Robin le gusta (¿a quién no?) y decide contárselo. Y aquí viene uno de los mejores momentos que, en mi opinión, nos ha dado Stranger Things. ¿Por qué? Pues porque a pesar de ser lo típico, la relación entre los dos es maravillosa y no me habría molestado que se juntasen, aunque fuera el mayor cliché del mundo. Pero, en lugar de tirar por ahí, Robin le explica que es lesbiana

El primer personaje LGTB de Stranger Things

Esto me parece fantástico por varias razones. La primera, que es genial que en una serie como es Stranger Things haya una lesbiana. La segunda, que ese personaje no salga del armario enamorándose sorprendentemente de otro y teniendo una trama romántica con otra chica. Es muy guay que Robin sea lesbiana aunque no esté enamorada. La gente LGTB lo es aunque no esté en una relación. 

Además, la escena en la que habla con Steve es muy poderosa. Él se abre a ella, pero, aunque no le corresponda, ella también se expone. La escena nos muestra justo eso: hay muchas formas de abrirse a las personas. Hay que ser muy valiente para hacer lo que hace Steve, pero más para ponerse en la piel de Robin.

La tercera razón es que me encanta que la relación entre Robin y Steve se quede en una amistad. Steve no tiene ningún problema aceptando el rechazo y la orientación sexual de Robin. No sólo no se aleja de ella, sino que, por lo que podemos ver después, se vuelven incluso más cercanos todavía. Se apoyan y se quieren genuinamente. 

La cuarta razón es que… No quiero ser pesada, ¿eh? Pero, ¿habéis visto lo guapa que es? Es que no puedo dejar de mirarla. Otra victoria para el colectivo.

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